RUTA 27 · MEDIUM
Claudistas de Aguascalientes retan a Morena con seis aspirantes y advierten alternativas
La agrupación encabezada por el diputado federal Alfonso Ramírez Cuéllar colocó seis nombres un día después del arranque formal del proceso electoral y avisó que, sin inclusión, buscará otras rutas para llegar a la boleta.

Seis aspirantes a diputaciones federales y alcaldías de Aguascalientes fueron presentados por Constructores del Segundo Piso de la Cuarta Transformación, grupo claudista que encabeza el diputado federal Alfonso Ramírez Cuéllar. Pidieron a Morena no excluirlos del proceso interno y advirtieron que, si no son considerados, evaluarán otras vías para competir.
La agrupación Constructores del Segundo Piso de la Cuarta Transformación presentó el 12 de octubre seis perfiles para el proceso interno de Morena en Aguascalientes, un día después de que el Instituto Estatal Electoral (IEE) diera el banderazo de arranque al ciclo electoral 2026-2027. El acto tiene un significado inmediato: coloca nombres propios en la disputa por las candidaturas antes de que el partido publique reglas y fija un costo político para la dirigencia estatal si decide dejarlos fuera.
Los presentados son Hugo Estrada Domínguez y Ana María Isabel Morquecho Damasco, para las diputaciones federales de los distritos 2 y 3; Jessie Franco, para la alcaldía de Jesús María; Antonio Misael Hernández Contreras, por El Llano; Manuel de Jesús Bañuelos, por el municipio capital; y Alberto Belmares, por Pabellón de Arteaga. La cobertura es amplia: Aguascalientes elige tres diputaciones federales, de modo que el grupo reclama presencia en dos de esos tres distritos, además de cuatro de los once municipios del estado.
Seis nombres y un sello claudista
La agrupación se identifica como claudista y está encabezada por el diputado federal de Morena Alfonso Ramírez Cuéllar. En el estado, el movimiento lo coordina Ricardo Rodríguez. El tono del acto fue menos conciliador que su nombre: Alberto Belmares criticó a la dirigencia estatal —“es fácil dirigir, es fácil cambiar lo malo (…) lo malo que está haciendo nuestro partido”— y Jessie Franco reclamó que quienes construyeron el partido quedaron fuera. “Empezamos a tocar puertas para que Morena tuviera vida aquí en Aguascalientes. Desgraciadamente, nos tuvimos que retirar porque no se nos tomó en cuenta”, dijo.
Rodríguez matizó el mensaje: afirmó que buscan unidad y diálogo dentro de Morena, pero advirtió que, si no son considerados, “estamos evaluando opciones y alternativas para estar en la boleta”, sin precisar cuáles. La agrupación pide ser tomada en cuenta en la definición de coordinaciones distritales federales y municipales y sostiene que hay perfiles que no se sienten representados por la esfera local del partido.
La lectura política
Lo que formalmente se disputa son las “coordinaciones” distritales. Pero el propio acto revela la función práctica de la figura: los mismos nombres se presentan como aspirantes a coordinaciones y, en el mismo respiro, como aspirantes a diputaciones federales y alcaldías. En el uso interno del partido, la coordinación suele operar como antesala de la candidatura; no equivale todavía a una precandidatura registrada, y en la evidencia disponible no consta convocatoria, método de selección ni respuesta de la dirigencia. Lo que sí existe, y es verificable, es un posicionamiento público anticipado.
Los incentivos de ambos lados son claros. Para el grupo, publicar la lista un día después del arranque del IEE maximiza el costo de excluirlos: si la dirigencia estatal los deja fuera, la exclusión queda documentada ante la militancia. Para la dirigencia, ceder ante una lista presentada en público abre la puerta a que cada grupo haga lo mismo; resistir arriesga una ruptura con perfiles que reclaman haber fundado el partido en el estado y que ya anunciaron un plan alterno, aunque no lo detallaron.
El sello “claudista” y el liderazgo de un diputado federal sugieren un segundo eje: la disputa no es solo local. El grupo reclama para sí la legitimidad del proyecto federal para presionar a la estructura estatal, y ese es un recurso que la dirigencia estatal no controla. Faltaría un elemento para sostener una lectura más fuerte: saber si esto refleja una fractura real de la militancia o el arranque de una negociación entre facciones, y qué método —encuesta, consenso o designación— usará Morena para definir candidaturas.
Rumbo a 2027, Aguascalientes juega diputaciones federales y alcaldías. Un partido que entra al ciclo con su lista interna ventilada y su dirigencia cuestionada pierde margen para negociar y gana flancos para la oposición. La amenaza de “estar en la boleta” por otra vía es la variable más incómoda: si los excluidos compiten desde fuera, Morena enfrenta el escenario que más le cuesta, restar en lugar de sumar.
Qué sigue
- La respuesta de la dirigencia estatal de Morena a la demanda de inclusión y su disposición —o no— a abrir el proceso a los perfiles presentados. - La publicación de la convocatoria interna y la definición del método de selección para coordinaciones distritales y municipales: ahí se sabrá si los seis nombres quedan dentro o fuera. - El calendario del IEE de Aguascalientes para el ciclo 2026-2027, incluidos los plazos que harían viable o inviable la “vía alterna” que Rodríguez dejó sin precisar. - Si los seis perfiles se registran formalmente en el proceso interno o reaparecen en otro partido o formato de competencia. - Un indicador de fuerza: si la agrupación suma perfiles en los distritos y municipios donde aún no presentó nombres.