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COBERTURA · LOW

Escobar respalda las encuestas de Morena y presiona a sus críticos internos

El diputado local y aspirante a la coordinación municipal en Mazatlán sostiene que el ejercicio mide atributos y no popularidad. Su defensa llega antes de que el partido fije reglas y tiempos para 2027.

Ilustración editorial de Ruta 27 sobre encuestas de opinión pública
Ilustración editorial de Ruta 27; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

Carlos de Jesús Escobar Sánchez, diputado local de Morena y aspirante a la Coordinación Municipal de Mazatlán, defendió la metodología de las encuestas del partido y dijo que quien las desacredita es porque no trae buenos números. El respaldo llega antes de que Morena defina reglas y aspirantes para 2027, y funciona como posicionamiento: quien avala el método se compromete por adelantado a aceptar

Carlos de Jesús Escobar Sánchez, diputado local de Morena y aspirante a la Coordinación Municipal de Mazatlán, defendió la metodología de las encuestas con las que el partido mide a sus aspirantes y advirtió que quien las desacredita "es porque sabe que no tiene buenos números para poder ser elegido". La declaración, publicada el 20 de octubre de 2026, no discute estadística: discute quién tiene derecho a impugnar el veredicto que viene.

Escobar no se limitó a avalar el instrumento. Explicó qué mide, según su lectura: conocimiento, opinión positiva, honestidad, cercanía con la gente, cumplimiento de lo prometido en los recorridos, intención de voto y preferencia como candidato. "No es un concurso de popularidad", dijo, y sostuvo que la metodología del partido "está perfecta". Para reforzar el punto puso un ejemplo con nombre: aseguró que la coordinadora estatal de Morena en Sinaloa, Imelda Castro Castro, fue la mejor evaluada de las 17 coordinaciones estatales del país.

En la misma conversación negó que existan problemas internos y recurrió a una fórmula conocida: "perro no come perro". Todo saldrá bien, planteó, porque en Morena todos se van a organizar para ganar en 2027.

El método como tribunal interno

En Morena la encuesta dejó de ser termómetro y se volvió árbitro. Cuando el partido hace público el instrumento con el que reparte posiciones, el resultado adquiere un valor distinto al de cualquier sondeo: se convierte en el argumento con el que se gana o se pierde una candidatura sin necesidad de votación abierta.

De ahí el incentivo estructural que explica la frase de Escobar. Quien se siente arriba defiende la metodología; quien se siente abajo impugna el método porque no puede impugnar el número. No es una virtud cívica ni una censura a la crítica técnica: es la posición previsible de quien apuesta a estar bien medido. Y la declaración tiene un destinatario interno evidente, los compañeros de partido que en Mazatlán y en Sinaloa ya cuestionan o anticipan cuestionar el ejercicio.

Conviene precisar qué es y qué no es Escobar hoy. Es diputado local con tribuna y es aspirante a la Coordinación Municipal de Morena, una figura de organización partidista, no un cargo de elección popular. No hay candidatura registrada a su nombre, ni precandidatura formal, ni el proceso electoral de 2027 ha arrancado en su etapa legal. Lo que existe es una aspiración declarada y un posicionamiento público. Si su respaldo al método se traduce en una precandidatura de facto depende de un elemento que la evidencia no contiene: el resultado de esas encuestas, que no se ha publicado.

La lectura política

El movimiento de Escobar cumple tres funciones simultáneas. Primero, ordena la sucesión interna: al validar la encuesta ayuda a que la dirigencia pueda resolver el reparto de coordinaciones sin conflicto abierto, lo que fortalece el margen de maniobra de quien controla el proceso. Segundo, mide lealtades: el elogio específico a la coordinadora estatal no es un dato neutro, es una señal de alineamiento con la estructura que pesará en la definición de aspirantes. Tercero, contiene la ruptura: "perro no come perro" no describe una ausencia de conflicto, pide que el conflicto no se ventile.

También tiene un costo, y Escobar parece haberlo aceptado. Al declarar que quien critica la encuesta lo hace por falta de números, se ata al resultado: si el ejercicio no lo favorece, su propio argumento lo obliga a callar y a aceptar. Y si otros impugnan, la disyuntiva será de la dirigencia, no de él: decidir si el método es vinculante o ajustable. Ahí se juega el precedente que observarán aliados y adversarios rumbo a 2027, dentro y fuera de Morena.

Queda una ausencia que conviene nombrar. Sin datos públicos del ejercicio, sin convocatoria completa ni criterios de ponderación conocidos, la defensa de Escobar es una apuesta razonada, no una confirmación. El respaldo anticipado a un método solo rinde si el método se cumple.

Qué sigue

La definición de la convocatoria y el calendario de registro para las coordinaciones municipales en Sinaloa; la postura de la dirigencia nacional sobre si la encuesta será vinculante o insumo; la eventual publicación de resultados y su metodología; y el arranque formal del proceso electoral local de 2027, que fijará las fechas en que una coordinación deja de ser cargo partidista y se convierte, o no, en candidatura.