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De la Mata propone abrir a los partidos la verificación de candidatos del INE
El proyecto del magistrado electoral daría la razón a Movimiento Ciudadano, que impugnó los lineamientos del INE. La Comisión solo puede indagar antecedentes y sus resultados no son vinculantes.

El magistrado electoral Felipe de la Mata propone que los partidos políticos tengan voz, sin voto, en la Comisión de Verificación de Integridad de Candidatos del INE, que los había excluido. Su proyecto da la razón a Movimiento Ciudadano. La Comisión no veta ni sanciona: solo indaga antecedentes a petición de los partidos y sus resultados no son vinculantes. El Pleno debe votarlo.
El magistrado Felipe de la Mata, de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), propone que los representantes de los partidos políticos participen con voz, pero sin voto, en la Comisión de Verificación de Integridad de Candidatos del Instituto Nacional Electoral (INE). Su proyecto daría la razón a Movimiento Ciudadano (MC), que impugnó los lineamientos con los que el INE creó ese grupo de trabajo y dejó a los partidos fuera de él. A primera vista, es un ajuste de sillas en una mesa consultiva. En la práctica, define quién puede mirar por dentro la revisión de antecedentes de quienes aspiran a una candidatura rumbo a 2027 y quién puede dejar constancia de lo que ahí se discute.
Una mesa que informa, no que veta
Conviene precisar qué es la Comisión, porque su nombre promete más de lo que su diseño permite. No sanciona, no veta registros y sus resultados no son vinculatorios. Su alcance se limita a averiguar antecedentes de posibles aspirantes y opera, además, a petición de los propios partidos. Dicho de otro modo: el acuerdo original del INE no impedía verificar; impedía que los partidos estuvieran en la sala.
La propuesta de De la Mata corrige esa exclusión con una fórmula conocida del sistema electoral mexicano: presencia sin poder de decisión. Los representantes partidistas podrían escuchar, preguntar y dejar registro de su postura, pero no votar las conclusiones ni convertirlas en un veto. Para MC, el asunto se resuelve a su favor si el proyecto prospera: el acuerdo impugnado tendría que revocarse y los lineamientos ajustarse. No es todavía una resolución. Es un proyecto que debe discutirse y votarse en el Pleno de la Sala Superior, y su sola presentación no garantiza la mayoría.
En la misma sesión se discute otro proyecto, en expediente distinto: el del magistrado Reyes Rodríguez, que plantea revocar la determinación con la que el INE se declaró incompetente para conocer la queja de MC contra las designaciones de Morena como “Coordinadores de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional”. Ambos asuntos comparten impugnante y comparten una pregunta: hasta dónde puede mirar la autoridad electoral antes de que arranquen formalmente los tiempos de precampaña y campaña.
La lectura política
El movimiento admite tres lecturas ancladas en los hechos.
Primero, el costo para el INE es bajo y el beneficio político, alto. Admitir a los partidos con voz y sin voto desactiva el argumento de exclusión sin ceder la conducción de un órgano que la propia autoridad convoca y cuyos resultados, de todos modos, no obligan a nada.
Segundo, MC gana en cualquier escenario. Si el Pleno confirma la propuesta, podrá presentarla como una corrección arrancada por su impugnación; si la rechaza, acumula un expediente útil para sostener, cuando lleguen los tiempos legales de 2027, que la autoridad cerró las puertas a la vigilancia partidista.
Tercero, la presencia partidista cambia la naturaleza política del espacio. Dentro, los partidos podrán empujar expedientes sobre perfiles ajenos y pelear por la interpretación de los hallazgos. Nada de eso equivale a una candidatura ni a una precandidatura: la verificación de antecedentes no postula, no filtra y no decide registros. Pero coloca a los partidos en posición de influir en el terreno donde se construye la reputación de los aspirantes, que es el que se disputa antes de que exista contienda formal.
El límite es claro: sin votación del Pleno no hay cambio de lineamientos, y sin lineamientos ajustados no hay partidos dentro de la Comisión.
Qué sigue
- La Sala Superior debe discutir y votar el proyecto en el Pleno. La evidencia disponible no precisa fecha ni sesión. - Si obtiene mayoría, el INE tendrá que revocar el acuerdo impugnado y ajustar los lineamientos para admitir a los representantes partidistas con voz y sin voto. - Queda abierto qué reglas de operación tendrá el grupo: qué peticiones de los partidos se admiten y con qué publicidad se manejan los antecedentes. - Las primeras actuaciones de la Comisión, todas a petición de los propios partidos. - En paralelo, el Pleno discutirá el proyecto de Reyes Rodríguez sobre la competencia del INE en la queja de MC contra las coordinaciones de Morena. De aprobarse, el INE conocería el asunto de fondo, sin que ello prejuzgue sobre la existencia de actos anticipados.