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El PVEM mete ficha en Morena: Guasave llega a 13 aspirantes

Feliciano “Chano” Valle Sandoval, secretario del Ayuntamiento con licencia, se registró el último día de la convocatoria como ciudadano no militante. El proceso no otorga candidatura: los nombramientos se estiman a partir del 15 de noviembre.

Ilustración editorial de Ruta 27 sobre coaliciones y negociaciones partidistas
Ilustración editorial de Ruta 27; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

Feliciano “Chano” Valle Sandoval, militante del PVEM y secretario del Ayuntamiento de Guasave con licencia, se registró en el proceso interno de Morena para la Coordinación Municipal como ciudadano no militante. Es el aspirante 13 en Guasave. El registro no es candidatura, pero coloca al PVEM dentro de la competencia de Morena y anticipa la negociación de la alianza rumbo a 2027.

Feliciano “Chano” Valle Sandoval confirmó su registro en el proceso interno de Morena para la Coordinación Municipal de los Comités de Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional en Guasave. Lo hizo el domingo 18 de octubre, último día de la convocatoria, y lo hizo público un día después. El dato que ordena la lectura política no es el número —es el aspirante 13— sino su perfil: militante del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y secretario del Ayuntamiento de Guasave con licencia. Con ese movimiento, el PVEM deja de ser un actor externo de la eventual alianza y se coloca dentro de la competencia por encabezar el proyecto municipal de Morena rumbo a 2027.

Valle Sandoval se inscribió bajo la figura de ciudadano no militante de Morena. Es una categoría formal del proceso, no una renuncia: la evidencia disponible no indica que haya dejado el PVEM. Esa es, precisamente, la zona donde conviene separar el trámite de la maniobra. Formalmente se trata de un aspirante externo que cumple los requisitos de la convocatoria. En la práctica, funciona como un espacio reservado para un cuadro aliado dentro de un proceso que Morena controla.

Trece nombres y una alcaldesa que no se ha movido

La lista que ha trascendido en Guasave no es marginal: la alcaldesa Cecilia Ramírez Montoya, quien analiza la posibilidad de reelegirse; el exalcalde Martín Ahumada Quintero; las diputadas Martha Dagnino y Felicita Pompa Robles; el exdiputado federal Casimiro Zamora; la regidora Zulma Karina Gámez Cervantes, entre otros. Son funcionarios en activo, legisladores, exservidores públicos y perfiles locales compitiendo por el mismo espacio.

Ese volumen no es un accidente del calendario. Un proceso interno con trece nombres visibles cumple una función distinta a la de elegir: registra lealtades, mide capacidad de movilización y, sobre todo, mantiene dentro del mismo cauce a facciones que, fuera de él, competirían por separado. La definición queda en manos de quien arbitra el proceso, no de quien se inscribe.

El propio texto de la convocatoria marca el límite: el registro para la coordinación no equivale a la candidatura. La coordinación es una responsabilidad organizativa —encabezar los comités municipales— y no una postulación registrada ante autoridad electoral. La diferencia importa porque de ahí se desprende todo lo demás: no hay aún abanderado, no hay coalición formalizada y no hay convenio PVEM-Morena documentado públicamente para Guasave.

La lectura política

El movimiento de Valle Sandoval envía tres señales simultáneas y ninguna es neutral.

Para el PVEM, coloca un nombre propio en la disputa antes de que exista mesa de negociación. Si la alianza se concreta, el partido llega con un aspirante ya posicionado y puede argumentar que aporta cuadros, no solo votos. Si no se concreta, conserva un perfil con presencia municipal y una licencia ya solicitada en el Ayuntamiento.

Para Morena, la maniobra es más fina. Aceptar a un militante verde como ciudadano no militante permite dos cosas a la vez: mostrar apertura hacia el aliado y retener la decisión. Morena no cede la selección; solo admite el nombre. El mensaje a sus propias tribus es igual de claro: la alianza no es automática ni gratuita, y el espacio se disputa dentro del proceso, no en la mesa de dirigentes.

Para el resto de los trece, el efecto es de compresión. Cada nuevo perfil reduce el margen de los demás y traslada el peso de la definición del terreno municipal al ámbito estatal y nacional, donde se negocian las alianzas y donde probablemente se resuelvan los nombres.

Queda una tensión sin resolver: la alcaldesa en funciones analiza reelegirse mientras su partido discute públicamente la reelección en otros municipios de Sinaloa. Esa conversación no está zanjada y el proceso interno es, hasta ahora, el lugar donde se está zanjando.

Conviene ser preciso sobre lo que falta. No hay evidencia de que Valle Sandoval haya renunciado al PVEM; no hay convenio de coalición suscrito; no hay candidatura. Hay un posicionamiento, y en política municipal los posicionamientos suelen anteceder a las candidaturas, no sustituirlas.

Qué sigue

La referencia temporal que circula es el 15 de noviembre, cuando se prevé que se den a conocer los nombramientos de las coordinaciones municipales. Es una estimación, no una resolución publicada.

De ahí se desprenden verificables concretos: si Valle Sandoval conserva su militancia verde y cómo la explica; si el PVEM formaliza o no una coalición con Morena en Sinaloa; si la alcaldesa Ramírez Montoya define su posición sobre la reelección y, en su caso, solicita licencia; y cuántos de los trece nombres visibles permanecen en la contienda cuando se anuncie el resultado. Hasta entonces, Guasave tiene trece aspirantes y ninguna candidatura.