RUTA 27 · MEDIUM
García Harfuch presume mínimo de 13 años en percepción de inseguridad
La encuesta urbana del Inegi coloca la percepción en 58.1 por ciento, pero la brecha de género y los focos rojos en Guanajuato, Guerrero y Sinaloa matizan el mensaje del secretario rumbo a 2027.

El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, destacó que la percepción de inseguridad bajó a 58.1 por ciento, el nivel más bajo en 13 años, según el Inegi. El dato fortalece el discurso oficial de la 4T, pero la brecha de género y las ciudades más violentas del país muestran que el avance es desigual y que la seguridad será tema central en 2027.
El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), Omar García Harfuch, destacó que la percepción de inseguridad en México se ubicó en 58.1 por ciento, el nivel más bajo desde hace 13 años, según la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). El dato, presentado como un logro de la estrategia federal, llega en un momento en que la seguridad se perfila como uno de los ejes centrales del debate público rumbo a las elecciones intermedias de 2027.
La cifra de 58.1 por ciento representa el nivel más bajo en 13 años, pero la percepción sigue siendo mayoritaria: casi seis de cada diez mexicanos consultados se sienten inseguros en sus ciudades. El secretario celebró el avance, aunque reconoció que "hay mucho por hacer" y que la instrucción de la presidenta Claudia Sheinbaum es "seguir trabajando todos los días para reducir la violencia, combatir la impunidad y lograr que más familias mexicanas vivan con tranquilidad y paz".
La encuesta, levantada durante septiembre, revela contrastes que matizan el optimismo oficial. Las mujeres son quienes menos seguras se sienten: 64.2 por ciento, frente a 50.6 por ciento de los hombres, una brecha de casi 14 puntos porcentuales que persiste pese a la tendencia a la baja. Los espacios donde la percepción de inseguridad es más alta son los cajeros automáticos en la vía pública (61.8 por ciento), la calle (61.1 por ciento), la carretera (55.5 por ciento) y el transporte público (55.3 por ciento), puntos asociados a asaltos y a la operación de grupos delictivos.
El mapa de la percepción también muestra que los avances no son homogéneos. Irapuato, Guanajuato (90.5 por ciento), Chilpancingo, Guerrero (86.9 por ciento), y Mazatlán, Sinaloa (85.8 por ciento), concentran los niveles más altos de inseguridad percibida, precisamente en entidades donde la violencia letal y la disputa territorial entre grupos criminales se mantienen activas. En el extremo opuesto, San Pedro Garza García, Nuevo León (5.8 por ciento), la alcaldía Benito Juárez, en la Ciudad de México (13.8 por ciento), y San Nicolás de los Garza, Nuevo León (14.3 por ciento), registran la mejor percepción.
La lectura política
El mensaje de García Harfuch no es solo un informe de resultados: es un posicionamiento. La seguridad es el terreno donde el gobierno federal necesita mostrar resultados verificables, y la ENSU del Inegi es la métrica más citada para hacerlo. El secretario, uno de los funcionarios con mayor visibilidad del gabinete, utiliza el dato para reforzar la narrativa de que la estrategia de la presidenta Sheinbaum está funcionando, en un contexto donde la oposición ha cuestionado la efectividad de la política de seguridad.
El movimiento tiene una función práctica: colocar la percepción de inseguridad como un indicador en descenso antes de que arranque formalmente el proceso electoral de 2027, cuando la seguridad será uno de los temas que más pesen en la contienda. No se trata de una candidatura ni de una precandidatura de facto, sino de un posicionamiento de gestión que busca blindar al gobierno frente a las críticas y enviar una señal a aliados y adversarios: el oficialismo llega a la contienda con un argumento medible, aunque desigual.
El límite es claro: la percepción de inseguridad sigue siendo mayoritaria y las brechas de género y territorial impiden presentar el dato como una solución consolidada. La lectura política del secretario no puede ocultar que las ciudades con mayor percepción de inseguridad coinciden con los estados donde la violencia letal y la disputa criminal son más intensas. Esa contradicción será explotada por la oposición y obligará al gobierno a explicar por qué el avance no llega a todos por igual.
Qué sigue
El Inegi publicará la próxima edición de la ENSU en los siguientes meses, lo que permitirá verificar si la tendencia a la baja se sostiene o se revierte. La SSPC, por su parte, ha informado que mantiene reuniones con el Instituto Nacional Electoral (INE) y otras instancias para detectar focos rojos y garantizar la seguridad de los candidatos rumbo a 2027, un proceso que pondrá a prueba la capacidad del Estado para proteger la contienda. El dato de percepción será, en ese contexto, un termómetro político que el gobierno querrá mantener a la baja y que la oposición intentará contrastar con las cifras de violencia en las regiones más afectadas.