RUTA 27 · LOW
Escobar rechaza la reelección interna mientras busca la alcaldía de Mazatlán
El diputado local registró su aspiración a la Coordinación Municipal de la 4T el mismo día en que dijo respaldar la línea anti reelección de Claudia Sheinbaum. También avaló que la alcaldesa Estrella Palacios compita con el aparato de gobierno en la mano.

Carlos Escobar Sánchez, diputado local por Morena en Sinaloa, se registró el 19 de octubre de 2026 a la Coordinación Municipal de la 4T en Mazatlán y ese mismo día declaró que no está a favor de la reelección por procesos internos. Su rechazo no incluye a la alcaldesa Estrella Palacios, a quien avaló competir. La disputa se resolverá en encuestas y define el pulso de Morena rumbo a 2027.
Carlos Escobar Sánchez, diputado local por Morena en Sinaloa, declaró el 19 de octubre de 2026 que no está a favor de la reelección a través de los procesos internos del partido, después de haber hecho público su registro a la Coordinación Municipal de la 4T en Mazatlán. La secuencia —anunciarse y luego desmarcarse— resume el dilema del morenismo sinaloense rumbo a 2027: competir por cargos que el discurso presidencial promete cerrar, sin quedar del lado equivocado de esa bandera.
“Yo en la realidad no estoy a favor de la reelección porque pienso y comparto y respaldo lo que dice la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo”, sostuvo el legislador. En el mismo proceso están registrados la alcaldesa con licencia de licencia no solicitada, Estrella Palacios Domínguez —quien sí busca mantenerse en el cargo—, el exalcalde Édgar González Zataráin, los regidores Fabiola Torres Torres y Martín Ochoa López, el diputado local con licencia Juan Carlos Patrón Rosales, la diputada federal Olegaria Carrazco Macías, los también diputados locales Manuel de Jesús Guerrero Verdugo, la empresaria María José Salazar Reyes, el exdirector de Obras Públicas Juan de Dios Garay y el ciudadano Jesús Octavio Loaiza Torres.
Cuestionado sobre la ventaja que el aparato municipal podría darle a Palacios, Escobar respondió que la alcaldesa está en su derecho porque la convocatoria y las reglas del partido lo permiten, y situó hasta 2030 el momento en que los funcionarios ya no podrán reelegirse. No presentó una impugnación ni pidió reglas distintas: pidió, en todo caso, que la competencia se dirima en las encuestas. De ahí que su crítica a la reelección tenga un alcance preciso y acotado, no una impugnación del proceso completo.
El costo de su postura también es acotado: Escobar no busca repetir en el Congreso, sino saltar a la presidencia municipal, de modo que rechazar la reelección legislativa por la vía interna no le resta ninguna posición que hoy ocupe. El exdiputado se describió además como puntero en las mediciones y atribuyó a una “campaña sucia” las críticas recientes en su contra, sin ofrecer evidencia de ella. Y adelantó que, si las encuestas no le favorecen, se sumará al proyecto de Morena “con cualquier figura que represente”.
La lectura política
La Coordinación Municipal de la 4T no es un cargo público ni una candidatura registrada ante autoridad electoral alguna. En la práctica funciona como un mecanismo de selección que coloca a quien lo gana en posición de ser el candidato de Morena a la alcaldía: es, en los hechos, una precandidatura de facto, sin que exista todavía postulación formal. Esa distancia importa porque permite al partido medir lealtades, ordenar la sucesión municipal y negociar salidas antes de que el calendario electoral lo obligue.
El movimiento de Escobar tiene una lógica de dos caras. Hacia arriba, se alinea con la bandera anti reelección de Sheinbaum, que es hoy el eje discursivo más rentable dentro del oficialismo. Hacia adentro, evita la ruptura con Palacios, quien controla el aparato municipal y los programas sociales en el territorio más disputado de Sinaloa: por eso la avala en lugar de confrontarla. Su rechazo es, en suma, una señal de identidad más que una impugnación real, y su bajo costo personal lo hace políticamente barato.
La crítica opositora apunta justo a esa contradicción. El PAN en Sinaloa calificó de inaceptable que funcionarios en activo se registren en el proceso interno, y la dirigente Graciela Domínguez afirmó que hay varias renuncias al Gobierno de Sinaloa para inscribirse. La fiscalización de esas afirmaciones no está resuelta en la evidencia disponible: no se verificó cuántas licencias se han presentado ni si la convocatoria de Morena restringe la participación de quienes ejercen cargo.
El precedente que ayuda a leer el episodio es el uso de encuestas como método de definición de candidaturas en Morena, que traslada la disputa del terreno de las reglas al de la popularidad medida y deja al aparato de gobierno como un factor difícil de auditar. Rumbo a 2027, el mensaje para aliados es que quien pierda la medición se suma; para adversarios, que el partido que promete terminar con la reelección podría reciclar cargos en su primera prueba municipal.
Qué sigue
El siguiente hito verificable es la publicación de las reglas completas y del calendario de la encuesta definitoria de la Coordinación Municipal en Mazatlán, que hasta ahora no está fechado en la evidencia disponible. Después vendrán las solicitudes de licencia de los funcionarios en activo que resulten favorecidos —Palacios entre ellos— y, más adelante, la definición formal de precampañas y candidaturas ante la autoridad electoral local. Lo que falta para sostener una lectura más dura: el texto íntegro de la convocatoria y los resultados de las mediciones que Escobar invoca como respaldo.