RUTA 27 · MEDIUM
El PVEM rechaza a Alejandro Navarro y le cierra otra puerta rumbo a 2027
La dirigenta municipal del Verde en Guanajuato capital sostiene que el exalcalde panista buscó a la dirigencia estatal para conseguir una candidatura. El partido dice que no lo postulará, en una secuencia de rechazos que acota su regreso.

Iovana Rocha Cano, dirigenta del PVEM en Guanajuato capital, afirmó que Alejandro Navarro buscó a la dirigencia estatal del Verde para conseguir una candidatura y que el partido no lo postulará. Es el cuarto rechazo público que enfrenta el exalcalde panista —tras Morena, Movimiento Ciudadano y el PAN— en el arranque del ciclo rumbo a la elección municipal de 2027.
La dirigenta municipal del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) en Guanajuato capital, Iovana Rocha Cano, afirmó que Alejandro Navarro Saldaña buscó un acercamiento con la dirigencia estatal del partido, encabezada por Virginia Magaña, con la intención de encontrar una candidatura. Según su versión, esos encuentros existieron y responden a un objetivo: conseguir "un vehículo" político para volver a la Presidencia Municipal.
El señalamiento es de una dirigenta sobre las intenciones de un tercero. No viene acompañado de documento, solicitud formal ni registro alguno, y ni Navarro ni Magaña lo han confirmado o desmentido. Aun así, produce un efecto verificable: el PVEM se suma en público a la lista de fuerzas que, en el arranque del ciclo electoral rumbo a 2027, sostienen que el exalcalde panista no tiene cabida en su proyecto.
Rocha no se quedó en la negativa. Afirmó que el Verde "no busca candidatos sin causas ni trayectoria comunitaria", cuestionó que Navarro se declare panista mientras visita otras fuerzas y dijo que ese comportamiento carece de "recato ideológico y de principios". Cerró con una referencia a la dirigenta panista Juana de la Cruz Martínez, a quien describió como una política experimentada que difícilmente desconocería los movimientos del exalcalde: "Cuando Alejandro Navarro va por el queso, Juanita de la Cruz ya viene con las quesadillas".
Cuatro puertas y ninguna titularidad
La declaración del Verde no llega aislada. El exsecretario general del comité estatal de Morena, Jesús Ramírez Garibay, sostuvo que Navarro buscó sumarse a ese partido por al menos tres vías distintas para pedir la candidatura a la alcaldía, con una oferta que —según su versión— incluía a la alcaldesa Samantha Smith, a quien identificó como su esposa, para "retener el municipio". El diputado federal Emmanuel Reyes Carmona dijo que se opondría a su ingreso, y el diputado local Juan Carlos Romero Hicks sentenció que Navarro "no va a ser el candidato de Acción Nacional" en la capital.
En Movimiento Ciudadano (MC) el matiz importa: su coordinadora estatal, Yulma Rocha Aguilar, no confirmó ningún rechazo institucional, pero aclaró que no ha existido "ningún acercamiento" del partido con Navarro. Fue Iovana Rocha quien afirmó que en MC "tampoco fue bien recibido". Es decir: hay un patrón de puertas cerradas, pero no todas están documentadas con la misma calidad.
La lectura política
Lo que Rocha describe no es una candidatura ni una precandidatura registrada: es un posicionamiento. Navarro no tiene hoy un partido que lo postule y tampoco ha fijado públicamente una ruta propia. Lo que existe, según esta evidencia, es un exalcalde midiendo el mercado político de un municipio que ya gobernó y que hoy encabeza el PAN.
La función práctica de las declaraciones es de contención anticipada. Al cerrar la puerta antes de que existan convocatorias o métodos internos definidos, las dirigencias le niegan a Navarro la posibilidad de instalarse como precandidato de facto y de negociar desde ese lugar. En el PVEM el cálculo añade un componente de alianza: el Verde compite en coalición con Morena a nivel federal, y aceptar en Guanajuato capital a un perfil de origen panista generaría fricción con esa relación, además de costo interno en un partido que busca perfil propio.
Quien gana margen es la dirigencia estatal del Verde, que conserva silencio y no queda atada a ninguna versión. Quien lo pierde, en el corto plazo, es Navarro: cada negativa pública reduce su valor de negociación con cualquier partido, incluido el suyo. Para el PAN capitalino, el episodio abre una incomodidad adicional, porque cualquier disputa por la candidatura toca el arreglo familiar y político en torno a la alcaldesa Samantha Smith. El precedente que ayuda a leer el movimiento es sencillo: en política mexicana, un aspirante sin partido visible suele buscar primero un vehículo y después medir su fuerza; lo relevante aquí es que las cuatro fuerzas consultadas públicamente le respondieron antes de que ese vehículo existiera.
El límite de la evidencia también debe decirse: no hay prueba de la intención que se le atribuye a Navarro, ni confirmación de la dirigencia estatal del PVEM, ni una sola declaración suya en este episodio.
Qué sigue
El siguiente dato verificable es si Virginia Magaña y la dirigencia estatal del PVEM confirman, matizan o desmienten la versión de su dirigenta municipal. En paralelo, la definición del método panista para la capital —y la eventual respuesta pública de Navarro, ya sea buscando registro, impugnando el proceso o fijando una posición propia— marcará si el episodio queda como anécdota de precampaña o como el punto en que su regreso dejó de tener ruta partidista.