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RUTA 27 · LOW

Hasta 150 diputados de Morena buscan su última reelección

El coordinador de la bancada, Ricardo Monreal, anticipa que entre 130 y 150 de los 254 diputados guindas intentarán un segundo periodo en 2027, la última elección donde la ley lo permite antes de la prohibición de 2030.

Ilustración editorial de Ruta 27 sobre Congreso y reglas electorales
Ilustración editorial de Ruta 27; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

Entre 130 y 150 de los 254 diputados federales de Morena buscarán reelegirse en 2027, según su coordinador Ricardo Monreal. Será la última vez: una reforma constitucional prohíbe la reelección desde 2030. La disputa real no es todavía la electoral, sino el registro interno: cada lugar es de un solo uso y quien quede fuera pierde plataforma rumbo a la contienda.

Entre 130 y 150 diputados federales de Morena buscarán reelegirse en las elecciones federales intermedias de 2027. La estimación la dio el coordinador de la bancada en San Lázaro y presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo), Ricardo Monreal, y llega acompañada de un dato que la vuelve decisiva: será la última vez que la ley permita repetir en el cargo. La prohibición constitucional de la reelección entra en vigor en 2030, así que 2027 funciona como una ventana de un solo uso y, por eso mismo, como el frente de negociación interna más delicado que enfrentará el partido gobernante en los meses que vienen.

El número no es menor. La bancada de Morena en la Cámara de Diputados está conformada por 254 legisladores; entre la mitad y casi seis de cada diez de ellos aspiran a un segundo periodo. Monreal lo describió como “un número importante el que se registra en las listas que me han manifestado harán su registro diputados y diputadas de todo el país”, y lo enmarcó en un calendario que se agota: “es la última ocasión que habrá reelección y creo que los presidentes municipales y los diputados federales y locales tendrán la posibilidad, la última ocasión de ser reelectos”.

La última ventana legal

El cierre de la puerta no es un rumor ni una interpretación: el Senado aprobó la minuta el 25 de febrero de 2025 con 127 votos a favor, y la Cámara de Diputados avaló el dictamen el 4 de marzo de 2025 con 477 votos a favor. La consecuencia jurídica es directa: a partir de 2030 ningún puesto de elección popular podrá repetir. En términos prácticos, los cargos que se disputen en 2027 —diputaciones federales, entre otros— tendrán un techo legal garantizado, y quienes los obtengan no podrán buscar la continuidad inmediata.

El miércoles se dio a conocer la convocatoria para el registro de los aspirantes a diputados federales. Monreal subrayó una aclaración de la presidenta de elecciones: los diputados en funciones no necesitan pedir licencia ni separarse del cargo para registrarse.

La lectura política

Conviene separar tres cosas que suelen confundirse. Registrar una aspiración ante el partido no equivale a ser candidato, y tampoco a ser precandidato en sentido formal. Lo que existe hoy es un universo de 130 a 150 nombres que manifestaron, según el propio coordinador, su intención de inscribirse en un proceso interno. No hay lista pública, no hay método anunciado y no se sabe si el propio Monreal aparece en ella. El emisor del dato no es neutral: es diputado en funciones y, en su calidad de operador del proceso, también parte interesada en cómo se reparta.

Dicho eso, el patrón es reconocible. Cuando una prohibición constitucional fija fecha de caducidad, el escaño deja de ser un bien renovable y se convierte en un activo de un solo uso. Eso reordena los incentivos de toda la bancada: cada lugar que se dispute es una negociación de suma cero, y el método con el que se resuelva —encuesta, designación, acuerdo entre grupos parlamentarios— se vuelve un instrumento de disciplina sobre 254 legisladores en lo que resta del encargo. Quien controla el proceso gana capacidad de negociación; quien queda fuera pierde capital y, es razonable suponerlo, margen para alinearse sin costo.

El incentivo también empuja hacia la continuidad. Buena parte de los 130 a 150 son legisladores en funciones, con nombre, estructura y territorio ya recorrido, y la aclaración de que no deben dejar el cargo les permite conservar su plataforma de trabajo mientras hacen campaña. Es un diferencial de competitividad frente a cualquier retador externo; también es el tipo de condición que suele discutirse en la etapa de equidad de la contienda.

La señal hacia afuera es que Morena apuesta por la continuidad de su bancada antes que por la renovación. Hacia adentro, la disputa real no será la electoral sino la del registro. Falta el elemento que permitiría medir la magnitud del movimiento: los nombres, el método de selección que se aplicará y cuántos de esos lugares quedarán sujetos a encuesta y cuántos a designación.

Qué sigue

La convocatoria para el registro de aspirantes ya está emitida. Los siguientes pasos verificables son el registro formal de los diputados interesados, la publicación de las listas por la instancia partidista y la definición de las candidaturas; ninguna de esas personas es todavía candidata registrada. Monreal no dio nombres ni precisó cómo se resolverán las postulaciones en competencia. Y para quienes no logren un lugar, el calendario ya tiene fecha cierta: 2030, cuando la reelección quede prohibida para cualquier puesto de elección popular.