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Fito Bonilla coordina el PRI de Zacatecas y se perfila rumbo a 2027
La coordinación de los trabajos priistas no equivale a candidatura: no hay registro, convocatoria ni cargo precisado. Alejandro Moreno Cárdenas y Carlos Peña Badillo respaldaron el encargo y llamaron a la unidad.

Adolfo “Fito” Bonilla Gómez asumió la coordinación de los trabajos del PRI en Zacatecas y confirmó que participará en el proceso de 2027, en un acto con el dirigente nacional Alejandro Moreno. No hay candidatura registrada ni cargo definido, pero en la práctica queda colocado como el perfil a seguir del priismo zacatecano rumbo a la elección donde se renueva la gubernatura.
El PRI de Zacatecas ya tiene un responsable de su operación política rumbo a 2027. Adolfo “Fito” Bonilla Gómez asumió la coordinación de los trabajos del priismo estatal en un acto celebrado en la sede estatal del partido, ante cientos de militantes, y confirmó su participación en el proceso electoral del próximo año con una frase que operó como declaratoria: “La decisión está tomada, sí voy y voy con todo”.
El acto tuvo dos avales visibles. El dirigente nacional, Alejandro Moreno Cárdenas, encabezó la reunión y sostuvo que la unidad y el trabajo de la militancia zacatecana permitirán impulsar a Bonilla y al resto de los perfiles que buscarán participar en 2027, incluidas las candidaturas a diputaciones federales y locales y los 58 ayuntamientos. Carlos Peña Badillo, dirigente estatal, afirmó que el partido llega fortalecido, con renovación de dirigencias municipales, seccionales y consejos políticos, y sostuvo que las candidaturas deben surgir de las bases y de quienes trabajan hoy por el partido; consideró que la trayectoria de Bonilla le permitiría encabezar los trabajos rumbo al proceso.
Lo que Bonilla puso sobre la mesa
Bonilla construyó su mensaje en dos registros. Hacia afuera, un diagnóstico: en Zacatecas hay desánimo y temor, dijo, y en 2027 se decidirá entre mantener las condiciones actuales o buscar un cambio. Su agenda enumeró recuperar condiciones para la inversión, fortalecer el campo, atender al magisterio, reorientar la educación y recuperar la seguridad: “Estamos aquí porque queremos recuperar la paz en Zacatecas”.
Hacia adentro, un método y un aviso. Insistió en el trabajo territorial (“No hay mejor política que la política de territorio”), en salir a municipios donde el PRI ha recibido reclamos y en convencer a ciudadanos que no militan en el partido. Y pidió evitar confrontaciones internas con una máxima de su etapa como dirigente estatal: “un priista no debe hablar mal de otro priista si no es a los ojos y con respeto”.
La lectura política
“Coordinación de los trabajos” es, en el vocabulario priista, un encargo organizativo. En la práctica funciona como plataforma de posicionamiento: quien ordena la estructura, el calendario y los comités municipales antes de que se abran las definiciones llega con ventaja a la disputa interna. Conviene marcar el límite: no hay candidatura registrada ante el Instituto Nacional Electoral (INE) ni ante el organismo electoral local, no se ha publicado una convocatoria de selección y Bonilla no precisó a qué cargo irá. Tampoco hubo cambio de dirigencia: Peña Badillo habló como titular del partido.
Tres incentivos se cruzan en el acto. Para Bonilla, tomar la operación estatal es la vía más económica para llegar a 2027 con estructura propia sin romper el partido. Para Peña Badillo, cederle el timón operativo ayuda a ordenar la sucesión interna y a desactivar, con el argumento de la unidad, una disputa temprana entre aspirantes. Para Moreno Cárdenas, exhibir un estado con militancia activa es también un mensaje hacia afuera: el PRI llega al ciclo 2027 después de perder la Presidencia y varias gubernaturas en 2024, y necesita mostrar vida territorial donde compite contra un gobierno estatal de Morena.
Hay un dato del acto que vale registrar: se enumeraron diputaciones federales, locales y los 58 ayuntamientos, pero no la gubernatura, que se renueva en 2027. Ese silencio no cancela nada —la elección es concurrente y el nombre del cargo puede aparecer después—, pero deja abierta la pregunta de si la coordinación apunta a la candidatura estatal o a una posición legislativa. La respuesta llegará con la convocatoria y con el método de selección, no con el discurso.
Qué sigue
Los siguientes pasos son verificables y acotados. Primero, si el encargo de Bonilla se formaliza con una comisión, funciones y calendario de recorridos, o si queda como un nombramiento de hecho. Segundo, si aparecen otros aspirantes priistas a la gubernatura y si el llamado a la unidad resiste el primer desacuerdo. Tercero, si el PRI zacatecano compite solo o en coalición: esa decisión, que no se tomó en el acto, cambia por completo el valor electoral de la coordinación. Y cuarto, los plazos de la ley electoral local, que marcarán cuándo se puede hablar de precampaña y cuándo ya no de posicionamiento.