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Dorantes cierra el debate del PAN en Querétaro y apuesta a la disciplina
El senador rechazó llevar la encuesta interna a la Universidad Autónoma de Querétaro, como propuso Luis Nava, y advirtió que las reglas del proceso aún no existen. La disputa es de método, pero sobre todo de quién controla el calendario.

Agustín Dorantes, senador del PAN, rechazó abrir a debate ciudadano la encuesta interna que definirá la coordinación de «Cuidar Querétaro» y llamó «error» impugnarla. Luis Nava exige transparencia y llevarla a la UAQ. Las reglas aún no se formalizan: la disputa no es solo de método, sino de quién fija el calendario interno del PAN rumbo a 2027.
El senador Agustín Dorantes Lámbarri cerró la puerta a someter el proceso interno del PAN en Querétaro a un debate ciudadano y calificó de «error» impugnar la encuesta con la que el blanquiazul pretende definir la coordinación de «Cuidar Querétaro». «Todavía ni siquiera se formalizan los procesos y denostar un proceso que apenas está por empezar, creo que es un error», dijo el legislador federal el 6 de octubre de 2026.
La frase importa menos por lo que niega —el debate abierto— que por lo que revela: el proceso todavía no existe en documentos. No hay convocatoria publicada, método definido ni calendario, y en ese hueco la disputa entre aspirantes ya es pública. Quien controla el arranque formal controla también el momento en que una impugnación es legítima y el momento en que se convierte en indisciplina.
De la encuesta a la disciplina
El diferendo viene de Luis Bernardo Nava Guerrero, quien cuestionó el método de la encuesta interna, pidió transparentar las mediciones para evitar filtraciones y propuso trasladar el ejercicio a la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ). Nava dejó en septiembre la titularidad de la Secretaría de Desarrollo Social del estado (SEDESOQ), un movimiento que por sí solo no explica sus intenciones, pero lo coloca con mayor disponibilidad política para la disputa interna.
Frente a ese cuestionamiento, Dorantes evitó el terreno técnico y lo desplazó al disciplinario. Sostuvo que no le corresponde desmarcarse de ningún compañero de partido, subrayó que militancia y aspirantes deben sujetarse a las normas que fije la dirigencia de Acción Nacional, desestimó como «opiniones personales» el comentario del diputado local Enrique Correa —quien sugirió que a Nava «le están calentando la cabeza»— y puso la unidad como objetivo central rumbo a 2027. En el mismo sentido se pronunció Felifer Macías, quien llamó a confiar en el proceso interno y a mantener la cohesión.
Ninguno de los dos respondió al fondo de la propuesta: si la encuesta la levantará una casa externa, con qué cuestionario, con qué padrón verificable y con qué mecanismo de observación. Tampoco hay, hasta ahora, una fecha pública para la convocatoria.
La lectura política
La palabra elegida por Dorantes es la clave: «denostar». Convierte una objeción sobre el método —discutible con datos— en un agravio a las instituciones del partido. Es el mecanismo clásico para mover el conflicto del terreno verificable al terreno de la lealtad, donde quien reclama transparencia queda retratado como el que divide y quien pide paciencia como el que cuida la casa.
Ahí están los incentivos. Nava no controla el instrumento que definirá la coordinación de «Cuidar Querétaro», y cuando no se controla la encuesta, la jugada disponible es exigir auditoría externa: la UAQ operaría como árbitro sustituto de una dirigencia que él no encabeza. Dorantes, en cambio, juega con el calendario y con la dirigencia a favor: cada semana sin reglas formalizadas es una semana en la que impugnar resulta prematuro, y en la que él se perfila como el hombre de la institucionalidad panista más que como un contendiente más.
Eso no lo convierte en candidato. No hay registro, no hay precandidatura formal ni cargo de elección en disputa en este momento; lo que existe es una aspiración y un puesto interno —la coordinación de «Cuidar Querétaro»— que en la práctica funciona como el andamio desde el que se ordenará la sucesión estatal. Es una precandidatura de facto en sentido político, no legal: faltan convocatoria, método y calendario.
Para la dirigencia, el costo de ceder a la transparencia es aceptar que el método puede revisarse; el costo de no ceder es que el perdedor de la encuesta conserve un argumento permanente para desconocer el resultado, y que la disputa se lea ya no como debate interno sino como división. Para el resto de las fuerzas políticas, un PAN que discute su método y no su proyecto llega a 2027 con el flanco abierto, justo cuando el proceso electoral federal 2026-2027 ya arrancó en Querétaro.
Qué sigue
El siguiente paso verificable es la formalización: convocatoria, reglas y método de la encuesta. Habrá que ver si la dirigencia estatal recoge o descarta la propuesta de Nava de someter la medición a la UAQ, si Nava escala la crítica o la baja, y si el bloque que respaldó el llamado a la unidad mantiene esa línea. Las fechas no están sobre la mesa en la evidencia disponible: mientras no se publiquen, cualquier pronóstico sobre el resultado tiene menos sustento que el calendario mismo.