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Durango: sindicatos y comités vecinales engrosan estructura rumbo al 2027

Eduardo Rodríguez Herrera incorpora 11 sindicatos y 500 profesionistas a su organización en Durango, que pasó de menos de 100 a 150 comités vecinales en la capital.

Ilustración editorial de Ruta 27 sobre coaliciones y negociaciones partidistas
Ilustración editorial de Ruta 27; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

La organización popular que dirige Eduardo Rodríguez Herrera en Durango anunció la incorporación de 11 sindicatos con más de 20 mil trabajadores, 500 profesionistas y dos sindicatos de transporte, además de crecer de menos de 100 a 150 comités vecinales. No hay candidatura ni registro partidista: es una estructura territorial que busca peso en la negociación rumbo a 2027.

La organización popular que encabeza Eduardo Rodríguez Herrera en Durango entró en una fase de expansión que, si se concreta como la describe su dirigente, la dejará como una de las estructuras más densas del estado rumbo a 2027. Para este fin de semana están programadas tres incorporaciones simultáneas: un Movimiento Sindical con 11 organizaciones de trabajadores federales, estatales y municipales que, según Rodríguez Herrera, representan a más de 20 mil personas; un Movimiento de Profesionales y Técnicos con más de 500 integrantes; y la adhesión de dos sindicatos independientes de transporte público en Gómez Palacio, con más de 250 familias de la Comarca Lagunera. Nada de eso es todavía una candidatura, un precandidato ni un registro ante autoridad electoral: son afiliaciones y tomas de protesta. Pero el orden de los actos y su calendario dicen bastante sobre para qué se está construyendo esa estructura.

Del mercado a la boleta: cómo se arma la maquinaria

La jornada arranca con recorridos por el mercado Gómez Palacio, el área conocida como El Escuadrón, los espacios de transporte mixto y la Plazuela, en la capital. Es el repertorio clásico: donde hay concentración de prestadores de servicios y trabajadores, ahí se instala el módulo de afiliación. El sábado toca el turno al Movimiento de Profesionales y Técnicos, que encabezará el doctor Paco Ibarra Güel, y el despliegue se extiende a los municipios: en Cuencamé se inaugura la base de taxis de un sindicato de reciente creación y en Gómez Palacio se formaliza la adhesión de dos sindicatos de transporte.

El otro componente es vecinal. Rodríguez Herrera afirmó que la organización pasó de menos de 100 comités urbano-vecinales en la capital, hace aproximadamente año y medio, a unos 150, y que la meta es cerrar el año con 200. Esos comités, explicó, se dedican a plantear necesidades de sus colonias y a buscar acompañamiento en gestiones ante autoridades municipales, estatales o federales. La estructura no sólo sirve para movilizar: también administra la intermediación cotidiana con el gobierno.

La lectura política

Los tres bloques que se incorporan responden a lógicas distintas y complementarias. Los sindicatos aportan disciplina y voto corporativo; los profesionistas, un perfil de respetabilidad y vínculos con colegios y gremios; los comités vecinales, capilaridad y capacidad de gestión de demandas concretas. Juntos forman una maquinaria con algo que ninguna campaña compra barato: presencia verificable calle por calle.

El dirigente fue cuidadoso al trazar la frontera entre estructura y boleta. Dijo que los presidentes de los comités son "liderazgos naturales" de sus colonias, no aspirantes, y que quienes encabezan la organización en los municipios son los perfiles con mayor posibilidad de participación rumbo a 2027 y 2028. Adelantó además que las encuestas serán el mecanismo para identificar a quienes tengan respaldo ciudadano y que, si algún perfil surge de la propia organización, buscarán impulsarlo. Ese arreglo cumple una función precisa: mantiene a la base como fuerza de movilización, reserva las candidaturas como moneda de negociación y deja el filtro final en un instrumento técnico que la propia dirigencia puede administrar. En términos formales no hay nada: en la práctica, es una estructura que se coloca en posición de condicionar la definición de perfiles en dos calendarios, la renovación federal de 2027 y la sucesión local de 2028.

El dato que trasciende lo estatal es la visita de la dirigencia nacional mencionada en la propia agenda. Si la estructura duranguense forma parte de una organización de alcance federal, lo que se construye aquí no es un proyecto aislado sino un capítulo de algo mayor: una red que busca llegar a 2027 con capacidad de mostrarse indispensable en la negociación de espacios.

Falta, con todo, el elemento que permitiría medir la operación con precisión. La evidencia disponible no identifica a qué partido ni a qué organización nacional responde la estructura, y tampoco aclara si las incorporaciones implican militancia partidista o sólo adscripción organizativa. Los números —20 mil trabajadores, 500 profesionistas, 250 familias— son los que ofrece el dirigente, no un padrón cotejado por autoridad alguna.

Qué sigue

Verificar si las tomas de protesta se celebran con las cifras anunciadas y si las adhesiones sindicales se traducen en afiliación formal o sólo en respaldo declarativo. Hacia el cierre del año, la meta de 200 comités vecinales será el primer indicador medible. Y en el terreno de las definiciones, habrá que observar si la organización se inscribe como actor dentro de un partido o si intenta operar como plataforma propia en la definición de candidaturas para 2027 y 2028.