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Chiapas sortea la paridad: 62 municipios con candidata y Tuxtla libre
El reparto lo hizo un órgano de coordinación de los propios partidos en el Congreso, no la autoridad electoral, con un sorteo que busca blindarlo de la sospecha de reparto negociado. La reforma que lo sustenta se aprobó el 14 de septiembre.

La JUCOPO del Congreso de Chiapas sorteó los municipios donde en 2027 las candidaturas a presidencias municipales deberán encabezarlas mujeres: 62 de 123. La obligación de paridad la repartió un órgano de los propios partidos, no la autoridad electoral. Tapachula y Comitán tienen candado; Tuxtla Gutiérrez, San Cristóbal y Ocosingo quedaron libres. El acuerdo debe llegar al IEPC antes del 30 de sep
La Junta de Coordinación Política (JUCOPO) del Congreso de Chiapas sorteó el 27 de septiembre los municipios donde en 2027 las candidaturas a las presidencias municipales deberán encabezarlas mujeres: 62 de los 123. En los 61 restantes el género quedó libre. El acuerdo se difundió el 28 y debe llegar al Instituto de Elecciones y Participación Ciudadana (IEPC) antes del 30 de septiembre.
Lo relevante no es solo el número, sino quién repartió: la paridad de encabezamiento municipal quedó definida por un órgano de coordinación de los propios partidos con representación en el Congreso, no por la autoridad electoral, y por sorteo, un recurso que traslada al azar el costo político de decirle a cada quien qué municipio le toca.
Un reparto construido en cinco bloques
El sorteo operó sobre una clasificación previa en cinco bloques, establecidos por número de personas inscritas en la lista nominal, condición indígena y una categoría de "municipios prioritarios". El resultado: 15 municipios con obligación de candidatura femenina en cada uno de los dos primeros bloques, 16 en el tercero, 13 en el cuarto y tres en el grupo prioritario, hasta sumar 62.
Entre los municipios con candado están Tapachula, Comitán de Domínguez, Palenque, Villaflores, Ocozocoautla de Espinosa, Frontera Comalapa, Las Margaritas y Tuxtla Chico. Con género libre quedaron Tuxtla Gutiérrez, San Cristóbal de Las Casas y Ocosingo.
El mecanismo deriva de la reforma a la Ley de Instituciones y Procedimientos Electorales de Chiapas aprobada el 14 de septiembre. La evidencia disponible no precisa si la obligación se limita al encabezamiento de la planilla o alcanza a síndicos y regidurías, ni cuántas candidaturas municipales encabezaron mujeres en el proceso anterior. Sin esa cifra no es posible medir cuánto cambia el piso.
La lectura política
La paridad de encabezamiento no equivale a paridad de resultados: es un candado de salida, no de llegada. Obliga a postular mujeres en 62 municipios; no garantiza que ganen ni que los partidos las coloquen donde tengan posibilidad real de competir. Esa diferencia se resolverá en las selecciones internas.
El sorteo cumple una función precisa: convierte una negociación entre partidos en un procedimiento verificable. Cuando las cuotas territoriales se asignan por acuerdo, el costo es la sospecha de un reparto entre dirigencias; el azar reparte ese costo entre todos y le permite a la JUCOPO presentar el resultado como neutral. La parte que no es azarosa —el diseño de los bloques y la categoría de "municipios prioritarios"— es una decisión política previa, y la evidencia no permite saber con qué criterio reglado se integró ni quién la validó.
El punto de mayor peso está en los municipios que quedaron libres. Tuxtla Gutiérrez, San Cristóbal de Las Casas y Ocosingo concentran la mayor visibilidad electoral y son plataforma para carreras hacia el gobierno estatal y el Congreso. Que el candado no los toque deja ahí la disputa sin restricción. Si eso fue azar dentro del bloque o consecuencia del diseño de la clasificación no puede determinarse con la información disponible: ese es el dato que falta.
Hacia dentro de los partidos, el efecto es una prueba de capital femenino real: en los 62 municipios con obligación las dirigencias deberán encontrar perfiles con arraigo, no nombres de relleno. En los 61 libres nada las obliga a postular mujeres y, en la práctica, sin candado la inercia suele favorecer a los varones; cuantificar esa brecha no es posible todavía. También se reordena la negociación local: los varones que aspiraban en municipios con candado tendrán que buscar otro espacio en la planilla o mudar de territorio.
Qué sigue
El primer punto de verificación es el 30 de septiembre: el acuerdo debe quedar en manos del IEPC. Su respuesta —revisión, prevenciones o ajustes— y las eventuales impugnaciones ante instancias jurisdiccionales electorales locales son el siguiente filtro.
Después viene el calendario del proceso local 2026-2027: convocatoria, precampañas y registro de candidaturas, donde cada partido deberá fijar sus reglas de selección para los 62 municipios con candado. Ahí se verá si la paridad produce candidaturas competitivas o espacios de cumplimiento.
Queda por observar si el sorteo por bloques se replica en otras entidades, si la autoridad nacional fija lineamientos generales y si el IEPC publica la metodología con la que se integró la clasificación. La jornada electoral es el 6 de junio de 2027.