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RUTA 27 · LOW

De la Peña lidera encuesta del PAN en Chihuahua y aprieta la sucesión

La medición de SRC, levantada el 8 de septiembre, le da 30.3 por ciento y siete puntos de ventaja sobre César Jáuregui. Llega a días de que Marco Bonilla deje la Presidencia Municipal.

Ilustración editorial de Ruta 27 sobre encuestas de opinión pública
Ilustración editorial de Ruta 27; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

Una encuesta de SRC difundida el 16 de septiembre coloca a Santiago de la Peña con 30.3 por ciento en la carrera panista por la alcaldía de Chihuahua, siete puntos arriba de César Jáuregui. La medición llega a días de que Marco Bonilla pida licencia y adelanta la discusión sobre cómo el PAN definirá su candidatura rumbo a 2027.

La carrera interna del PAN por la Presidencia Municipal de Chihuahua entró el 16 de septiembre en una fase distinta: la de los argumentos numéricos. Una encuesta de Statistical Research Corporation (SRC) colocó a Santiago de la Peña al frente de las preferencias rumbo a 2027 con 30.3 por ciento, siete puntos arriba de César Jáuregui (23.3), en una contienda que hasta ahora se dirimía entre percepciones internas y apariciones públicas. La medición llega a días de que Marco Bonilla solicite licencia del mismo cargo, lo que convierte el dato en el primer insumo explícito de una sucesión que ya no puede postergarse en la agenda del partido.

El levantamiento se realizó el 8 de septiembre entre mil personas mayores de 18 años, con margen de error de 3.1 puntos y 95 por ciento de confianza. Debajo de De la Peña aparecen Manque Granados con 16.9 por ciento y Rafael Loera con 12.8; 7 por ciento se refugió en otros perfiles y 9.7 respondió no saber. La ventaja del puntero supera el margen de error, pero la suma de sus tres competidores lo rebasa con holgura: el panismo capitalino sigue sin una mayoría definida.

El mapa que dibuja la medición

En el escenario de elección constitucional, el PAN aparece con 47.1 por ciento en la capital, frente a 38.3 de Morena, 4.5 del PRI, 3.6 de Movimiento Ciudadano, 2.4 del PT y 1.8 del Partido Verde. Con nombres concretos, De la Peña encabeza un cuadro donde el PAN llega a 40.1, Morena registra 30.7 con Brenda Ríos y el PRI 7.5 con Alejandro Domínguez. Al pasar de intención partidista a candidatos, ambos bloques pierden puntos, patrón habitual en este tipo de ejercicios; la ventaja panista se mantiene casi intacta, de 8.8 a 9.4 puntos.

El reporte presenta los resultados como preferencias "entre los panistas consultados", pero la metodología descrita no precisa filtro partidista ni patrocinador. Ese vacío importa: sin saber si la muestra se restringió a militantes o simpatizantes, ni quién pagó el estudio, la medición funciona como señal de posicionamiento antes que como pronóstico. El diseño tampoco incluye a Bonilla entre los perfiles medidos, pese a ser el alcalde que está por dejar el cargo. La evidencia disponible no explica esa ausencia.

La lectura política

Una encuesta favorable es, en la política mexicana, un instrumento de negociación antes que un diagnóstico. Quien aparece arriba gana un argumento para pedir que la definición se haga con ese criterio: medición y no reparto de cuotas entre grupos. De la Peña es hoy un aspirante posicionado: no hay candidatura ni precandidatura registrada, y ninguna encuesta sustituye la decisión estatutaria del partido. Pero la divulgación lo coloca en ventaja narrativa y obliga a los demás a reaccionar.

Los incentivos se reparten con claridad. A Jáuregui, segundo y con perfil de gestión —sus mensajes recientes sobre agua y crecimiento urbano apuntan a ese terreno—, le conviene que la definición no se cierre temprano. Granados y Loera tienen interés en que el método incluya negociación y territorio, no solo preferencias. Y Bonilla, al dejar el cargo, entra en la ecuación como la ficha capaz de inclinar la balanza hacia cualquiera de ellos. El PAN capitalino llegará a 2027 con Maru Campos en su último año de gobierno y con la sucesión estatal en la misma boleta: necesita un candidato que no arrastre la factura del desgaste.

Qué sigue

Lo verificable en el corto plazo es acotado: la licencia de Bonilla ante el Congreso local, la definición del método y el calendario con que el PAN capitalino procesará la candidatura, y la publicación de la metodología completa de SRC —muestra, cuestionario y patrocinio—, hoy el eslabón débil de cualquier lectura. Habrá que ver si los otros aspirantes aceptan competir en el terreno demoscópico o buscan llevar la definición al consejo partidista. Falta, además, el calendario formal del proceso electoral local, que marcará cuándo lo que hoy es posicionamiento se convierte en precampaña.