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RUTA 27 · LOW

Edil de Xicotepec queda fuera de Morena y expone fisuras rumbo a 2027

Carlos Barragán Amador asegura que el partido no le permitió inscribirse en su proceso interno, aunque no renuncia a la militancia ni confirma otra vía. En su mensaje agradeció el respaldo del PT, PVEM, Fuerza por México y Nueva Alianza.

Ilustración editorial de Ruta 27 sobre coaliciones y negociaciones partidistas
Ilustración editorial de Ruta 27; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

Carlos Barragán Amador, presidente municipal de Xicotepec, Puebla, dijo que Morena no le permitió inscribirse en su proceso interno y que por eso quedó fuera de buscar la reelección en 2027. Seguirá en el cargo, no renunció al partido y agradeció el respaldo de PT, PVEM y Nueva Alianza, lo que deja abierta su ruta electoral.

El presidente municipal de Xicotepec de Juárez, Carlos Barragán Amador, informó el 19 de octubre de 2026 que Morena no le permitió inscribirse en su proceso interno, lo que lo deja sin la vía partidista para competir por la reelección en 2027. Lo hizo en un posicionamiento publicado en sus redes sociales, es decir, sin esperar la versión institucional del partido: un edil en funciones de la sierra norte de Puebla anunciando, en público, que su propio instituto político le cerró la puerta.

El mensaje tuvo un tono de despedida anticipada. “Lamento mucho, de corazón lo digo, el no tener la oportunidad de seguir representando a Morena en Xicotepec en el próximo proceso”, afirmó el munícipe, quien explicó que decidió pronunciarse después de recibir llamadas y mensajes preguntándole por su futuro político. En el mismo texto aclaró que permanecerá al frente del ayuntamiento hasta el final de su administración y que su trabajo se orientará a “dignificar la imagen de los servidores públicos”.

El respaldo que sí enumeró

Aunque el anuncio central es una exclusión, el posicionamiento incluyó un inventario de fuerza: agradeció el respaldo de los partidos de coalición Partido del Trabajo (PT), Partido Verde Ecologista de México (PVEM), Fuerza por México y Nueva Alianza, y dirigió su mensaje a 21 mil personas que, según lo que él mismo publicó, le dieron su apoyo, además de 2 mil 500 promotoras y promotores y más de 500 colaboradores de su equipo.

Esas cifras son autoreportadas y no hay en la evidencia disponible forma de verificarlas. Pero su inclusión no es casual en la gramática política municipal: quien se despide de una candidatura y a la vez cuenta promotores y aliados partidistas no está cerrando su carrera, está dejando constancia de que su estructura sigue en pie y de que tiene con quién negociar.

Sobre el proceso interno, en cambio, el mensaje no ofrece detalles: no precisa la fecha de la convocatoria, el mecanismo de selección ni el motivo formal del impedimento. Tampoco se conoce, en esta evidencia, una respuesta de la dirigencia estatal o municipal de Morena que confirme o explique la decisión.

La lectura política

Conviene separar dos cosas que el lenguaje cotidiano mezcla. Barragán no era candidato ni precandidato registrado: lo que perdió fue la posibilidad de competir por la nominación dentro de Morena. Esa distinción importa porque el proceso interno de un partido no es un trámite administrativo, sino el filtro donde se reparte el poder territorial. Quedar fuera equivale a que la dirigencia haya calculado que el municipio se disputa con otro perfil o bajo otra lógica de alianza, y a que ese cálculo se comunique sin explicación pública.

El costo político se mide en dos direcciones. Para el edil, la exclusión lo coloca en posición de buscar salida por otra vía: el agradecimiento a PT, PVEM, Fuerza por México y Nueva Alianza funciona, en la práctica, como recordatorio de que existen rutas alternas de postulación. Sin embargo, el límite es claro y hay que decirlo: no renunció a Morena ni anunció que competirá con otras siglas, de modo que hoy no hay candidatura, ni precandidatura de facto, ni siquiera una ruptura consumada. Lo que hay es un posicionamiento público que preserva opciones.

Para el partido, el episodio suma a un patrón que la propia evidencia describe: inconformidad entre perfiles vinculados a Morena por las definiciones de candidaturas rumbo a 2027, con renuncias a la militancia en otros casos. La diferencia aquí es la estrategia elegida. Renunciar cierra la negociación interna; quedarse dentro y reclamar en redes la mantiene abierta y, de paso, presiona a la dirigencia con el costo de imagen de un alcalde en funciones señalando exclusión. Es una jugada de bajo perfil mediático y alto valor interno.

La señal para aliados y adversarios es doble: los partidos de coalición quedan nombrados como posibles refugios, y el resto de los aspirantes del partido en la región observa que el espacio de Xicotepec está, al menos formalmente, disponible.

Qué sigue

Tres desenlaces son verificables en las próximas semanas. Primero, si la dirigencia estatal o municipal de Morena responde al posicionamiento y aclara con qué criterio se definió la lista en la que Barragán no pudo inscribirse. Segundo, si el edil permanece en la militancia o si, como otros perfiles inconformes, termina por renunciar. Tercero, si se registra formalmente por otro partido o coalición, decisión que dependerá de los plazos que fije la autoridad electoral local para el proceso de 2027 y que esta evidencia no detalla. Mientras no ocurra alguno de esos pasos, el hecho político es una exclusión reclamada, no una candidatura alternativa en marcha.