RUTA 27 · LOW
Gaby Jiménez lidera encuesta en Azcapotzalco y complica la ruta de la alcaldesa
La medición de InfopointMX también expone el desgaste de la alcaldesa Nancy Núñez: 46 por ciento de opiniones negativas frente a 20 de la diputada. El sondeo no acredita candidatura ni proceso interno alguno.

Una encuesta de InfopointMX difundida el 20 de septiembre de 2026 coloca a la diputada federal Gaby Jiménez Godoy con 30 por ciento de intención de voto en Azcapotzalco, arriba de la alcaldesa Nancy Núñez, con 23 por ciento. El sondeo mide expectativa e imagen, no una candidatura: no documenta proceso interno ni registro. La elección de 2027 se juega en el 30 por ciento de indecisos.
La diputada federal Gaby Jiménez Godoy encabeza las preferencias para la alcaldía Azcapotzalco rumbo a 2027 con 30 por ciento de intención de voto, de acuerdo con la encuesta de InfopointMX difundida el 20 de septiembre de 2026. El dato la coloca siete puntos arriba de la actual alcaldesa Nancy Núñez (23 por ciento) y muy lejos de Fernando Rosique (11) y Alejandro Carbajal (6). El significado político es más incómodo para la titular de la demarcación que halagüeño para la diputada: en el papel, quien gobierna hoy Azcapotzalco aparece detrás de una legisladora federal en el territorio que administra.
La medición no se limita a la intención de voto. Ante la pregunta de quién tiene mayores posibilidades de ganar, Jiménez Godoy sube a 33 por ciento frente a 23 de Núñez, 8 de Rosique y 5 de Carbajal. En imagen, la diputada registra 25 por ciento de opiniones positivas y 20 negativas; la alcaldesa, 21 positivas y 46 negativas. Un 30 por ciento de los participantes dijo no saber por quién votaría.
El sondeo se apoya, además, en un antecedente concreto: en 2024 Jiménez Godoy obtuvo más de 145 mil votos en la demarcación como candidata de la coalición, y mantiene actividad en colonias, barrios y pueblos originarios, según la propia fuente. Ese dato sugiere capacidad de movilización, aunque un resultado de elección federal no se traslada mecánicamente a una alcaldía.
Una fotografía, no una tendencia
Conviene fijar los límites de lo que la evidencia sostiene. La fuente no publica ficha metodológica completa —tamaño de muestra, margen de error, fechas de levantamiento y quién patrocina el estudio— ni precisa la filiación partidista de los cuatro personajes medidos. Sin esos elementos, el 30 por ciento es un punto de partida, no una tendencia: una sola medición no permite hablar de consolidación ni de techo. La encuesta retrata un momento, y en política los momentos se mueven.
La lectura política
La encuesta no convierte a nadie en candidata. No hay registro ante autoridad electoral, no hay precandidatura formal y la evidencia no documenta siquiera un proceso interno en marcha. Lo que existe es posicionamiento: un dato que ordena expectativas y entrega a Jiménez Godoy un argumento de negociación si la fuerza que la postuló en 2024 abre la selección de su abanderado para la alcaldía. La diferencia importa. Aspiración, posicionamiento y precandidatura son categorías distintas, y aquí solo la segunda está respaldada por el material disponible. Etiquetar de facto lo que todavía no ocurre es un error de lectura, no una audacia analítica.
Los incentivos apuntan en direcciones opuestas. Para la diputada, la utilidad del sondeo está en el uso: cada repetición del número refuerza su nombre en la conversación local y eleva el costo de dejarla fuera de una eventual definición. Para la alcaldesa, el problema real no es el 23 por ciento de intención de voto, sino el 46 por ciento de opiniones negativas contra 21 positivas. Ese diferencial indica que su riesgo no es esta encuesta de septiembre, sino que la conversación rumbo a 2027 se ordene alrededor de su desgaste y no de su gestión.
El bloque decisivo son los indecisos. Con 30 por ciento de personas que no saben por quién votarían, la intención de voto medida es un techo blando antes que un piso firme: quien herede ese segmento define la elección. Y el 33 por ciento que ve a Jiménez como probable ganadora opera ya como expectativa que se autorrefuerza; medir quién puede ganar contribuye a producir la percepción de que gana.
La señal que sale de Azcapotzalco es doble. Hacia afuera, el territorio entra a la conversación de 2027 como un espacio donde la continuidad en el gobierno local no aparece como el camino evidente. Hacia adentro, el sondeo funciona como marcador de lealtades en una demarcación que suele leerse como botín de negociación entre grupos. Falta un elemento para sostener cualquier lectura más fuerte: no hay evidencia de que Jiménez Godoy busque formalmente la alcaldía ni de que exista un mecanismo interno abierto. Sin acto público, sin reglas de selección y sin registro, lo verificable se detiene en el posicionamiento.
Qué sigue
El primer paso es metodológico: la publicación de la ficha completa del estudio, condición para comparar esta cifra con cualquier medición posterior. El segundo es la repetición. Si InfopointMX vuelve a levantar el ejercicio, una segunda cifra sostiene o desinfla la ventaja; si no vuelve, el número queda como foto aislada. También será verificable la respuesta pública de la alcaldesa Nancy Núñez y de su equipo, así como el tone que adopte la conversación local en los medios de la demarcación.
Más adelante, la definición de reglas internas y el eventual registro de candidaturas ante la autoridad electoral local serán los momentos en que este posicionamiento se convierta —o no— en aspiración formal. La evidencia disponible no precisa fechas ni confirma que ese proceso haya comenzado. Mientras tanto, el indicador a seguir es el que la propia encuesta asocia al reconocimiento: la presencia territorial de Jiménez Godoy en colonias, barrios y pueblos originarios, y la capacidad de la alcaldesa para revertir su saldo de imagen.