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RUTA 27 · LOW

Estrada desmarca a diputados del PT y Morena: la dirigencia decide alianza y encuesta

El coordinador de la fracción de Morena respondió con el mismo argumento a Reginaldo Flores y a Irlanda Márquez: solo las dirigencias hablan por los partidos y el método no se condiciona. Dijo que el proceso ya se aplicó en diez entidades y que los resultados serán públicos.

Ilustración editorial de Ruta 27 sobre encuestas de opinión pública
Ilustración editorial de Ruta 27; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

El diputado Cuauhtémoc Estrada, coordinador de la fracción de Morena, salió a responder a quienes anticipan rupturas: la alianza con el PT se romperá cuando lo decida la dirigencia de Alberto Anaya, no por dichos de legisladores. También replicó a la morenista Irlanda Márquez, que condicionó la credibilidad de la encuesta al triunfo de Andrea Chávez: el método, dijo, no cambiará y los resultados s

Estrada desmarca a diputados del PT y Morena: la dirigencia decide alianza y encuesta

El diputado Cuauhtémoc Estrada, coordinador de la fracción legislativa de Morena, respondió este 23 de septiembre a quienes anticipan una ruptura entre su partido y el Partido del Trabajo (PT): la alianza no se cae por lo que diga un legislador, se cae cuando lo decida la dirigencia petista. La distinción parece semántica y no lo es. Define quién tiene autoridad para comprometer o liberar votos rumbo a 2027, en un momento en que el proceso interno de Morena para definir candidaturas ya genera fricciones públicas en Chihuahua.

El detonante fue el diputado Reginaldo Flores, quien sostuvo que el PT está preparado para todos los escenarios, incluido el de competir solo en varios estados en las elecciones de 2027. Estrada le respondió con nombre y jerarquía: "Cuando el PT diga: ya no quiero ser aliado de Morena, y lo diga la dirigencia del PT, con todo respeto para el diputado Reginaldo, que él no lo es. Es el profesor (Alberto) Anaya". El mensaje es doble: el PT no está en ruptura, y su interlocutor válido no está en un escaño sino en la dirigencia nacional.

El mismo criterio lo aplicó hacia adentro. La diputada estatal Irlanda Márquez advirtió que, si Andrea Chávez no gana la encuesta en Chihuahua, el ejercicio carecería de credibilidad. Estrada dijo respetar la postura —"todo el mundo puede decir no me gustó"—, pero no aceptó el condicionamiento: el proceso se definirá conforme a la normativa propia y "como se ha definido ya en diez entidades, y no va a cambiar. Y nadie está obligado a quedarse". Los resultados de las casas encuestadoras, agregó, serán públicos para que el proceso no se preste a pretextos.

Ahí está la clave de la jornada, más que en la alianza misma: el método no está a discusión; la salida ordenada, sí. "No me gustó y si quiero me retiro, y estará en su derecho; no me gustó, pero me quedo... también está en su derecho", planteó el coordinador morenista, que en la misma intervención sostuvo que, según las posturas oficiales más recientes del PT, la alianza sigue firme.

La lectura política

La regla que invoca Estrada —solo las dirigencias comprometen a los partidos, solo las encuestas definen candidaturas— funciona en la práctica como un dispositivo de contención. Aplicada al petista Reginaldo Flores, desactiva el escenario de ruptura que más incomodaría a la coalición Morena-PT. Aplicada a la morenista Irlanda Márquez, desactiva la condición que subordina la credibilidad del resultado al triunfo de una participante. Es la misma vara para un aliado y para una correligionaria, y ese es el dato: el problema que la dirigencia ve venir no es la oposición, es la desbandada de quienes pierdan la encuesta. La promesa de publicar los resultados apunta al mismo blanco: se blinda el método antes que el resultado.

Para el PT, la amenaza de competir en solitario en 2027 opera, antes que como decisión, como pieza de negociación: sirve para medir cuánto pesa en cada entidad y qué le ofrece Morena. Para Morena, el costo de perder al aliado es desigual por territorio, y la respuesta de Estrada sugiere que la dirigencia prefiere no abrir ese frente ahora.

Precisión de estatus: aquí no hay candidatura registrada ni precandidatura de facto anunciada. Chávez participa en un proceso de definición por encuesta y la determinación no está tomada. Tampoco existe documento alguno que formalice la continuidad de la alianza: la única confirmación citada es la lectura que Estrada hace de un pronunciamiento petista. Falta el dato más simple: la lista de esas diez entidades y las fechas del caso Chihuahua.

Qué sigue

El primer indicador verificable es si la dirigencia nacional del PT confirma en voz propia la continuidad de la alianza; en el material citado, Alberto Anaya no ha hablado. El segundo es el calendario: método, encuestadoras y fechas del proceso en Chihuahua, más el listado de las diez entidades que Morena considera ya resueltas por su normativa. El tercero son los declarantes: si Reginaldo Flores e Irlanda Márquez sostienen, matizan o se alinean, se medirá el tamaño real de la contención. El cuarto, y el más revelador, aparecerá después de los resultados: cuántos de los que pierdan usan la puerta que Estrada dejó abierta. Eso dirá si el discurso disciplinario funcionó o solo aplazó la fractura.