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RUTA 27 · MEDIUM

Grupo Chespirito deslinda al Chapulín de las pintas 'CH' en Cuauhtémoc

La empresa advirtió que no autorizó el uso de su imagen, marcas ni elementos distintivos en propaganda política. El comunicado no menciona a Citlalli Hernández, pero llega justo cuando su nombre suena para la alcaldía.

Ilustración editorial de Ruta 27 sobre campañas y debate público
Ilustración editorial de Ruta 27; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

Grupo Chespirito desmintió haber autorizado el uso del Chapulín Colorado en propaganda política, luego de que aparecieran pintas con las letras 'CH' y la silueta del personaje en la alcaldía Cuauhtémoc, vinculadas a una eventual aspiración de Citlalli Hernández, quien las negó. El episodio instala la disputa por la alcaldía rumbo a 2027: símbolo y posicionamiento antes que candidatura formal.

El deslinde de Grupo Chespirito llegó el 22 de septiembre de 2026, después de que circularan fotografías de personas con chalecos y gorros guinda pintando corazones amarillos con las letras "CH" y la silueta del Chapulín Colorado en calles de la alcaldía Cuauhtémoc. La empresa informó que "no ha autorizado el uso de la imagen, marcas ni elementos distintivos de El Chapulín Colorado en campañas, propaganda o comunicaciones de carácter político" y añadió que "ni El Chapulín Colorado ni ninguno de los personajes creados por Roberto Gómez Bolaños están asociados con partido, candidato o movimiento político alguno". El comunicado no menciona a Morena ni a Citlalli Hernández, y ahí está su peso: quien controla los derechos del personaje intervino, sin nombrar a nadie, en el arranque de la disputa por una de las alcaldías más visibles rumbo a 2027.

Las pintas, el símbolo y el tablero

Las iniciales "CH" son el eje del malentendido y de su utilidad. Coinciden con el nombre de Citlalli Hernández y con las de El Chapulín Colorado, de modo que el mismo trazo admite dos lecturas y ninguna obligación. Las pintas se atribuyeron en redes sociales a una eventual candidatura de Hernández a la alcaldía Cuauhtémoc. Ella lo negó dos veces: primero al deslindarse de la propaganda y luego por escrito en sus redes, donde sostuvo que "en medio de tantas versiones, rumores y trascendidos, incluso han querido atribuirme FALSAMENTE unas pintas con un supuesto logo de 'CH'", y afirmó estar "concentrada en mis responsabilidades como presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones del Partido Morena".

El dato que sí mueve el tablero no está en el asfalto. El diputado federal y vocero de Morena en San Lázaro, Arturo Ávila, desistió de buscar la candidatura por Cuauhtémoc y respaldó públicamente a Hernández: "Me parece que la forma de recuperar la Cuauhtémoc es con Citlalli Hernández". Explicó que su decisión buscaba impulsar un perfil capaz de generar unidad entre los distintos grupos de Morena en la demarcación, y anunció que buscará la reelección como diputado federal. Es decir, el reacomodo relevante es interno y ocurrió antes que las pintas.

Lo que falta es elemental: no se sabe quién ordenó o pagó la propaganda, no hay denuncia conocida por el uso de la marca ni resolución de autoridad electoral, y no existe registro de candidatura ni convocatoria de Morena para esa alcaldía. Con esa información, lo sostenible es un posicionamiento anticipado, no una candidatura ni una precandidatura formal.

El deslinde tiene además un antecedente incómodo para la propia empresa. Roberto Gómez Bolaños participó en spots de Vicente Fox en 2000 y acompañó a Felipe Calderón en un acto proselitista en el Parque de los Venados en junio de 2006. La neutralidad que hoy invoca Grupo Chespirito no describe una tradición familiar, sino una decisión corporativa de no quedar etiquetada. Y el apellido sigue en la política por otra vía: Raúl Bolaños Cacho Cué, familiar lejano del comediante, es diputado federal del PVEM y preside la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados.

La lectura política

En la práctica, la propaganda sin firma funcionó como sondeo de posicionamiento: instala un nombre y un símbolo en el espacio público sin que nadie asuma el costo de una precampaña, figura que tiene reglas y plazos propios. La ambivalencia del "CH" es su virtud: quien pinta no declara intención y quien es señalado puede negar sin perder el efecto de haber sido nombrado en la conversación. Eso fue exactamente lo que ocurrió, y explica por qué el deslinde de la empresa no cierra el episodio: lo vuelve un asunto de derechos sobre una marca, no de intención política.

Los incentivos se reparten con claridad. Morena necesita evitar una fractura en una demarcación donde el simbolismo pesa más que el presupuesto; la salida de Ávila y su respaldo anticipado apuntan a ordenar esa disputa antes de que se abra. Hernández gana notoriedad sin haber lanzado nada y, al mismo tiempo, queda obligada a gastar capital político en deslindarse. Quien pierde margen es cualquiera que use al personaje: tras el comunicado, el Chapulín deja de ser un guiño disponible y se convierte en un riesgo jurídico y de imagen para quien lo ocupe. Y la empresa se cura en salud con un texto que opera como reserva de derechos, sin anunciar acciones legales.

Hay un punto sensible que el partido tendrá que administrar si el nombre de Hernández sigue en la conversación: la presidencia de la Comisión Nacional de Elecciones es la instancia por la que formalmente pasarían los procesos internos de selección. La evidencia disponible no permite afirmar que esa tensión esté resuelta.

Qué sigue

No hay plazo, convocatoria ni método de selección conocidos para definir la candidatura de Morena en Cuauhtémoc; el siguiente dato verificable será cualquier pronunciamiento del partido sobre sus tiempos, o la eventual solicitud de licencia de quienes hoy tienen cargo. Hernández continúa al frente de la Comisión Nacional de Elecciones y, hasta ahora, sin registro de aspiración formal.

Grupo Chespirito no anunció acciones legales: su comunicado queda como constancia de no autorización. Si el personaje reaparece en pintas, spots o comunicaciones políticas, la empresa ya fijó posición para exigir el retiro, y terceros podrían abrir un expediente ante la autoridad electoral. Mientras ninguna de esas dos cosas ocurra, el episodio se mantiene donde empezó: en el terreno de los símbolos y de las señales rumbo a 2027.