RUTA 27 · MEDIUM
Encuesta: Ale Rojo lidera en Cuauhtémoc y complica el guion de Morena
C&E Research la midió en abril con 36.4%-38.4% en los careos y 53.3% de apoyo a su reelección. El dato aparece en una columna de opinión, sin ficha metodológica pública.

Una encuesta de C&E Research, levantada en abril y citada por la columna Tópicos políticos, coloca a la alcaldesa de Cuauhtémoc, Alessandra Rojo de la Vega, al frente de todos los careos con 36.4% a 38.4% y 53.3% de apoyo a su reelección. No es una candidatura registrada ni un dato verificado de forma independiente, pero reordena el tablero opositor rumbo a 2027.
La alcaldesa de Cuauhtémoc, Alessandra Rojo de la Vega Piccolo, aparece al frente de todos los escenarios de confrontación directa que midió C&E Research en abril, con entre 36.4% y 38.4% de las preferencias, y con 53.3% de apoyo a su reelección, de acuerdo con la columna Tópicos políticos. No es una candidatura ni una precandidatura registrada: es un posicionamiento medido. Y como posicionamiento ya cumple una función política: le da a la oposición capitalina un activo con nombre propio, en una de las demarcaciones de mayor visibilidad del país, y obliga a Morena a decidir cómo lo enfrenta.
El dato, su alcance y sus huecos
Las dos cifras que reporta el texto miden cosas distintas y conviene no mezclarlas. El 36.4%-38.4% sale de "careos", es decir, de preguntas cara a cara contra rivales concretos; ahí pesa la identidad partidista y el voto duro de Morena. El 53.3% corresponde a una pregunta de apoyo a la reelección, más cercana a la aprobación que a la intención de voto. La diferencia de casi 15 puntos es, precisamente, el espacio donde se decidirá la elección: el piso de la alcaldesa es alto, pero su techo queda expuesto al desgaste de gobernar.
Los límites del dato son igual de relevantes. Se trata de un solo levantamiento, de una sola casa encuestadora, realizado en abril y retomado en un texto de opinión publicado en septiembre; el material no publica tamaño de muestra, margen de error, método de recolección, patrocinador ni los nombres de todos los rivales considerados en los careos. Tampoco existe, en la evidencia disponible, registro alguno ante el árbitro electoral local. La encuesta es un insumo, no un acta.
Rojo de la Vega ha respondido a la disputa por la Cuauhtémoc sin entrar en ella: "A mí no me preocupa quién sea la candidata o el candidato. Me ocupa estar trabajando por las vecinas y vecinos de Cuauhtémoc", dice en declaraciones retomadas por la columna. En el mismo texto sostiene que "20 candidatos locales no dieron el ancho" y que su administración "es el mejor gobierno de la Ciudad de México". Son valoraciones propias, no hechos verificados.
El material ofrece también la otra cara: afirma que Morena recurre a una figura nacional, la operadora Citlalli Hernández, y señala que, cuando fue secretaria de las Mujeres, no recibió a madres buscadoras. Es un señalamiento sin resolución ni verificación en la evidencia disponible, y el texto no recoge respuesta de Morena ni de Hernández.
La lectura política
Formalmente aquí no hay nada: ni registro, ni precandidatura, ni proceso interno resuelto. Políticamente hay bastante. Una encuesta con estos números funciona, en la práctica, como herramienta de negociación: ordena expectativas dentro de la oposición, desalienta competidores internos y traslada la presión al adversario, que debe elegir entre apostar por un perfil local o enviar a alguien con peso nacional. Las dos opciones tienen costo. La primera admite debilidad en un bastión simbólico; la segunda confirma que el partido no encontró cuadros locales suficientes y, si pierde, deja la derrota atribuida a la fortaleza excepcional de la alcaldesa, como sostiene el columnista.
La alcaldesa gana, sobre todo, margen: queda en posición de fijar condiciones ante los partidos que la postularon, cuyo respaldo necesitaría cada vez menos según el propio texto, y de hablar de 2027 sin comprometerse. El texto proyecta su nombre hacia la Jefatura de Gobierno e incluso más allá; eso es opinión del columnista, no un plan declarado por ella. Vale recordar el calendario: en 2027 se renuevan alcaldías y Congreso local; la Jefatura de Gobierno se juega en 2030.
Para Morena el costo no es la Cuauhtémoc en sí, sino su lectura: cada medición adversa en la capital se convierte en termómetro nacional. Para la alcaldesa el riesgo es simétrico: gobernar con estos números invita a que cada encuesta posterior se lea como plebiscito de su gestión.
Qué sigue
Lo verificable a corto plazo es la ficha metodológica de C&E Research: muestra, fechas exactas, margen de error y quién la pagó. Después, la definición de Morena sobre la Cuauhtémoc y la respuesta de Citlalli Hernández a los señalamientos, ausente en el material. En el calendario formal, la definición de candidaturas y su registro ante el árbitro electoral local rumbo a 2027, además de eventuales denuncias por actos anticipados de campaña, tema que la propia alcaldesa menciona. El indicador que de verdad anticipa el voto no es este: será el próximo levantamiento con metodología pública.