RUTA 27 · LOW
Cueto registra comité en Cuajimalpa y se coloca en la antesala de 2027
La aspirante a coordinar los comités de la 4T en la alcaldía acumula, según su propio posicionamiento, seis años de trabajo territorial sin cargo público. La candidatura formal depende de procedimientos internos que aún no se conocen.

Susana Cueto se registró como aspirante a coordinar en Cuajimalpa los Comités de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional, estructura organizativa de Morena, no un cargo público ni una candidatura. Con seis años de trabajo territorial y sin haber ocupado puesto de elección, busca posicionarse rumbo a 2027, cuando se renuevan las alcaldías de la Ciudad de México. El método interno pa
Susana Cueto formalizó su registro como aspirante a coordinar los Comités de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional en Cuajimalpa, alcaldía de la Ciudad de México. El dato importa menos por el trámite que por lo que habilita: un cargo organizativo que no es público, no es de elección popular y, sin embargo, ya le permite recorrer la demarcación con el lenguaje del movimiento gobernante a cuestas, de cara a 2027, cuando la capital renueva sus alcaldías.
El propio posicionamiento difundido con su registro se encarga de fijar el límite: coordinar comités no equivale a una candidatura oficial. Esa precisión no es un detalle menor. En la práctica, el nombre formal —coordinación de comités— describe una función organizativa, mientras que la función política real es otra: sostener presencia territorial, acumular reconocimiento y llegar con algo que mostrar al momento en que el partido defina a sus abanderados.
El armado toma prestada una marca nacional, "Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional", para una disputa estrictamente local. Ese envoltorio le permite a quien coordina hablar en el registro del gobierno federal en una alcaldía donde los problemas se cuentan en horas de tráfico y en litros de agua, no en porcentajes de aprobación presidencial.
Los temas con los que busca traducir el discurso nacional
El proyecto que Cueto asocia a su registro identifica cinco frentes. El primero es la seguridad: habitantes de La Navidad, Loma del Padre y Las Maromas han expresado preocupación por la falta de patrullas y por las condiciones para que sus hijos salgan de casa. El segundo es el agua, con énfasis en los pueblos originarios de San Lorenzo Acopilco, San Pablo Chimalpa y San Mateo Tlaltenango, donde el abasto es problema pese a los recursos hídricos de las zonas boscosas.
El tercero es el desarrollo inmobiliario en El Contadero, donde la construcción de condominios levanta dudas sobre disponibilidad de agua e infraestructura vial. El cuarto es ambiental: la tala clandestina en el Desierto de los Leones y el cuestionamiento a la respuesta de las autoridades locales. El quinto es la movilidad, atada a la dependencia de la carretera México-Toluca, que según el planteamiento puede costar hasta cuatro horas diarias de traslado a los habitantes.
Su perfil, tal como lo describe el material difundido, se apoya en dos activos: seis años de reuniones y asambleas comunitarias en colonias, barrios y pueblos, sin haber ocupado un cargo público en ese periodo, y una promoción política centrada en redes sociales. Se identifica con Morena y con los principios atribuidos a los gobiernos de Andrés Manuel López Obrador y de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, y adopta la fórmula de "no robar, no mentir, no traicionar al pueblo".
La lectura política
La figura registrada y la función que cumple no coinciden, y conviene decirlo sin rodeos: coordinar comités es, en la práctica, una precandidatura de facto. No hay acto jurídico que la convierta en candidatura, y el texto que la promueve lo subraya; pero el efecto es el clásico de la política mexicana: se crea una estructura con nombre presentable, se recorre el territorio y se llega a la negociación interna con militancia exhibible.
El incentivo para Cueto es claro: quien no ocupa cargo público no tiene gestión que defender ni desgaste que cargar, y puede presentarse como parte del movimiento sin ser parte del aparato. El incentivo para el partido es distinto: los comités funcionan como un mecanismo barato para medir capacidad de convocatoria y lealtad antes de comprometer una candidatura, y para ordenar una sucesión local sin abrir de inmediato una disputa pública entre aspirantes.
La aclaración de que no hay candidatura opera también como blindaje: anticipar por escrito el alcance del registro reduce el riesgo de que el posicionamiento sea leído como acto anticipado de campaña. Y envía una señal a aliados y adversarios: Morena quiere competir Cuajimalpa con un rostro de trabajo territorial, no con una figura de escritorio.
Lo que la evidencia no permite sostener es igual de importante. No se conoce el calendario interno del partido, el número de aspirantes registrados, el método de selección —encuesta, designación o definición abierta— ni si existen mediciones que respalden la confianza que Cueto expresa en un triunfo. Tampoco hay aquí datos de votación previa en la alcaldía, elemento necesario para calibrar la dificultad real de la empresa. Sin esos componentes, la lectura más sólida es de posicionamiento, no de pronóstico.
Qué sigue
Los próximos pasos verificables están del lado de las reglas, no de los pronunciamientos. Primero, la publicación de la convocatoria o el método con el que Morena definirá a sus responsables en las alcaldías capitalinas. Segundo, la eventual aplicación de una encuesta o sondeo interno, cuyo resultado —si se hace público— medirá de verdad el peso de cada aspiración. Tercero, el calendario del organismo electoral local, que fijará las fechas a partir de las cuales cualquier precampaña o acto anticipado entra en terreno regulado. Y cuarto, un indicador de bajo costo pero elocuente: si los comités que Cueto aspira a coordinar se traducen en estructura visible —asambleas, brigadas, presencia en colonias— o se quedan en el registro y en las redes.