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De la Mata avala que el TEPJF llegue al 2027 con cinco magistrados
El magistrado de la Sala Superior sostiene que las vacantes no impiden resolver el proceso electoral; su argumento anticipa la discusión sobre la validez de las resoluciones y sobre la supuesta captura partidista del tribunal.

El magistrado Felipe de la Mata Pizaña afirmó que la Sala Superior del TEPJF puede operar el proceso electoral de 2027 con cinco de sus siete integrantes, como ocurrió en 2024 y 2025, y que las salas regionales están completas. Sostuvo que las estadísticas de sentencias no muestran captura partidista. Su mensaje busca desactivar por anticipado el argumento de que un tribunal incompleto no puede va
El magistrado Felipe de la Mata Pizaña aseguró que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) está preparado para afrontar el proceso electoral de 2027 con las cinco magistraturas que hoy integran su Sala Superior. Lo dijo ante estudiantes y docentes reunidos en el Aula Magna de la Facultad de Derecho de la Universidad Veracruzana, en un acto donde también participó Roselia Bustillo Marín, presidenta de la Sala Regional Xalapa. La frase no es un dato administrativo: es una defensa anticipada del árbitro que recibirá las impugnaciones más delicadas de la elección federal intermedia, en la que se renueva la Cámara de Diputados y se disputan varias gubernaturas.
La vacante que el tribunal ya aprendió a normalizar
La Sala Superior debe integrarse con siete magistrados; hoy sesiona con cinco. De la Mata recordó que no es la primera vez que el tribunal trabaja incompleto: en el proceso de 2015 lo hizo con seis integrantes y durante 2024 y 2025 arrastró dos vacantes. Como prueba de capacidad citó que en 2024 la Sala Superior resolvió 40 mil 426 asuntos en alrededor de diez días con cinco magistrados. Añadió que las salas regionales están "perfectamente integradas" y que tener vacantes en el órgano superior no equivale a un tribunal incompleto. "He visto que les preocupa mucho a algunas personas que la Sala Superior se encuentre integrada solo por cinco personas", dijo, en una frase que revela a quién respondía.
Sobre las sospechas de parcialidad, señaló que en época de contienda suelen aparecer señalamientos de que el organismo está capturado por alguna fuerza política, y respondió con estadísticas de la Secretaría General de Acuerdos del TEPJF sobre los porcentajes de sentencias favorables a cada partido. "No hay manera científica de decir que el Tribunal se encuentre capturado", sostuvo, y describió a la institución como "completamente ciudadanizada". Bustillo Marín colocó el acento en los derechos político-electorales: recordó que el voto no es solo emitir un sufragio, sino también "el derecho a ser votada y votado", y sostuvo que la certeza en el tribunal fomenta la participación.
La lectura política
El mensaje funciona como un blindaje anticipado. Si en 2027 una resolución adversa a un actor poderoso termina impugnada, una de las vías disponibles será argumentar que la Sala Superior resolvió con una integración incompleta. Instalar con meses de anticipación la idea de que cinco magistrados bastan —y que con esa cifra se resolvieron decenas de miles de asuntos— retira ese argumento del terreno antes de que se use. También protege la validez de sus propios votos: De la Mata es uno de los cinco.
La aritmética importa más de lo que aparenta. Con cinco integrantes, la mayoría se construye con tres votos y la ausencia de un solo magistrado altera cualquier resultado. Para un tribunal que no se legitima en las urnas, sino en la apariencia de imparcialidad, el número de integrantes es un problema de credibilidad tanto como de logística. De ahí que el magistrado dedicara buena parte de su intervención a responder a la sospecha de captura en lugar de explicar el calendario electoral.
Las estadísticas que citó son un indicador útil pero incompleto: el volumen de sentencias favorables a un partido no mide por sí solo imparcialidad, porque cada fuerza litiga cantidades y tipos de asuntos distintos, y porque lo relevante no es cuántos casos se ganan, sino con qué criterios. El registro disponible de la conferencia no incluye la metodología de esos porcentajes, así que el argumento queda como retórica verificable a medias. Y hay un límite que el propio magistrado conoce: un tribunal se juzga por sus sentencias, no por sus conferencias.
Nada ha cambiado jurídicamente con este discurso: no hay resolución, acuerdo ni vacante cubierta. Lo que hay es un posicionamiento sobre cómo debe leerse al tribunal cuando llegue la hora de decidir. Falta el dato que permitiría saber si la integración de cinco es transitoria o se prolongará hasta 2027; la evidencia no indica si existe un procedimiento en curso para cubrir las vacantes ni qué autoridad lo instruye.
Qué sigue
El proceso electoral federal de 2027 ya está en marcha conforme al calendario legal, y las etapas de precampaña y campaña fijarán los plazos en los que la Sala Superior tendrá que resolver impugnaciones. De ahí se desprenden los puntos verificables:
- Si se abre y se concluye un procedimiento para cubrir las vacantes antes de la jornada, y qué órgano lo instruye. - Si el TEPJF publica las estadísticas de sentencias por partido con su metodología, para que el argumento de imparcialidad sea auditable y no solo declarativo. - Cómo resuelve la Sala Superior los primeros asuntos de alto impacto del proceso, que serán la prueba real del discurso. - Si el argumento de la integración incompleta reaparece como vía de impugnación cuando una resolución incomode a algún actor.