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Encuestas 2027: el Verde supera al PT y se afianza en la alianza

Cripeso y Campaigns & Elections coinciden en que Morena lidera el bloque oficialista, pero el PVEM tiene mejor piso electoral y territorial que el PT, su socio más incómodo. Los números alimentan la disputa por espacios en la coalición.

Ilustración editorial de Ruta 27 sobre encuestas de opinión pública
Ilustración editorial de Ruta 27; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

Cripeso y Campaigns & Elections midieron a los socios de Morena: el Partido Verde aparece mejor posicionado que el PT, con San Luis Potosí como su bastión (13.93% y 21%) y sin gubernaturas para el PT. La diferencia llega justo cuando ambos amagan con romper la alianza rumbo a 2027.

Las encuestas de Cripeso y de Campaigns & Elections (C&E) consultadas por Político MX colocan a Morena como el partido mejor posicionado de la coalición gobernante, por delante del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y del Partido del Trabajo (PT). El dato no anticipa ningún resultado, pero sí ordena la jerarquía interna del bloque oficialista en un momento incómodo: el PT acusa incumplimiento de acuerdos tras la designación de coordinadores y el PVEM amaga con competir por su cuenta en varios estados rumbo a las elecciones de 2027.

La jerarquía no se explica solo por intención de voto. El Verde obtiene su mejor registro en San Luis Potosí —13.93% en Cripeso y 21% en C&E—, y en la segunda medición también destaca en Tlaxcala (10.9%), Quintana Roo (8.2%) y Nayarit (7.9%), estados donde Morena conserva la delantera. El PT apenas supera al Verde en Baja California Sur (7.36% y 5.7%), y sus segundos mejores números son 3.91% en Baja California, según Cripeso, y 4.6% en Sonora, según C&E. Es el PVEM, coinciden ambas casas, el socio con mayor peso electoral.

Lo que las preferencias no explican

Hay también una diferencia de estructura. El Verde es el único integrante de la coalición, además de Morena, con una gubernatura: San Luis Potosí, donde gobierna Ricardo Gallardo y donde se perfila como sucesora la senadora Ruth González Silva, esposa del mandatario. Aporta 61 diputados federales y 14 senadores, y 9.3% de las presidencias municipales del país; el PT, con 49 diputados y 6 senadores, gobierna 8% de los municipios y nunca ha ganado una gubernatura por sí solo. En militancia, el padrón actualizado por el INE llevó al Verde de 592,417 a un millón 61,319 afiliados, mientras el PT pasó de 457,624 a 590,797 y quedó por debajo del PRI, con 819,103.

La relación tampoco es armónica. El Verde se opuso a que el candado contra el nepotismo en el Senado se aplicara en 2027 —la ruta que obstaculizaría la sucesión de González Silva en San Luis Potosí— y, junto con el PT, frenó la reforma electoral de Claudia Sheinbaum que buscaba recortar el presupuesto de los partidos y eliminar los plurinominales. El Verde amagó con romper la alianza en varios estados, su dirigente Arturo Escobar destapó a la senadora Maki Ortiz para Tamaulipas en 2028 y el dirigente capitalino Jesús Sesma anunció que competirán por su cuenta en la Ciudad de México. El PT acusa exclusión de sus aspirantes y su coordinador de diputados, Reginaldo Sandoval, planteó tres escenarios: ir solos en algunos estados, ir solos en los 17 o romper la alianza.

La lectura política

En la práctica, estas mediciones funcionan como instrumento de negociación, no como pronóstico. Morena necesita los votos del Verde y del PT para alcanzar mayoría calificada en el Congreso y para sostener coaliciones donde su marca sola no basta; el Verde necesita la fuerza presidencial para conservar y ampliar posiciones. El PT negocia desde un piso más bajo: su amenaza de ruptura tiene costo, pero menor para Morena que la del Verde, que tiene gubernatura, bancadas más grandes, padrón más nutrido y, según estas encuestas, mejor capacidad de arrastre.

Eso ayuda a explicar por qué el Verde ya colocó perfiles en las coordinaciones de Baja California Sur, Nayarit y San Luis Potosí, mientras el PT quedó fuera de ese reparto. Conviene ser preciso: el perfilamiento de Ruth González Silva y el destape de Maki Ortiz son posicionamientos y aspiraciones, no candidaturas registradas; ninguna tiene aún registro formal ni coalición firmada. Las encuestas, además, miden preferencias por partido, no escenarios de coalición, y la información disponible no incluye metodología, fechas de levantamiento ni tamaños de muestra: su valor es indicativo y político, no predictivo.

Qué sigue

El siguiente punto verificable es la mesa de encuestas y careos pactada entre las dirigencias, en la que el PT busca medirse contra los perfiles ya elegidos por Morena y el Verde. De ahí saldrán, o no, candidaturas conjuntas en los estados en disputa. Otro frente es la Ciudad de México, donde el anuncio de Sesma deberá confirmarse o desactivarse en la negociación nacional. En San Luis Potosí, la aplicación del candado contra el nepotismo definirá si González Silva puede competir en 2027. Y la disputa terminará de resolverse cuando las dirigencias registren ante el INE los convenios de coalición: hasta entonces, lo que existe son encuestas, amagos y cálculos de poder.