ECONOMÍA · HIGH
Comce pide más energía para sostener exportaciones de 1.6 billones en 2026
El organismo empresarial advierte que la capacidad eléctrica es urgente para acompañar el auge exportador, mientras la inversión en renovables se estancó en el sexenio anterior.

El Comce urgió a aumentar la producción de energía para sostener el crecimiento de las exportaciones mexicanas, que junto con las importaciones superarían 1.6 billones de dólares en 2026. El organismo señaló que la capacidad de los parques industriales ya se ha elevado y que se requiere abastecimiento eléctrico urgente, además de regulación clara para atraer inversiones.
El Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, Inversión y Tecnología (Comce) instó a aumentar la producción de energía para sostener el crecimiento de las exportaciones mexicanas. En el 32.º Congreso de Comercio Exterior Mexicano, su presidente ejecutivo, Sergio Contreras, proyectó que las exportaciones e importaciones de productos alcanzarán una suma conjunta de más de 1.6 billones de dólares en 2026, con alzas interanuales de al menos 20.3% y 20.4%, respectivamente. La advertencia no es menor: el crecimiento del comercio exterior ya elevó la capacidad de utilización de los parques industriales y se apoya en la llegada de nuevas plantas de equipo de cómputo y centros de datos, pero la infraestructura energética no avanza al mismo ritmo.
El mecanismo es directo. México exporta e importa más porque las empresas instaladas en el país —muchas de ellas en parques industriales del norte y el Bajío— producen para el mercado externo. Ese aumento de actividad requiere más electricidad para operar maquinaria, refrigeración de datos y procesos logísticos. Si la oferta eléctrica no crece, la capacidad instalada se satura y los costos de producción suben, lo que resta competitividad a las exportaciones. El Comce identificó el cuello de botella: “Es urgente el abastecimiento de energía”, expresó Juan Pablo Casteñón, vicepresidente del organismo.
La inversión en energías renovables se estancó en el sexenio pasado, según el contexto del congreso. Ese estancamiento coincide con un auge en la demanda de electricidad de los centros de datos y de la industria de exportación. Lorenzo Vianello, presidente del Comité Empresarial Bilateral México-Italia del Comce, expuso que se requiere una regulación “clara y sencilla” para atraer nuevas inversiones en el sector. Italia, país invitado al congreso, es un actor relevante en el sector energético mexicano a través de Enel y Eni, que han invertido en conjunto más de 4,000 millones de dólares en México. Enel es el mayor operador privado de energía renovable en el país, con cerca de 2 GW de capacidad eólica y solar, mientras que Eni representa alrededor del 5% de la extracción de crudo.
El embajador de Italia en México, Alessandro Modiano, refirió que Enel y Eni mantienen sus inversiones, pero advirtió que hay una gran competencia por capitales energéticos a nivel mundial y puso como ejemplo que Eni explora inversiones petroleras en Venezuela y Argentina. Esa competencia implica que México no solo debe resolver su marco regulatorio, sino convencer a los inversionistas de que el país ofrece condiciones estables frente a otras plazas.
El margen del gobierno es acotado. La reforma energética de 2024 transformó a Pemex en empresa pública del Estado y su legislación secundaria se publicó en marzo de 2025, pero Pemex sigue siendo el mayor participante del sector. La Ley de Transición Energética fijó una meta de 35% de suministro eléctrico de fuentes limpias para 2024, aunque el PRODESEN 2024-2038 reporta que en 2023 solo 39.2% de la capacidad instalada total provenía de energías limpias y almacenamiento. El gobierno enfrenta el reto de ampliar la generación eléctrica sin desalentar la inversión privada, en un contexto de competencia global por capitales y de compromisos climáticos.
La lectura
El costo de no actuar recae sobre las empresas exportadoras y, en última instancia, sobre los consumidores. Si la energía escasea o se encarece, las plantas industriales operan por debajo de su capacidad, los plazos de entrega se alargan y los precios de los bienes exportados suben. Los parques industriales que ya elevaron su utilización son los primeros en resentir la falta de electricidad; los centros de datos, que demandan energía constante, también enfrentan riesgos de interrupción.
El beneficio de ampliar la generación sería para el conjunto de la economía: más exportaciones, más empleo formal y mayor recaudación. Pero el reparto de ese beneficio depende de qué fuentes de energía se prioricen y de cómo se regule la participación privada. La insistencia del Comce en una regulación “clara y sencilla” sugiere que la incertidumbre regulatoria es un obstáculo tan relevante como la propia capacidad de generación.
El efecto cotidiano comprobable es el precio de la electricidad para la industria y, por extensión, para los bienes de consumo. También la estabilidad del suministro: los tandeos o apagones en zonas industriales afectan la producción y pueden traducirse en desabasto de productos importados o exportados. La advertencia del Comce no es una predicción catastrófica, sino un señalamiento de que el ritmo de inversión en energía debe igualar el ritmo de crecimiento del comercio exterior.
Qué sigue
El Congreso de Comercio Exterior Mexicano sirvió como foro para que el sector privado expusiera sus prioridades. Corresponde ahora al gobierno federal, a través de la Secretaría de Energía y la Comisión Federal de Electricidad, definir si acelera la inversión en generación —incluyendo renovables— o si mantiene el ritmo actual. La legislación secundaria de la reforma energética ya está publicada, pero su implementación y la certidumbre que ofrezca a los inversionistas determinarán si México aprovecha el auge exportador o si la falta de energía se convierte en un freno. La proyección de 1.6 billones de dólares en comercio para 2026 es una meta alcanzable solo si la infraestructura energética acompaña; de lo contrario, el crecimiento se topa con un límite físico.
