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Chávez y Pérez Cuéllar cierran filas en Juárez rumbo a 2027
Los dos aspirantes de Morena a la gubernatura de Chihuahua coincidieron en el acto del Segundo Informe en Ciudad Juárez, sin que exista aún convocatoria, método ni fecha para la postulación.

Andrea Chávez y Cruz Pérez Cuéllar, aspirantes de Morena a la gubernatura de Chihuahua, coincidieron en el acto del Segundo Informe de Claudia Sheinbaum en Ciudad Juárez. Chávez llamó a no dividirse y a cerrar filas contra el PAN, que gobierna el estado. No hay aún convocatoria, método ni fecha para la postulación.
El 19 de septiembre, en la Plaza de la Mexicanidad de Ciudad Juárez, Andrea Chávez y Cruz Pérez Cuéllar aparecieron en el mismo escenario: el acto donde Claudia Sheinbaum presentó los resultados de su Segundo Informe de Gobierno. Los dos buscan la postulación de Morena a la gubernatura de Chihuahua y los dos asistieron con licencia al cargo que ocupaban —Chávez como senadora, Pérez Cuéllar como alcalde de Juárez—, lo que en la práctica equivale a reconocer que la contienda interna ya arrancó, aunque no exista candidatura registrada, convocatoria ni fecha. Chávez lo formuló sin rodeos: "Nada de dividirnos entre nosotros... nada de estar pendientes de lo que hacen los otros".
Dos aspirantes, un mismo palco
Ninguno se presentó como contendiente. La senadora con licencia dijo que no acudía en plan de campaña, sino a escuchar y respetar el mensaje de la presidenta. El alcalde con licencia afirmó que estaba ahí "como ciudadano" a escuchar el informe. Ambos saludaron a los asistentes y recibieron porras por separado, un termómetro informal de base propia dentro de un acto que formalmente pertenece al gobierno federal y no al partido. Pérez Cuéllar también restó importancia a la presencia de militantes del PAN en las inmediaciones del lugar: "la verdad es que son muy poquitos", dijo.
El contrapeso panista apareció en dos planos. En el discurso, Chávez llamó a "cerrar filas" contra el PAN, que gobierna el estado, y sostuvo que Morena es quien "goza de la simpatía del pueblo chihuahuense". En el terreno institucional, la gobernadora Maru Campos envió una carta a Sheinbaum para pedirle una reunión durante su visita a Ciudad Juárez. La evidencia disponible no acredita que ese encuentro se concretara ni cuál fue la respuesta presidencial; lo verificable es que la mandataria estatal buscó colocar la visita federal dentro de su propia agenda de relación institucional.
La lectura política
Morena llama "coordinación de la 4T" a lo que electoralmente es una candidatura a la gubernatura. El eufemismo cumple una función: permite que la disputa se procese como disciplina interna y no como competencia reglamentada, sin fechas ni órganos obligados a resolver. Con ese marco, Chávez y Pérez Cuéllar son, con precisión, aspirantes y precandidaturas de facto; no son candidatos ni precandidatos en el sentido que fija la ley electoral, porque no hay proceso interno convocado ni reglas publicadas.
La frase de Chávez tiene dos destinatarios. Hacia el electorado, presenta a Morena como bloque y traslada el conflicto al PAN. Hacia adentro, fija un costo: quien rompa la unidad frente a la presidenta queda exhibido. Quien enuncia la regla de la unidad se coloca además en posición de garante de esa unidad, y quien aparece como garante queda mejor colocado para encabezarla. Es posicionamiento sin candidatura: no pide ser la candidata, pide que nadie se divida.
Los incentivos no son simétricos. Pérez Cuéllar controla la estructura municipal de la ciudad más grande y más fronteriza del estado; Chávez tiene recorrido legislativo federal y visibilidad nacional. Para ambos, el activo de corto plazo no es una encuesta —no hay ninguna en la evidencia— sino aparecer junto a Sheinbaum. Para la presidenta, un informe en territorio panista mide convocatoria y, de paso, lealtades internas: dos aspirantes que se portan bien en el mismo palco entregan una señal de control que ningún acuerdo de escritorio produce.
El límite del análisis también es claro. Falta encuesta, falta método de selección y falta pronunciamiento del partido sobre cómo resolverá la postulación. La afirmación de que Morena "goza de la simpatía del pueblo chihuahuense" es una declaración de la propia legisladora, no un dato; sostener que la elección está inclinada requeriría mediciones que este hecho no ofrece. Lo que sí queda claro es la señal enviada a aliados y adversarios: la disputa interna se peleará en clave de lealtad presidencial y no de confrontación abierta, al menos mientras el palco sea de la presidenta.
Qué sigue
El siguiente dato duro no está en Chihuahua sino en las reglas: si Morena publica convocatoria, método —encuesta, consejo político o designación— y fecha para definir su postulación a la gubernatura. En paralelo hay tres verificadores: si Chávez y Pérez Cuéllar vuelven a coincidir en los siguientes actos federales y con qué distancia entre sí; si Sheinbaum responde la carta de Maru Campos y en qué formato; y si el PAN articula su propia precampaña con la gobernadora como referente. Chihuahua renueva la gubernatura en 2027, lo que da tiempo a los aspirantes y también margen para que la disputa interna se prolongue, que es justamente el riesgo que el mensaje de unidad busca contener.