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RUTA 27 · LOW

Chaparro se registra en Chihuahua y reactiva la pugna fundacional en Morena

El expresidente del comité estatal de Morena busca encabezar la Coordinación Municipal en la capital del estado. Sus respaldos enviaron un mensaje a la Comisión Nacional de Elecciones y advirtieron contra los "arribistas".

Ilustración editorial de Ruta 27 sobre encuestas de opinión pública
Ilustración editorial de Ruta 27; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

Martín Chaparro Payán, expresidente del comité estatal de Morena en Chihuahua, se registró para encabezar la Coordinación Municipal en la capital rumbo a 2027, arropado por fundadores del partido. El grupo criticó a los "arribistas" y pidió a la Comisión Nacional de Elecciones saldar una "deuda histórica" con los luchadores sociales. El método interno —consenso o encuesta— aún no define al abander

Martín Chaparro Payán, expresidente del Comité Directivo Estatal de Morena en Chihuahua, presentó su solicitud de registro para encabezar la Coordinación Municipal del partido en la capital del estado rumbo a los comicios de 2027. No lo hizo solo: un grupo de fundadores y militantes lo arropó y, con el respaldo, envió un mensaje a la Comisión Nacional de Elecciones (CNE) sobre a quién considera con derecho a representar al partido en el municipio. El movimiento mezcla dos cosas que conviene separar: una aspiración interna en curso y una disputa por el relato de quién encarna al "morenista auténtico" en Chihuahua.

Chaparro explicó que Morena contempla dos vías para definir a sus coordinaciones municipales: el consenso y la encuesta. Sostuvo que el consenso debe construirse entre militantes, simpatizantes y ciudadanía en general, y no ser una decisión exclusiva de las dirigencias. También llamó a la población a reflexionar y elegir libremente cuando reciba la encuesta.

El respaldo tuvo tono de reclamo. Rosa Lilia Cardona, fundadora del partido en el estado, afirmó que con el crecimiento de Morena han llegado personas que no responden a las demandas del pueblo, y recordó a la CNE que existe una "deuda histórica" con los luchadores sociales; pidió que la cúpula considere a Chaparro como parte de esa deuda pendiente. Benjamín Nogueira lo describió como un hombre congruente, sencillo y fiel a los estatutos, y contrastó ese perfil con el de los "arribistas" que, dijo, están dañando al partido. La profesora Martha Cruz añadió un eje sectorial: sostuvo que el magisterio atraviesa un momento de descontento e incertidumbre laboral marcado por el compadrazgo y el nepotismo, y confió en que el liderazgo de Chaparro atienda a ese sector y a la ciudadanía.

Del cargo interno a la boleta: lo que el registro todavía no es

La Coordinación Municipal es una figura orgánica: designa a quien conduce al partido en el territorio, no a quien aparece en la boleta. La candidatura formal al ayuntamiento exige un paso distinto y, en su momento, un registro ante la autoridad electoral local. En términos estrictos, lo que existe hoy es una aspiración y un posicionamiento dentro de un proceso de selección abierto. En términos prácticos, la competencia por ese cargo es la competencia por el lugar de salida del partido en el municipio: quien gane la coordinación queda colocado en posición de ser el abanderado. Esa distancia entre el nombre formal y la función política es el terreno donde se librará la negociación.

La lectura política

El dato relevante no es el registro, sino quién firma el respaldo. Un grupo de fundadores que apela a una "deuda histórica" y que distingue entre militantes originales y "arribistas" no está eligiendo un cargo: está trazando una línea de legitimidad dentro del partido. Es la versión chihuahuense de una tensión recurrente en Morena: la dirigencia que administra el aparato frente a la militancia que reclama origen y, con él, derecho de voz. Aquí el respaldo cumple una función práctica: convierte un registro individual en una demostración de fuerza y presiona a la CNE antes de que defina el método.

Los incentivos están a la vista. Para Chaparro, haber presidido el comité estatal es un activo organizativo, pero también una etiqueta que otros pueden usar en su contra para presentarlo como parte del establishment partidista; de ahí el énfasis en su perfil de "morenista auténtico" y de profesor. Para la CNE, en cambio, el asunto es de método, y ambos caminos le dejan margen: si resuelve por encuesta, traslada la decisión a un instrumento medible pero cuyo universo —padrón, militantes, simpatizantes— ella misma puede acotar; si resuelve por consenso, la decisión queda en manos de dirigencias que estos fundadores acaban de poner en cuestión. Conviene decirlo con precisión: ni el consenso ni la encuesta equivalen todavía a una candidatura; son los mecanismos con los que Morena definirá a su coordinador o coordinadora municipal.

Rumbo a 2027, el peso del movimiento es doble. Hacia adentro, instala la disputa por el control del partido en la capital, el municipio más poblado del estado, y coloca a Chaparro en posición de salida. Hacia afuera, envía una señal sobre el costo de llegar tarde al partido. Lo que la evidencia disponible no permite afirmar es si esa presión pesa más que la relación de la dirigencia estatal con la cúpula nacional, ni cuántos aspirantes más están ya en la misma ruta.

Qué sigue

El elemento que hoy falta es el calendario. La información disponible no acredita la fecha en que la CNE definirá el método para la capital del estado —consenso o encuesta— ni el número de solicitudes de registro presentadas. Ese dato es justamente el que medirá la fuerza real del grupo fundador frente a la estructura estatal.

En los próximos pasos verificables quedan: la publicación de la convocatoria y sus plazos; la eventual aplicación de la encuesta y quién queda a cargo de su universo muestral; la reacción de la dirigencia estatal y de la cúpula nacional al reclamo de "deuda histórica"; y, más adelante, la definición del abanderado y su registro ante la autoridad electoral local. Sin esas piezas, lo que hay es un posicionamiento fuerte, no una candidatura.