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Felifer Macías respalda proceso interno del PAN en plena disputa por Querétaro
El alcalde capitalino valida el método con el que el partido definirá su coordinación estatal y evita confrontar con Luis Bernardo Nava, quien pidió a la UAQ intervenir en las mediciones internas.

Felifer Macías Olvera, presidente municipal de Querétaro, respaldó el proceso interno del PAN y llamó a la unidad rumbo a 2027, mientras el partido define su coordinación estatal a partir de encuestas que cierran el 9 de octubre. El gesto lo distancia de Luis Bernardo Nava, quien cuestionó la difusión de mediciones internas.
El presidente municipal de Querétaro, Felifer Macías Olvera, respaldó públicamente el proceso interno del PAN y llamó a la unidad rumbo a 2027. Lo hizo en un video difundido en sus redes el 6 de octubre, tres días antes de que cierre la recopilación de encuestas con las que el partido definirá quién encabeza su coordinación estatal, cargo que en la práctica pesa en la sucesión por la gubernatura.
En el mismo video, Macías dijo confiar en la dirigencia y describió un proceso con apertura y respeto a las reglas establecidas. "Confío en mi partido, en su dirigencia, he caminado de cerca en este proceso y veo que camina bien con transparencia y apertura", afirmó. Añadió que todos los aspirantes han tenido voz, una manera de validar el método antes de que se conozca el resultado.
El respaldo contrasta con la posición de Luis Bernardo Nava Guerrero, quien cuestionó la difusión de supuestos resultados de encuestas internas y propuso que la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) participe en la realización de esas mediciones para darles mayor certeza. Macías respondió con una frase que opera como línea política: "Querétaro está por encima de cualquier aspiración personal".
Encuestas, reglas y un cargo en disputa
La recopilación de encuestas concluirá el 9 de octubre y evalúa las opciones hacia la gubernatura, entre las que aparecen Macías, Agustín Dorantes, Nava y Josué Guerrero. Los resultados se conocerían en los próximos días, según la información disponible. La evidencia publicada no describe el reglamento del ejercicio: no precisa quién elabora los instrumentos, si el resultado es vinculante ni qué ocurre si un aspirante decide no aceptarlo. Ese hueco importa porque la disputa entre Macías y Nava gira, precisamente, sobre quién mide y cómo se mide.
El nombre formal y la función práctica tampoco coinciden. La "coordinación estatal" es, en el papel, una responsabilidad organizativa; en la práctica, coloca a quien la ocupa en posición de salida hacia la candidatura al gobierno de Querétaro, entidad que renueva gubernatura en 2027, en la misma jornada que la elección federal intermedia. No es una candidatura registrada ni una precandidatura formal: es un posicionamiento dentro de un proceso que todavía no emite resultado.
La lectura política
Los incentivos explican el tono. Macías es alcalde de la capital, con visibilidad y estructura territorial; su apuesta es la continuidad sin ruptura: respaldar el proceso y a la dirigencia le da legitimidad si gana y margen de negociación si pierde. Al no impugnar el instrumento y colocarse por encima del conflicto, se presenta como el aspirante que no divide.
Nava juega la carta del árbitro. Cuestionar la difusión de encuestas y pedir la intervención de la UAQ condiciona el instrumento antes de que el número se conozca: si el resultado le es adverso, la duda ya quedó sembrada; si le favorece, la exigencia no le costó nada. Es una posición defensiva con rendimiento posible en ambos escenarios.
Para el PAN el cálculo es de contención. Gobierna Querétaro y llega a 2027 obligado a defender esa plaza en un año que funciona como medición nacional. Una interna resuelta con impugnaciones cuesta estructura y narrativa, y entrega a sus adversarios el argumento de que la alternancia local se agotó. Por eso el llamado a la unidad no es decorativo: es la condición práctica para que quien gane la coordinación llegue con el partido detrás.
Qué sigue
El primer dato verificable es el 9 de octubre, con el cierre de la recopilación de encuestas. Después, la definición de quién encabezará la coordinación estatal, que se daría a conocer en los próximos días. Si los aspirantes aceptan el resultado, sigue el registro formal de candidaturas ante las instancias partidistas y, en su momento, ante el organismo electoral local. Si alguien impugna, la disputa se traslada a las instancias internas del partido, cuyo alcance la evidencia disponible no precisa. Al fondo queda 2027 y una jornada concurrente con la elección federal.