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Diputado del PRI pide bloque con el PAN para disputar 2027

Humberto Ambriz Delgadillo plantea una alianza opositora que todavía no existe como acuerdo: su partido no ha anunciado coalición y el PAN no ha respondido públicamente.

Ilustración editorial de Ruta 27 sobre coaliciones y negociaciones partidistas
Ilustración editorial de Ruta 27; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

El diputado federal priista Humberto Ambriz Delgadillo planteó que el PRI, el PAN y otras fuerzas formen un bloque opositor rumbo a 2027 para disputar la mayoría legislativa y gubernaturas. Es un posicionamiento, no un acuerdo: el legislador dice que la dirigencia de Alejandro Moreno mantiene conversaciones, pero no hay coalición anunciada ni respuesta pública del PAN.

Diputado del PRI pide bloque con el PAN para disputar 2027

*El planteamiento llega desde la bancada y no desde la dirigencia, antes de que exista convenio, calendario o posición pública del PAN.*

El diputado federal priista Humberto Ambriz Delgadillo consideró necesario que el PRI, el PAN y otras fuerzas políticas construyan un bloque opositor rumbo a las elecciones de 2027. El contenido de la idea se repite en cada ciclo electoral; lo relevante es el origen y el momento. La declaración sale de la bancada, no de la presidencia del partido, y ocurre cuando no hay convenio de coalición, calendario ni respuesta pública del PAN. En la práctica funciona como un globo de prueba y como señal de que la discusión sobre 2027 ya se abrió dentro del priismo, antes de que exista cualquier definición formal.

El bloque que aún no es acuerdo

Ambriz Delgadillo sostuvo que una coalición permitiría disputar la mayoría legislativa, competir por gobiernos estatales y fortalecer posiciones de cara al proceso presidencial de 2030. Reconoció diferencias históricas entre el PRI y el PAN, pero argumentó que la coyuntura obliga a analizar la posibilidad de competir juntos. Según el legislador, la dirigencia nacional encabezada por Alejandro Moreno mantiene conversaciones con otras fuerzas políticas para avanzar en una eventual alianza nacional.

También fijó condiciones y orden: antes de cerrar acuerdos, dijo, deben revisarse los resultados electorales y la estructura de cada partido en las entidades, para determinar dónde una candidatura conjunta tendría posibilidades reales. Mencionó dos objetivos concretos: recuperar gubernaturas y conservar las que hoy están en manos de la oposición.

Frente a las críticas de que una alianza debilitaría al PRI, respondió con la estructura territorial del partido y con los resultados obtenidos en Durango y Coahuila, y recordó que el PRI ha reconocido derrotas presidenciales sin abandonar su participación institucional. Uno de los propósitos que atribuyó a la eventual alianza fue evitar que el partido oficialista conserve la mayoría en el Congreso, al sostener que ese ejercicio mayoritario ha tenido consecuencias presupuestales para instituciones públicas y proyectos de infraestructura. Se trata de un argumento político del legislador, no de un dato que su declaración acredite.

La lectura política

La pieza tiene funciones distintas según quién la mueve. Para un diputado federal, instalar el tema de la coalición es una forma barata de ganar visibilidad nacional y de colocarse en la conversación sobre el armado de 2027 sin necesidad de disputar todavía ningún cargo. Para la dirigencia priista, mantener vivas las conversaciones con otras fuerzas opera como carta de negociación: le da margen para medir lealtades internas, contener a quienes quieren reconstruir el partido en solitario y llegar a la mesa con algo que ofrecer. Es un posicionamiento, no una candidatura ni una precandidatura de facto: ninguna figura está legalmente postulada y no existe convenio registrado ante autoridad electoral alguna.

El cálculo opositor cambió de aritmética. La salida del PRD del mapa de partidos nacionales dejó un campo más estrecho, donde cualquier bloque depende de un acuerdo entre los dos partidos grandes, con el costo previsible: dilución de marca para el PRI y riesgo de aparecer como socio subordinado del PAN. El incentivo panista apunta en la dirección contraria y complementaria: en varios estados no gana solo, pero tampoco quiere ceder el liderazgo del bloque. De ahí que el punto sensible no sea si conviene la alianza, sino quién la encabeza y en qué estados.

La señal hacia el gobierno es igualmente clara: 2027 se leerá como un referéndum de medio sexenio y la mayoría en la Cámara de Diputados define el terreno presupuestal del tramo final del sexenio y del relevo presidencial de 2030, que el propio legislador invocó. Falta un elemento para sostener una lectura más fuerte: no hay evidencia pública sobre con qué fuerzas conversa la dirigencia, bajo qué esquema —coalición total, parcial o candidaturas comunes— ni si el PAN comparte el diagnóstico.

Qué sigue

Los próximos pasos verificables son acotados. Primero, si el PAN responde y con qué tono. Segundo, si la dirigencia del PRI convierte las conversaciones en una definición formal o las deja como declaraciones sueltas de sus legisladores. Tercero, el calendario: el proceso electoral federal suele arrancar formalmente en septiembre del año previo, de modo que los convenios de coalición y su registro ante el Instituto Nacional Electoral (INE) y los organismos públicos locales entran en plazos que en la mayoría de los casos todavía no se abren. Entre hoy y esa fecha, lo observable será la revisión estado por estado que el diputado puso como condición y la reacción de los priistas que rechazan compartir boleta con el PAN.