RUTA 27 · MEDIUM
Encuesta en Querétaro: Nieto primero y Astudillo quinto, con 2027 de fondo
La senadora Beatriz Robles Gutiérrez reveló el orden de una medición interna para coordinar los comités de defensa de la transformación. El quinto lugar del dirigente del PVEM detonó una petición de nueva encuesta.

Beatriz Robles Gutiérrez, senadora de Morena, reveló el orden de una encuesta interna en Querétaro: Santiago Nieto primero, Gilberto Herrera segundo, ella tercera; Ricardo Astudillo, dirigente del PVEM, quinto. El ejercicio mide quién coordinará los comités de defensa de la transformación, antesala de la definición de 2027. No hay metodología pública ni validación partidista confirmada.
Una encuesta interna que no había circulado públicamente quedó, de un día para otro, en el centro de la política queretana. La senadora de Morena Beatriz Robles Gutiérrez reveló el orden de la medición con la que la coalición gobernante busca definir la coordinación de los comités de defensa de la transformación en Querétaro y, al hacerlo, convirtió una lista de seis nombres en el primer ranking público de la contienda interna en el estado.
El 18 de septiembre de 2026 se difundió el detalle: Santiago Nieto en primer lugar, Gilberto Herrera en segundo, la propia Robles Gutiérrez en tercero, Astrid Ortega en cuarto, Ricardo Astudillo Suárez en quinto y el diputado Luis Huberto en sexto. "En 1er lugar, lo tuvo el doctor Santiago Nieto, el 2do lugar, lo tuvo el doctor Gilberto Herrera, el 3er lugar lo tuvo una servidora", enumeró la senadora, quien dijo tener conocimiento de una segunda encuesta, aunque subrayó que la diferencia con el dirigente verde resultó amplia. Simpatizantes de Astudillo respondieron con una campaña virtual para exigir una nueva medición.
Un ranking sin documento
Lo que se conoce es una lista; lo que falta es el instrumento. No hay metodología pública, tamaño de muestra, casa encuestadora ni fecha de levantamiento. Tampoco consta que la dirigencia nacional de Morena —ni la del Partido Verde Ecologista de México (PVEM)— haya validado el ejercicio como método oficial para decidir la coordinación. En términos analíticos, el ranking es un dato político, no todavía un dato estadístico verificable.
El resultado incómodo para el PVEM es que su dirigente estatal acumula 18 años ininterrumpidos al frente del partido, cinco reelecciones y un cargo honorífico, sin sueldo partidista. El padrón que respalda esa estructura son 8 mil 687 afiliados registrados ante el Instituto Nacional Electoral (INE). Astudillo sostiene su aspiración a la gubernatura en el crecimiento electoral: "El 2021 sacamos el 3.3 por 100. En 2024 sacamos el 7.6. Crecimos 100 por 100", declaró.
La lectura política
El primer punto es de vocabulario. "Coordinación de los comités de defensa de la transformación" nombra una tarea organizativa, pero en la práctica reciente de Morena estas designaciones han operado como el mecanismo para ordenar aspiraciones antes de que el calendario electoral obligue a un registro formal. Si el patrón se repite en Querétaro, quien coordine arranca con ventaja para la candidatura al gobierno del estado en 2027. Conviene marcar el límite: ningún documento conocido establece que la coordinación equivalga automáticamente a la candidatura, y ninguna de las seis personas mencionadas tiene hoy precandidatura ni candidatura registrada ante autoridad electoral alguna.
El segundo punto es quién habla y por qué. Robles Gutiérrez no es narradora neutral: es tercera en la encuesta que ella misma hizo pública. Difundir un orden que la coloca en tercer sitio convierte la medición en argumento de su propia viabilidad y eleva el costo político de ignorarla; al mismo tiempo, la publicidad del ranking disciplina a los demás, porque obliga a quien quedó abajo a decidir si impugna el método o acepta el lugar.
El tercer punto es la tensión de coalición. El PVEM aporta estructura y votos —el 7.6% que su dirigente reivindica para 2024— y ese dirigente quiere competir por la gubernatura; la medición difundida lo coloca detrás de tres figuras de Morena. La reacción de sus simpatizantes ilustra la regla: cuando el instrumento favorece, es el método; cuando no, se vuelve objeto de revisión. La señal que reciben aliados y adversarios es que la definición queretana pasará por una encuesta que el propio bloque discute en público, con el costo interno que eso implica.
Qué sigue
- Saber si la dirigencia nacional de Morena reconoce esa medición como criterio, publica su metodología o la desmiente. - Si los resultados de la segunda encuesta se hacen públicos y coinciden con el orden difundido. - Si el PVEM convierte la petición de sus simpatizantes en una demanda formal ante la mesa de la coalición. - Si el mecanismo se replica en otros estados con elección en 2027. - Y el límite legal: sin convocatoria y sin proceso electoral formalmente iniciado no existen precandidaturas; cualquier registro tendrá que sujetarse a las reglas y plazos que fijen la coalición y la autoridad electoral local.