RUTA 27 · LOW
Celis no define 2027 en Puebla: deja abiertas curul y regiduría
El regidor dijo que trabaja “desde su trinchera” y pospuso cualquier definición rumbo al año electoral. Su silencio ocurre en un cabildo donde otro edil de Morena ya se declaró interesado y reclamó piso parejo.

El regidor del Ayuntamiento de Puebla Wences Ovidio Celis Córdova dijo el 5 de octubre que aún no tiene proyecto para 2027, año en que podría buscar una diputación local o repetir en una regiduría. Es un “todavía no” que conserva dos rutas abiertas y evita definirse entre la estructura antorchista y el sello con el que llegó, mientras otro regidor ya exige piso parejo en la repartición de candidat
El regidor del Ayuntamiento de Puebla Wences Ovidio Celis Córdova declaró el 5 de octubre de 2026 que aún no ha pensado en un proyecto para 2027, año en el que su nombre podría reaparecer en una boleta como candidato a legislador local o nuevamente en una regiduría. La frase no cierra ninguna puerta: mantiene las dos abiertas y traslada la decisión a un calendario que todavía no arranca. En un año en el que Puebla renovará su Congreso local y sus ayuntamientos, y en el que la Cámara de Diputados federal volverá a elegirse, decir “todavía no” es una manera de seguir en la conversación sin pagar el costo de anticiparse.
El propio regidor acotó que trabaja “desde su trinchera en la regiduría morenista”, desde donde proyecta actividades en beneficio de los antorchistas “y de la población en general”. La información lo identifica además como “antorchista-priista”. Ese doble registro no es un detalle menor: describe a un actor que se mueve entre una estructura de movilización y una franquicia partidista distinta de la que formalmente sostiene su cargo, y que hasta ahora no ha tenido que elegir entre ellas.
En el mismo cuadro aparece el regidor Leobardo Rodríguez Juárez, señalado como el único edil de Morena que, hasta el 5 de octubre, había manifestado su intención de competir el año siguiente, y que lo hizo pidiendo “piso parejo”. Rodríguez Juárez lamentó que algunos interesados en representar al partido aprovechen sus puestos para “pintar” y montarse en la estructura de los lugares donde trabajan. Celis le respondió sin nombrarlo: subrayó que la población necesita “verdaderos líderes ciudadanos” que vean por el bienestar de la comunidad y no solo busquen “redondear sus proyectos personales”.
Esa secuencia es el dato de fondo. El debate público dentro del grupo no es sobre quién ganaría la elección, sino sobre con qué reglas y con qué uso del cargo se repartirán las candidaturas.
La lectura política
Antes de cualquier interpretación, una precisión: no hay candidatura ni precandidatura. No existe registro ante órgano partidista alguno, ni renuncia, ni solicitud de licencia, ni plataforma. Lo que hay es un posicionamiento. En términos formales, nada obliga todavía a Celis Córdova a definirse; en la práctica, su “todavía no” funciona como una reserva de opciones: le permite seguir apareciendo como posible diputado local sin entrar a la disputa sobre el método de selección que su compañero ya puso sobre la mesa.
Los incentivos apuntan en la misma dirección. Declararse temprano en un cabildo donde ya hay un regidor declarado tiene al menos tres costos: expone a quien lo hace a la acusación de usar el puesto para posicionarse, obliga a elegir entre una diputación local y la continuidad en la regiduría —dos rutas que compiten por el mismo capital de estructura— y fuerza una definición entre el sello con el que se llegó y la organización a la que se le adscribe. Aplazar la decisión esquiva los tres; el precio es no fijar agenda propia.
Hay además una disputa por el método. La exigencia de “piso parejo” no apunta al adversario externo, sino al reparto interno: encuesta, designación o negociación de coalición producen resultados distintos según quién controle la estructura y el territorio. Quien no se ha pronunciado sobre el procedimiento puede aceptar el que gane sin haber apostado antes por otro. La señal que envía es doble: a sus bases, que la estructura sigue disponible; a sus competidores, que no puede darse por descontado; al partido, que todavía no ha dicho no.
Para sostener una lectura más fuerte faltan datos que la evidencia disponible no ofrece: con qué partido competiría, si habría coalición y qué reglas regirán la selección. Conviene decirlo en lugar de rellenarlo con especulación.
Qué sigue
El primer paso verificable es el calendario. Cuando el Instituto Electoral del Estado de Puebla (IEE) apruebe las etapas del proceso 2027 y los partidos publiquen sus convocatorias de selección, se sabrá si la ruta es encuesta, designación o reparto de coalición, y si las dos opciones que mencionó el regidor siguen siendo compatibles.
Después vienen las señales de movimiento: cualquier cambio sobre su encargo —licencia, ausencia prolongada o continuidad— y la eventual corrección de su postura. También habrá que observar si el antorchismo y el PRI postulan o no en Puebla capital y en el distrito local que le corresponde, y si la demanda de piso parejo escaló a una regla formal o quedó como reclamo sin respuesta.