RUTA 27 · MEDIUM
Enkoll defiende encuestas espejo de Morena y cierra paso a repetirlas
El cuestionario y la muestra los entregó Morena; las casas privadas levantaron y validaron 1,500 entrevistas por estado. Su directora sostiene que una nueva medición ya no sería comparable y afectaría a los no seleccionados.

Heidi Osuna, directora de Enkoll, reveló que las encuestas espejo que validaron la designación de los Coordinadores Nacionales de la Defensa de la Transformación de Morena se hicieron con 1,500 entrevistas en vivienda por estado, con cuestionario y muestra entregados por el partido. Advirtió que repetir el ejercicio no sería comparable y sería adverso para quien no fue seleccionado: un argumento q
La directora de Enkoll, Heidi Osuna, confirmó en entrevista que las encuestas que respaldaron la designación de los Coordinadores Nacionales de la Defensa de la Transformación y la Soberanía de Morena fueron ejercicios "espejo": 1,500 entrevistas en vivienda por estado, levantadas por casas privadas con cuestionario y muestra que entregó el propio partido. Su frase más filosa no fue metodológica sino política: repetir el levantamiento "sería adverso para quien no fue seleccionado".
El planteamiento importa por lo que cierra. La selección de estos coordinadores —figura organizativa que en la práctica opera como precandidatura de facto rumbo a 2027— ya produjo ganadores que hoy usan el cargo. Cualquier revisión del método no sería un ajuste técnico: reabriría el reparto. Osuna lo dijo sin rodeos: "ya hay coordinadores estatales y en los estados ya lo saben".
Validación externa con cuestionario del partido
En entrevista con W Radio, Osuna detalló que junto con Enkoll participaron Mendoza Blanco y Asociados, De las Heras y otras firmas, todas con la misma encomienda: 1,500 entrevistas casa por casa en cada estado. El cuestionario y la muestra, precisó, los proporcionó Morena, con la metodología empleada en 2024. El instrumento midió diez atributos —honestidad, intención de voto, preferencia por candidato o candidata, entre otros— y quien acumulara más puntos quedó seleccionado.
También reconoció el límite de su propio papel: "la encuesta que manda es la que hace el partido Morena". Las casas privadas aportaron método y trabajo de campo; el promedio final y la decisión permanecieron del lado del partido. Es una arquitectura de validación asimétrica: sello externo sobre insumos internos.
La propia Osuna admitió lo que ese diseño deja fuera. "Es difícil que las cosas se queden como cuando se levantó la encuesta, si hoy levantamos una hay muchas cosas que cambiaron", dijo. Defendió el instrumento frente a una elección interna —que, recordó con el caso del PRI de Roberto Madrazo contra Elba Esther Gordillo, deja "facturas que se quedaron durante años"— y sostuvo que las encuestas son "mucho más rápidas" y garantizan "a la persona más popular en ese momento".
La lectura política
El mensaje tiene destinatarios claros. Hacia adentro, funciona como advertencia a los cuadros que no quedaron: no hay margen para una segunda medición, y el argumento no es que el resultado sea irreprochable, sino que compararlo hoy ya no sería equivalente. Hacia afuera, permite a Morena exhibir validación de firmas independientes sin ceder el control del dato.
Nadie gana aquí más margen que los seleccionados y quien conduce el proceso. Lo pierde cualquier aspirante que quisiera disputar el resultado con una encuesta nueva; también se estrecha la posibilidad de auditar el levantamiento, porque lo publicado es el resultado, no las bases.
La distinción importa en términos jurídicos y políticos. Formalmente, un coordinador partidista no es una candidatura registrada: no hay registro ante autoridad electoral ni contienda en curso. En la práctica, el nombre cumple la función de una precandidatura de facto: coloca a quien lo recibe en posición de salida y le da plataforma, sin obligarlo aún a los actos formales de una candidatura.
Falta un elemento para sostener la lectura más fuerte: en esta entrevista no hay evidencia de que las casas hayan publicado sus bases completas ni de que alguna se haya desmarcado del resultado final. El material que acompañó la entrevista enlaza una denuncia pública de Marybel Villegas por presunta "trampa" en Quintana Roo, señalamiento que no forma parte de la conversación con Osuna y que no está acreditado en la evidencia disponible.
Qué sigue
Los próximos pasos verificables son acotados. Si el partido o las casas publican cuestionarios, muestras y resultados por estado, la validación gana contenido auditable; si no, queda como aval de método sin trazabilidad. Cualquier impugnación interna tendrá que resolverse en las instancias del propio partido, no en el registro electoral.
El punto de quiebre hacia 2027 llegará cuando los coordinadores deban separarse del cargo para buscar una candidatura formal ante la autoridad electoral: ese trámite —cuya fecha no aparece en la evidencia disponible— será el momento en que la precandidatura de facto se convierta, o no, en candidatura registrada.