RUTA 27 · MEDIUM
De la Garza denuncia a Samuel García y Mariana Rodríguez ante el árbitro electoral
La presidenta del Congreso de Nuevo León acusa violencia política de género y calumnia por la difusión de una supuesta inhabilitación por 20 millones de pesos. La denuncia llega antes de que arranque formalmente el proceso de 2027.

Lorena de la Garza, presidenta del Congreso de Nuevo León, denunció ante la autoridad electoral al gobernador Samuel García y a Mariana Rodríguez por violencia política de género y calumnia, luego de que difundieran que fue inhabilitada por desviar 20 millones de pesos, versión que ella califica de falsa. La denuncia mueve una acusación de redes sociales a un expediente con posibles medidas cautel
Lorena de la Garza, presidenta del Congreso de Nuevo León, presentó esta semana una denuncia ante la autoridad electoral contra el gobernador Samuel García y Mariana Rodríguez por presuntos actos de violencia política en razón de género y calumnia. El detonante es una afirmación que la legisladora calificó de "absolutamente falsa": que fue inhabilitada por desviar 20 millones de pesos.
El movimiento no se agota en lo jurídico. Traslada una acusación que hasta ahora vivía en redes sociales y ruedas de prensa —terreno donde Mariana Rodríguez tiene alcance masivo— a un expediente donde un tercero, el árbitro electoral, decide qué se puede decir, qué se debe bajar y qué se sanciona. Esa es la diferencia práctica entre responder en entrevista y denunciar.
"Ellos han dicho en varias ocasiones que yo fui inhabilitada por desviar 20 millones de pesos. Eso es absolutamente falso", sostuvo De la Garza, quien afirmó que los denunciados conocen la falsedad de la acusación. Añadió que ataques de ese tipo han alcanzado a otras figuras políticas y a otras mujeres, y advirtió: "la violencia política de género no la pueden usar como un escudo solo cuando a ellos o a ella le conviene. Yo sí les quiero poner un alto y no lo voy a hacer sola".
La denuncia pide que la autoridad investigue y determine si hubo conductas sancionables conforme a la legislación electoral. La declaración pública no precisa si el escrito se presentó ante el Instituto Nacional Electoral (INE) o ante el organismo electoral de Nuevo León, ni si incluyó solicitud de medidas cautelares o de tutela preventiva, el mecanismo con el que este tipo de procedimientos puede producir un efecto inmediato, por ejemplo ordenar el retiro de publicaciones. Tampoco consta, en la evidencia disponible, respuesta alguna de Samuel García o de Mariana Rodríguez.
Lo que falta verificar
El centro del diferendo es un hecho administrativo, no una opinión: o existe una inhabilitación por desvío de recursos, o no existe. Las inhabilitaciones se asientan en registros públicos de servidores públicos sancionados y, en principio, pueden acreditarse documentalmente. Ni la versión de la denunciante ni la de los denunciados viene acompañada, en la información disponible, del documento que la demuestre o la desmienta. Lo que está en disputa no es solo si la frase es falsa, sino quién debe probarlo y en qué foro.
La lectura política
De la Garza ha declarado públicamente su intención de competir por la Alcaldía de Monterrey. Eso es una aspiración, no una candidatura: no hay precandidatura registrada, ni método definido, ni proceso interno formalizado. Pero la denuncia funciona, en la práctica, como protección de esa aspiración. Una versión repetida ante millones de seguidores —"inhabilitada por desviar 20 millones"— es material letal para cualquier campaña y no se desactiva con desmentidos: se desactiva con un expediente y una resolución.
El cálculo tiene tres capas. Primero, traslada la carga de la prueba: quien afirma debe sostenerlo ante la autoridad. Segundo, activa un procedimiento diseñado para ser rápido, con medidas de protección y posibilidad de órdenes de retiro de contenido, algo que una denuncia penal por calumnia difícilmente daría con la misma velocidad. Tercero, le permite presentarse no como adversaria en una disputa política, sino como mujer en el ejercicio del cargo frente a una difusión que considera violenta, y hacerlo, según sus propias palabras, acompañada y no sola.
El costo es simétrico y ya se insinuó en la conversación pública: cuando la violencia política de género se invoca en una pelea de poder, la contraparte responderá que se instrumentaliza. La propia denunciante anticipó ese riesgo al reprochar a los García usar la figura "como escudo". Que ambos lados se acusen del mismo uso instrumental es la señal más clara de que la categoría es ya también un recurso de combate político.
Para Samuel García y Mariana Rodríguez el riesgo no es una multa: es un pronunciamiento que se lee en clave de conducta y que se vuelve material de campaña en 2027, cuando Nuevo León renueve la gubernatura y Monterrey, su alcaldía. Para el Congreso que ella preside —contrapeso del Ejecutivo estatal en presupuesto y nombramientos—, el expediente añade un capítulo a una relación ya conflictiva.
Qué sigue
La autoridad electoral debe admitir o desechar la denuncia y, en su caso, resolver sobre medidas de protección. Después vendrán requerimientos a los denunciados, un periodo de alegatos y, eventualmente, una resolución impugnable ante el tribunal electoral. En paralelo, la verificación documental de la supuesta inhabilitación es la prueba que cualquier lector puede exigir: si existiera, tendría registro; si no, el expediente electoral será el primer lugar donde se deje constancia. El calendario de Nuevo León rumbo a 2027 todavía no arranca formalmente, y esa es precisamente la ventana en la que se libran estas batallas.