RUTA 27 · LOW
De la Peña empuja a Chaparro y presiona a Morena de cara al 2027
El pronunciamiento no registra candidatura alguna: coloca el nombre del 'profe' Martín Chaparro en la conversación por la capital y devuelve al partido la decisión sobre perfiles y método interno rumbo a los comicios municipales de Chihuahua.

De la Peña pidió el 12 de octubre de 2026 que Morena le dé al 'profe' Martín Chaparro la oportunidad de competir en su proceso interno rumbo a 2027, cuando en Chihuahua se renuevan las presidencias municipales. No hay candidatura ni convocatoria: el mensaje presiona por un método de selección abierto y pone a prueba quién controla las reglas.
El 12 de octubre de 2026, De la Peña pidió públicamente que Morena le dé al 'profe' Martín Chaparro la oportunidad de competir en su proceso interno, en plena conversación sobre los movimientos rumbo a las elecciones de 2027, cuando en Chihuahua se renovarán las presidencias municipales. "Yo espero que le dé la oportunidad de competir", dijo. El pronunciamiento no registra candidatura ni precandidatura formal: mete un nombre en la conversación pública y, sobre todo, coloca la mirada en el método con el que el partido definirá quién compite.
Cuestionado sobre la trayectoria del político morenista, De la Peña señaló que lo conoce desde hace varios años y subrayó su militancia: "un hombre con una ideología muy definida" que "ha caminado en Morena durante mucho tiempo". Pero evitó pronunciarse sobre si Chaparro tiene el perfil para atender los retos de la capital y trasladó esa valoración al partido. Ese reparto es el corazón del mensaje: el respaldo se ofrece, la decisión se devuelve.
Un aval que evita el destape formal
La fórmula "que le dé la oportunidad de competir" no reclama un resultado, reclama un procedimiento. Quien la pronuncia no se compromete con la viabilidad electoral del personaje frente al bloque opositor; se compromete con que exista competencia interna. En un partido donde la designación de perfiles suele resolverse en mesas pequeñas, esa frase opera como recordatorio de que hay cuadros con antigüedad que reclamarían piso parejo.
El entorno informativo de la propia nota sugiere que la capital ya está en modo precampaña: registra actos y declaraciones públicas de figuras opositoras, como Marco Bonilla, y consigna que el Instituto Estatal Electoral de Chihuahua (IEE) aprobó criterios de paridad de género. Es decir, mientras el partido no publica su mecanismo interno, la autoridad electoral local ya produce reglas que condicionarán las listas finales.
En términos estrictos, lo dicho por De la Peña es un posicionamiento: una opinión que empuja una aspiración. No hay solicitud de registro, ni convocatoria, ni calendario, ni confirmación de que Chaparro busque la candidatura. Tampoco se conoce la posición orgánica de De la Peña dentro de Morena, dato que falta para calibrar el peso real del respaldo.
La lectura política
El primer destinatario no es Chaparro, es quien controla el proceso interno. Al pedir "oportunidad de competir", De la Peña presiona por reglas abiertas antes de que los nombres se consoliden, porque en política interna quien fija el método —encuesta, consejo, convocatoria o designación directa— decide en buena medida el resultado. El aval, en la práctica, funciona como una precandidatura de facto del 'profe', aunque legalmente no lo sea: no existe hoy ningún acto jurídico que lo constituya como tal.
Morena enfrenta aquí un dilema conocido en la capital de Chihuahua: apostar por un perfil de notoriedad y capacidad de competir en un territorio donde la oposición se muestra activa, o reconocer a un cuadro con recorrido partidista y bases. La argumentación de De la Peña se inclina por lo segundo: méritos de militancia, no de competitividad. Ese criterio, si el partido lo adopta, tiene costo doble, porque gana legitimidad interna y pierde flexibilidad para atraer perfiles externos.
El costo de cerrar el proceso también es real. Una definición anticipada y sin reglas claras puede ahorrar conflicto ahora y producir agravio después, justo en un municipio donde cada voto opositor pesa. La señal que se envía a los demás aspirantes es que el calendario interno ya se lee como botín; la señal a la dirigencia, que habrá exigencia de explicar el mecanismo antes de que la lista se dé por hecha.
Lo que la evidencia no permite sostener: que exista una negociación en curso entre De la Peña y la dirigencia estatal, que Chaparro haya manifestado su interés o que Morena haya definido fecha alguna. Sin esos elementos, la lectura correcta es de presión por el procedimiento, no de acuerdo consumado.
Qué sigue
El siguiente dato verificable es la respuesta de la dirigencia estatal de Morena: si publica convocatoria, calendario y criterios de selección para los municipios, y si ese mecanismo es abierto o de designación. En paralelo, la definición pública de Chaparro —si confirma o no que buscará competir— y la reacción de otros aspirantes del partido en la capital. Del lado institucional, los criterios de paridad y los plazos de registro del IEE marcarán el margen real de maniobra de todas las fuerzas. Hasta que esos pasos ocurran, lo dicho el 12 de octubre es presión política, no candidatura.
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