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Desmantelan en Durango dos narcolaboratorios con 1.5 toneladas de metanfetamina

La operación federal en Topia, en pleno Triángulo Dorado, inhabilitó dos sitios de producción y generó pérdidas estimadas en 548 millones de pesos para el crimen organizado.

Ilustración editorial de Ruido Cero sobre crimen organizado
Ilustración editorial de Ruido Cero; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

Fuerzas federales desmantelaron dos laboratorios clandestinos de metanfetamina en Topia, Durango, y aseguraron 1.5 toneladas de la droga, 3,000 litros en estado líquido y miles de litros de precursores químicos. Las sustancias y equipos fueron destruidos en el lugar. Las autoridades estimaron una afectación económica de más de 548 millones de pesos para el crimen organizado.

Fuerzas federales desmantelaron dos laboratorios clandestinos de metanfetamina en el municipio de Topia, Durango, y aseguraron alrededor de 1.5 toneladas de la droga, 3,000 litros de la misma sustancia en estado líquido y miles de litros de precursores químicos, informaron fuentes oficiales este martes. La operación, realizada en las inmediaciones del poblado El Destierro, fue ejecutada por la Secretaría de Marina (Semar), la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) y la Fiscalía General de la República (FGR).

El hallazgo no es menor: Topia se ubica en la región serrana del llamado Triángulo Dorado, zona limítrofe entre Durango, Sinaloa y Chihuahua, históricamente utilizada por cárteles para la fabricación de drogas sintéticas. La ubicación de los laboratorios confirma que la producción de metanfetamina no se concentra solo en zonas urbanas o en Sinaloa, sino que se sostiene en territorios de difícil acceso donde la orografía complica la vigilancia y facilita la operación de redes criminales.

En el primer laboratorio, el personal aseguró 3,000 litros de metanfetamina líquida y precursores como 12,000 litros de ácido clorhídrico, 2,500 litros de ácido sulfúrico, 1,100 kilogramos de cianuro y 1,000 kilogramos de sosa cáustica, además de nueve reactores y destiladores industriales. En el segundo sitio se decomisaron una tonelada de metanfetamina y 500 kilogramos de la droga en pasta, junto con acetona, tolueno y cargamentos de aluminio y ácido tartárico.

Las sustancias, reactores y equipos hallados en ambos sitios fueron destruidos e inhabilitados en el lugar para impedir su reutilización, con una afectación económica conjunta al crimen organizado calculada en más de 548 millones de pesos, unos 29 millones de dólares. La cifra, difundida por las dependencias de seguridad, busca dimensionar el golpe a las finanzas de las organizaciones, aunque no equivale a una sentencia ni a una condena: se trata de una estimación oficial sobre el valor de lo asegurado.

El despliegue se suma a otras incursiones federales recientes en el norte del país. El 26 de octubre, las mismas dependencias desmantelaron un laboratorio clandestino en Los Brasiles, Culiacán, Sinaloa, donde aseguraron 100 kilos de metanfetamina y precursores químicos, con una afectación estimada de 8.8 millones de pesos. La diferencia de escala entre ambos operativos —548 millones frente a 8.8 millones— sugiere que el sitio de Topia operaba con una capacidad industrial considerable, aunque la evidencia disponible no permite determinar cuánto tiempo llevaba activo ni qué organización lo controlaba.

La lectura

El operativo ocurre en un momento de presión estadounidense para frenar la entrada de drogas sintéticas y de insistencia mexicana en detener el contrabando de armas que abastece a los cárteles. La coordinación entre Semar, SSPC y FGR forma parte de una estrategia que busca mostrar resultados en el combate a la producción de metanfetamina, especialmente en una zona donde confluyen rutas de Sinaloa y Chihuahua. El Triángulo Dorado no es un territorio vacío: es un corredor histórico de producción y tráfico, y la destrucción de dos laboratorios no elimina la estructura que los sostiene.

La lectura pública del hecho también pasa por la transparencia. Las autoridades informaron del aseguramiento y la destrucción, pero no detallaron si hubo detenidos, a qué organización se atribuye la operación ni cuánto tiempo llevaban funcionando los laboratorios. Esos vacíos no son menores: sin esa información, el impacto real del golpe queda en el terreno de lo estimado y no en el de lo judicialmente comprobable.

Qué sigue

Queda por esclarecer si la FGR abrirá una investigación formal que vincule los laboratorios con una red específica, si habrá detenciones derivadas del operativo y si se identificará la cadena de suministro de los precursores químicos, que en cantidades industriales requieren logística y financiamiento. También falta precisar si la destrucción en el sitio impide la obtención de pruebas periciales que podrían sostener imputaciones.

El gobierno federal mantiene acciones coordinadas para evitar que estas sustancias lleguen a las calles, según el comunicado oficial. La pregunta que queda abierta es si la destrucción de dos laboratorios en Topia se traducirá en una afectación sostenida a la producción de metanfetamina en el Triángulo Dorado o si, como ha ocurrido en otros operativos, la capacidad se reubica en otro punto de la sierra.