RUTA 27 · MEDIUM
Cuatro funcionarios de Jara renuncian en Oaxaca para buscar diputación en 2027
Las salidas tocan Turismo, el secretariado de seguridad pública, Bienestar y el CECyTE. Los relevos serán encargados de despacho y el destino real de los cuatro se decide en el proceso interno de Morena.

El gobernador de Oaxaca, Salomón Jara, formalizó la salida de cuatro funcionarios —Turismo, el secretariado de seguridad pública, Bienestar y el CECyTE— que buscarán una diputación federal en 2027. Se integrarán al proceso interno de Morena como coordinadores distritales, la figura que en la práctica opera como precandidatura. Importa porque Jara coloca cuadros en San Lázaro a un año de la contien
El gobernador de Oaxaca, Salomón Jara Cruz, formalizó el lunes 5 de octubre de 2026 la salida de cuatro integrantes de su administración que renunciaron para contender por una diputación federal en el proceso que cerrará con las votaciones del 6 de junio de 2027. El anuncio se presenta como un reajuste de gabinete, pero su significado es otro: cuatro nombres del gobierno estatal entran al mecanismo con el que Morena ordena sus candidaturas a San Lázaro, y el gobernador coloca cuadros propios en la ruta legislativa con holgura frente al calendario legal.
Las salidas tocan áreas distintas del gabinete legal y ampliado. Saymi Pineda Velasco dejó la Secretaría de Turismo (Sectur); Karina Barón Ortiz se separó del Secretariado Ejecutivo del Sistema Estatal de Seguridad Pública (SESESP); Vilma Martínez Cortés dejó la dirección de la Secretaría de Bienestar, Tequio e Inclusión; y Sergio López Sánchez abandonó la dirección general del Colegio de Estudios Científicos y Tecnológicos del Estado de Oaxaca (CECyTE). Jara sostuvo que las separaciones se hicieron “en tiempo y forma”, conforme a los plazos legales, y que las dependencias quedarán en manos de encargados de despacho mientras define los relevos definitivos.
De la coordinación distrital a la boleta
Los cuatro se integrarán al proceso interno de Morena con la meta de ser designados coordinadores distritales federales, la figura con la que el partido dice formalizar sus candidaturas a la Cámara de Diputados. Conviene precisar qué es y qué no es: no se trata de un cargo público ni de un acto de autoridad electoral, y quien la recibe no queda inscrito ante el Instituto Nacional Electoral (INE) —eso ocurre hasta que el partido presenta su lista, en la primavera de 2027—. En la práctica funciona como una precandidatura de facto con candidatura única: permite recorrer distritos, construir estructura y medir lealtades con el respaldo de una administración estatal, pero es revocable por la dirigencia nacional y no genera derecho de reingreso al gobierno.
La lectura política
El primer incentivo es el orden. Un gobernador con cuatro colaboradores haciendo campaña desde el cargo enfrenta dos riesgos simultáneos: que la estructura estatal se contamine de disputa interna y que la oposición use cada acto de gobierno como prueba de inequidad. Sacarlos ahora, y no cuando el mínimo legal lo exija, le permite elegir el momento, conservar la operación de las dependencias vía encargados de despacho y quedarse con la facultad de nombrar a los relevos definitivos.
El segundo es el calendario. La de 2027 es la última elección federal antes de 2028, cuando se renuevan la Presidencia y la gubernatura de Oaxaca. Un diputado federal tiene plataforma, presupuesto de gestión y voto en San Lázaro; para un gobernador, colocar cuatro cuadros en esa posición es también mover piezas en la negociación de la sucesión estatal. Jara no ha planteado esa lectura y no puede atribuírsele como intención confesada: es la consecuencia estructural de las fechas.
El tercer punto es la salida más sensible. El SESESP es la instancia civil de coordinación del sistema estatal de seguridad, y su titularidad quedará interina en un área donde la continuidad institucional pesa. Que se resuelva con un encargado de despacho mantiene el control político de la dependencia, pero deja abierta la pregunta sobre la operación cotidiana.
La oposición local sostiene que estas renuncias buscan asegurar fuero o inmunidad procesal. Es una acusación política, no un hecho acreditado: en la evidencia disponible no aparece ninguna carpeta, investigación o proceso contra los cuatro. Cabe recordar, además, que el fuero no impide ser investigado —solo añade el procedimiento de desafuero y protege por opiniones— y que el argumento se ha usado indistintamente contra todos los partidos. Para sostenerlo harían falta expedientes o indicios verificables, que hoy no están sobre la mesa.
La señal que queda es doble. Aliados y adversarios leen que el gobernador administra el ritmo del reacomodo y que el acceso a las candidaturas pasa por su gobierno. El costo está del otro lado: si ninguno de los cuatro obtiene la coordinación distrital, habrán dejado el cargo sin garantía de retorno.
Qué sigue
En los próximos días se nombrarán los encargados de despacho; los relevos definitivos se conocerán después, y ahí se verá si Jara repone cuadros propios o abre espacio a otros grupos del estado.
También está por definirse el método con el que Morena resolverá las coordinaciones distritales en Oaxaca —designación directa o algún ejercicio de medición—. Esa decisión dirá si las salidas ya resolvieron el reparto o si apenas abrieron la disputa interna.
Las etapas legales del proceso federal, incluidas precampañas, campañas y registro de candidaturas ante el INE, corren entre finales de 2026 y la primavera de 2027; el umbral de separación del cargo se verifica cerca del arranque de esas etapas, no en octubre. La votación está fijada para el 6 de junio de 2027.