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Daniel Parra deja la Tesorería y busca coordinar Morena en Salvador Alvarado
El ex tesorero municipal busca encabezar la estructura territorial de Morena en un proceso que se resuelve municipio por municipio. La renuncia al cargo despeja el terreno, pero el método de selección sigue sin conocerse.

Daniel Parra Montoya, ex tesorero de Salvador Alvarado, Sinaloa, formalizó su registro en el proceso interno de Morena para coordinar los Comités de Defensa de la Cuarta Transformación en ese municipio y renunció a la Tesorería ante la alcaldesa Lupita López González. No es una candidatura: es posicionamiento rumbo a 2027, cuando se renuevan ayuntamientos y gubernatura.
El ex tesorero municipal de Salvador Alvarado, Daniel Parra Montoya, formalizó su registro en el proceso interno de Morena para encabezar la Coordinación de los Comités de Defensa de la Cuarta Transformación en ese municipio y, como parte de la misma decisión, presentó su renuncia a la Tesorería del Ayuntamiento ante la alcaldesa Lupita López González. El gesto doble —inscribirse y soltar el cargo— es la manera más reconocible que tiene un aspirante de Morena de colocarse en la conversación rumbo a 2027, sin que eso equivalga todavía a una candidatura.
Parra Montoya carga la etiqueta que más pesa en un municipio pequeño: la de quien manejó el dinero. A ella suma, según dijo, experiencia en el servicio público y el trabajo realizado en campañas anteriores. "Voy a hacerlo público, ya para que la gente sepa que estamos ya registrados, listos para aspirar a coordinar todos los seccionales municipales de Morena", declaró al dar a conocer su inscripción. Añadió que lo animó su equipo y que considera tener "la experiencia suficiente en el servicio público".
El ahora aspirante agradeció a la alcaldesa la confianza durante su paso por la administración municipal y anticipó recorridos: "Decirle a la gente que aún no me conoce que me dé la oportunidad, voy a estar próximamente llegando a sus casas". El registro, así, no se plantea como un trámite que se resuelve en una oficina, sino como el arranque de una campaña de contacto territorial.
El nombre y la función
La Coordinación de los Comités de Defensa de la Cuarta Transformación es una figura organizativa del partido, no un cargo de elección popular ni una candidatura registrada ante autoridad electoral. Quien la encabeza en un municipio no adquiere facultades públicas: administra estructura, articula seccionales y queda en posición de interlocución con la dirigencia estatal.
Ahí está el punto. En la práctica, ese tipo de coordinaciones ha operado como plataforma de posicionamiento para quienes buscan la boleta del año siguiente; el registro es la aspiración hecha pública. La diferencia importa: no hay candidatura ni precandidatura reconocida por ley, y el partido conserva la facultad de designar. La evidencia disponible no permite saber si Morena resolverá Salvador Alvarado por encuesta, por consenso o por designación directa; tampoco hay fecha de resultados. Ese dato falta y es el que decide si el registro de Parra es un paso firme o solo un anuncio.
La lectura política
El movimiento se entiende mejor por lo que cuesta. Renunciar a la Tesorería en la segunda mitad de una administración municipal implica dejar el manejo de recursos justo cuando se prepara el cierre y la entrega-recepción. Ninguna norma obliga a un aspirante de un proceso interno partidista a separarse del cargo; hacerlo anticipa la crítica y desactiva la sospecha de que la aspiración se apoya en el puesto. También tiene un costo para la alcaldesa López González, que pierde a su tesorero y gana, en cambio, un aliado agradecido en la disputa interna.
Para el partido el cálculo es distinto. Morena necesita municiones organizativas en Sinaloa, y los registros simultáneos de aspirantes en otros municipios —Ahome, Culiacán, Guasave— sugieren un proceso que se resuelve plaza por plaza. La advertencia pública de la senadora Imelda Castro, en el sentido de que "si no van a aceptar ni se registren", apunta al riesgo real de esta etapa: no la inscripción, sino la disputa por el resultado.
La señal que Parra envía a aliados y adversarios es doble. A los suyos: hay tiempo, hay equipo y habrá recorridos. A los competidores: quien aspira a coordinar se mide por territorio, no por currículum. Y a la dirigencia: el aspirante ya se desprendió de la carga administrativa, de modo que cualquier decisión sobre él se tomará sin el ruido de un conflicto de interés. Falta, para completar el cuadro, conocer el método de selección y la lista de quienes efectivamente competirán en Salvador Alvarado.
Qué sigue
El siguiente paso verificable es la publicación de las reglas y el calendario del proceso interno municipal: método de selección, fecha de aplicación y plazo para impugnar. Después, la definición de la coordinación en Salvador Alvarado y, con ella, la pregunta de si el perdedor se queda dentro o se convierte en disidencia. En paralelo, Parra Montoya deberá sostener con recorridos la promesa de visitar casa por casa, mientras el Ayuntamiento cubre la vacante en la Tesorería. El horizonte sigue siendo 2027 y la boleta municipal; el registro de este octubre es el primer escalón, no la candidatura.