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Durazo pide unidad en Morena y advierte que la división favorece a sus adversarios
El mensaje llegó ante los 17 coordinadores estatales designados para 2027 y después de semanas de inconformidades por esas designaciones. Durazo ya había pedido cuidar la coalición con el PT y el PVEM en marzo, ante el Consejo Nacional.

El gobernador de Sonora y presidente del Consejo Nacional de Morena, Alfonso Durazo, pidió en el 15 aniversario del partido mantener la unidad interna y la alianza con el PT y el PVEM rumbo a 2027, cuando se disputan 17 gubernaturas. Advirtió que la división interna favorece a sus adversarios. El llamado llega tras inconformidades por las coordinaciones estatales, como en Nuevo León.
El gobernador de Sonora y presidente del Consejo Nacional de Morena, Alfonso Durazo Montaño, pidió preservar la unidad interna del partido y mantener la alianza con el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) rumbo a 2027, con una advertencia que apuntó hacia adentro: la división entre los propios cuadros, dijo, pone en riesgo la continuidad del proyecto.
El escenario no era menor. El acto por el 15 aniversario de Morena, realizado en el Auditorio Nacional, reunió a la dirigencia nacional, gobernadores, legisladores, consejeros y a los 17 coordinadores estatales que el partido designó para el proceso que desembocará en las elecciones de 2027, cuando se disputan 17 gubernaturas, además de cargos locales y federales. Es decir: habló frente a la estructura que va a operar la sucesión territorial.
"Estamos moral y políticamente obligados a continuar juntos", dijo sobre la coalición con PT y PVEM, a los que reconoció como acompañantes del movimiento en distintas etapas. Y advirtió: "Una pelea por el mismo cargo o una división interna es el error que nuestros adversarios están aplaudiendo en silencio y no descansan".
No es la primera vez. El también mandatario sonorense ya había planteado en marzo, ante el Consejo Nacional, cuidar la coalición con el PT y el PVEM como parte de la estrategia del movimiento. Lo nuevo es el momento: el llamado ocurre después de semanas de definiciones internas para establecer las coordinaciones estatales, un proceso que dejó inconformidades. En Nuevo León, la designación de Clara Luz Flores generó diferencias con Tatiana Clouthier; en otros estados también hubo competencia entre grupos y aspirantes.
La lectura política
Durazo habla desde un cargo partidista que no es la presidencia del partido: preside el Consejo Nacional, órgano deliberativo donde se procesan los acuerdos de la dirigencia. En la práctica, su intervención funciona como la de un gobernador en activo que fija un marco antes de que empiece el reparto: si la alianza con PT y PVEM se presenta como obligación "moral y política" y no como simple conveniencia electoral, romperla más adelante tiene costo público para quien lo intente. Ese encuadre da margen de maniobra a la dirigencia nacional y a los gobernadores, que negocian en bloque; lo resta a los aspirantes estatales que calculaban con marca propia o que ven en los aliados una competencia por espacios.
Las coordinaciones estatales designadas son, formalmente, responsabilidad organizativa. No son candidaturas ni precandidaturas registradas: no hay, con la evidencia disponible, un proceso formal abierto en la mayoría de los casos. Pero su función política es otra: colocan a quienes las encabezan en posición de salida para 2027 y ordenan lealtades en el territorio. Cuando esas designaciones dejan inconformidad —el caso de Nuevo León es el más citado—, el paso siguiente es la disputa interna, y de ahí la insistencia de Durazo en que "aquí cabemos todos".
El mensaje también es para los aliados. PT y PVEM escuchan una señal de continuidad, que en términos prácticos significa que la negociación de candidaturas volverá a pasar por la mesa de Morena. Para los adversarios, la lectura es la de un partido que reconoce públicamente el riesgo de fractura a un año y medio del arranque formal de los procesos locales. Falta ver si esa continuidad se acompaña de reglas explícitas de reparto: la evidencia no registra todavía un acuerdo de coalición formal ni criterios públicos para asignar los 17 espacios.
Qué sigue
El punto verificable no es el discurso, sino lo que ocurra con las coordinaciones estatales y con los inconformes: si los diferendos se canalizan dentro del Consejo Nacional o escalan a impugnaciones. Habrá que observar también si el PT y el PVEM responden públicamente al ofrecimiento de continuidad y en qué términos, y si Morena publica criterios de coalición antes de que arranquen formalmente los procesos locales. La variable de fondo es si la unidad que Durazo llama "causa sagrada" se sostiene con reglas o solo con llamados.