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RUTA 27 · MEDIUM

Focos rojos en 36 municipios: PAN pone seguridad en la agenda de 2027

El coordinador del PAN en Morelos, Daniel Martínez Terrazas, sostiene que los 36 municipios están en riesgo y reclama condiciones para que la gente vote. El tema entra al proceso local cuyo calendario ya aprobó el IMPEPAC.

Ilustración editorial de Ruta 27 sobre seguridad del proceso electoral
Ilustración editorial de Ruta 27; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

Daniel Martínez Terrazas, coordinador del PAN en el Congreso de Morelos, advirtió que los 36 municipios del estado tienen focos rojos de inseguridad y pidió garantizar que la gente vote sin miedo en el proceso local 2026-2027. El IMPEPAC ya aprobó el calendario. La seguridad entra así al centro del debate rumbo a 2027, cuando se renuevan los 36 ayuntamientos.

Daniel Martínez Terrazas, coordinador del Grupo Parlamentario del PAN en el Congreso de Morelos y presidente de la Junta Política y de Gobierno, advirtió el 28 de septiembre de 2026 que los 36 municipios del estado presentan focos rojos de inseguridad y pidió una estrategia clara para que la ciudadanía pueda acudir a votar en libertad en el proceso electoral local 2026-2027, que ya cuenta con calendario aprobado por el Instituto Morelense de Procesos Electorales y Participación Ciudadana (IMPEPAC).

El peso político de la declaración no está en el diagnóstico —Morelos lleva años con ese debate— sino en el lugar desde donde se enuncia y en el marco que propone: un coordinador parlamentario de oposición convierte la seguridad pública en una condición del voto y, con ello, traslada el costo de la inseguridad al terreno electoral. "Todos los municipios están envueltos en temas muy riesgosos", sostuvo, sin presentar en esa intervención cifras ni metodología que respalden el alcance del "36 de 36".

De proteger candidatos a garantizar el voto

Martínez Terrazas marcó una distinción que conviene leer despacio: dijo que la preocupación no debe centrarse únicamente en brindar protección a candidatos o funcionarios, sino en garantizar que todos los ciudadanos puedan participar y acudir a votar. El blindaje a candidatos es un mecanismo acotado, con reglas propias y una ruta de solicitud; las condiciones generales de seguridad, en cambio, son responsabilidad del gobierno estatal. Al desplazar el foco del primero al segundo, el diputado no solo amplía el problema: cambia de interlocutor y de obligación exigible.

Añadió que el PAN está preparado ante una posible "guerra sucia", que la efervescencia política comenzó hace varios meses y que su partido pretende concentrarse en el trabajo legislativo y territorial, porque —según su lectura— la ciudadanía está cansada de las confrontaciones entre políticos y quiere resultados. Insistió, además, en que la seguridad debe ser prioridad permanente y no solo durante los comicios, bajo el argumento de que la falta de condiciones inhibe la participación.

La lectura política

Con los 36 ayuntamientos en juego en 2027, el PAN juega en un terreno donde no administra la seguridad: no gobierna el estado y no opera a las policías municipales, que son el primer eslabón de la respuesta. Su incentivo es de saliencia pura: si la inseguridad ordena la elección, quien debe la respuesta es el gobierno estatal y quien puede reclamar el diagnóstico es la oposición. La declaración funciona, hasta ahora, como posicionamiento temático y no como propuesta: no viene acompañada de datos, de iniciativa ni de mecanismo concreto en el expediente público.

Hay un segundo movimiento, más fino. Anticipar "guerra sucia" antes de que exista campaña es fijar el marco: cualquier golpe que reciba el PAN quedará preclasificado como sucio, mientras el partido se presenta como el que evita la confrontación. Es una jugada doble —endurecer el diagnóstico y moderar el tono— para quedarse con la bandera de los resultados frente al desgaste del pleito político.

Sobre Martínez Terrazas conviene ser exacto: encabezar la bancada y presidir la Junta Política y de Gobierno le da control de agenda en el Congreso local, y eso lo coloca en posición de vocero natural de su partido en el asunto más sensible del estado. Eso es posicionamiento verificable. En esta evidencia no hay registro de candidatura, ni aspiración declarada, ni precandidatura de facto: sostener algo más exigiría datos que todavía no existen.

El efecto electoral tampoco es automático ni simétrico. Si la inseguridad deprime la participación, golpea sobre todo a los municipios con más violencia, donde movilizar cuesta más y donde las estructuras territoriales mejor aceitadas cobran ventaja. La abstención por miedo no es un daño neutral: hay fuerzas a las que resta y fuerzas a las que acomoda.

Qué sigue

El próximo dato verificable no es la advertencia, sino la respuesta. Habrá que ver si el gobierno estatal o la autoridad de seguridad replican en público y en qué términos; si en la siguiente sesión del Congreso de Morelos el coordinador del PAN presenta un punto de acuerdo, un exhorto o una iniciativa —por ahora el planteamiento quedó en declaración—; y si el IMPEPAC abre mesas de coordinación con las autoridades estatales para el proceso ya calendarizado.

También importa si el PAN sostiene el tema en gira territorial, como anunció, o si vuelve a él solo cuando la agenda electoral apriete. Y falta la prueba del diagnóstico: sin datos de incidencia delictiva municipal, el "36 de 36" queda como advertencia política, no como medición. Si otras fuerzas adoptan el mismo encuadre en las próximas semanas, la señal será clara: la seguridad ya es eje obligado rumbo a 2027.