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Consejo de Morena define el sábado su política de alianzas rumbo a 2027
El partido llevará al órgano nacional el marco con el que autorizará o rechazará coaliciones en el proceso 2026-2027 y en eventuales comicios extraordinarios. En la misma sesión revisará el avance de sus coordinaciones territoriales.

El Consejo Nacional de Morena se reúne el sábado 10 de octubre en la Ciudad de México para aprobar, en su caso, su Política de Alianzas rumbo al proceso electoral 2026-2027 y a eventuales comicios extraordinarios. También revisará el avance de las coordinaciones territoriales de Defensa de la Transformación. La sesión fija con quién puede coaligarse el partido y mide su fuerza interna antes de 202
El Consejo Nacional de Morena sesionará este sábado 10 de octubre a las 12:00 horas en el World Trade Center de la Ciudad de México para discutir y, en su caso, aprobar la Política de Alianzas que el partido aplicará en el Proceso Electoral Concurrente 2026-2027 y en los procesos electorales extraordinarios que pudieran celebrarse. La convocatoria la firma el presidente del Consejo Nacional, Alfonso Durazo Montaño; el registro de consejeras y consejeros abre a las 10:00 y la sesión, presencial, exige acreditación previa y declaración de quórum.
El punto es más grande de lo que suena. Una política de alianzas fija el perímetro de negociación del partido: con quién puede coaligarse, en qué elecciones, con qué contraprestaciones y bajo qué condiciones. Aprobar ese marco en el órgano nacional de deliberación convierte una decisión operativa en una decisión colectiva. La dirigencia gana mandato, pero queda atada al texto que el Consejo respalde, y cualquier aliado potencial —o cualquier adversario— leerá en ese acuerdo si Morena va solo o acompañado y a qué precio.
La letra que todavía no se conoce
El acuerdo abarca el proceso concurrente —los comicios federales y locales que coinciden en una misma jornada— y también los extraordinarios que pudieran convocarse, una cláusula que evita renegociar desde cero si aparece una elección no prevista. Lo que no se conoce es su contenido: la convocatoria no incluye los criterios. No se sabe si la política abre la puerta a todos los aliados posibles o fija condiciones de admisión, si los criterios son nacionales o se delegan a los estados, ni si se reservan distritos. Sin ese texto, cualquier lectura sobre socios concretos es especulación.
El orden del día añade un segundo punto con consecuencias organizativas: el informe sobre el avance del proceso de elección de las Coordinaciones Estatales, Distritales y Municipales de Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional. La convocatoria no precisa cuántas coordinaciones se han elegido, en qué entidades falta concluir el proceso ni qué facultades tendrán. Después vienen el Plan de Acción, los asuntos generales y la clausura.
La lectura política
Conviene separar dos cosas que el lenguaje partidista suele mezclar. Una política de alianzas no es una coalición: es el conjunto de reglas con el que se autorizará —o se prohibirá— coaligarse más adelante. El sábado no queda registrada ninguna coalición; lo que puede quedar es el criterio con el que se negociará en los meses siguientes, cuando ya estén en juego las candidaturas federales y locales.
El informe sobre las coordinaciones pide una lectura igual de precisa. En el vocabulario de la política mexicana, una "coordinación" puede funcionar como estructura territorial, como mecanismo de medición de lealtades o como antesala de una candidatura, sin ser todavía ninguna de ellas. Con la evidencia disponible —una convocatoria que anuncia un informe— no puede sostenerse que estas coordinaciones sean candidaturas ni precandidaturas de facto: por ahora son posiciones organizativas en proceso de elección. Lo que sí puede afirmarse es que quien controle su integración controla el mapa territorial con el que el partido llegará a las urnas.
El formato también envía señales. Someter el asunto a votación de consejeras y consejeros permite a la dirigencia presentar el resultado como respaldo colectivo y a los consejeros exhibir su peso en la definición. Si el acuerdo se aprueba sin criterios explícitos, la política de alianzas quedaría en la práctica delegada a quien negocie en nombre del partido; si se aprueba con criterios detallados, ese margen se estrecha. Falta un elemento para saber cuál escenario se impondrá: el texto del acuerdo, que no se ha difundido.
Qué sigue
La cita es el sábado a las 12:00 horas en el Salón Mexica del World Trade Center. El primer paso verificable es la declaración de quórum; después, la discusión y la eventual votación del acuerdo. De aprobarse, su publicación y el detalle de los criterios serán el dato duro a revisar. El informe sobre las coordinaciones debería precisar cuántas faltan, en qué entidades y con qué calendario. En paralelo, el proceso electoral 2026-2027 avanzará hacia sus plazos de registro de coaliciones ante la autoridad electoral federal, y cualquier elección extraordinaria obligará a aplicar el mismo criterio que se apruebe el sábado. Si el acuerdo no pasa, el tema tendría que volver a una sesión posterior del Consejo.