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Higinio Martínez admite inconformidad en Morena y llama a salvar la coalición de 2027

El presidente del Senado reconoció que el proceso interno deja "lesionados" y pidió a los inconformes esperar las encuestas que faltan. El PT ya advirtió una posible fractura con Morena.

Ilustración editorial de Ruta 27 sobre encuestas de opinión pública
Ilustración editorial de Ruta 27; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

Higinio Martínez, presidente del Senado, admitió que la selección de candidaturas de Morena rumbo a 2027 ha generado inconformidad entre aspirantes y aliados, y llamó a superar diferencias para no romper con el PT y el PVEM. Dijo que las candidaturas se definen por encuestas y que faltan mediciones. El PT ya advirtió una posible fractura: la disputa real es cuántas posiciones recibe cada socio.

El presidente del Senado, Higinio Martínez, admitió el 21 de septiembre que las definiciones internas de Morena rumbo a 2027 han dejado inconformes a aspirantes y a los partidos aliados, y advirtió que esas diferencias no pueden costar la coalición con el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM). "No tenemos forma de aplastar a los aliados. Los necesitamos", dijo en entrevista.

La declaración importa por quien la firma y por lo que acepta. Martínez preside la Mesa Directiva del Senado, una posición formalmente institucional que, en la práctica, ha operado también como vocería política del bloque mayoritario. Al reconocer que el proceso interno "lastima" a algunos participantes, el senador mexiquense da por cierta la inconformidad que hasta ahora solo se escuchaba en voz de los afectados: la coloca en el registro de lo que el propio Morena admite.

Lesionados, encuestas y facturas

El presidente del Senado recurrió a una analogía deportiva: en toda competencia hay "lesionados", golpes y molestias, pero no todos pueden quedarse con la posición que buscan. Recordó que la coalición reúne a partidos de origen distinto y que el reto ha sido aprender a convivir. "Necesitamos al Verde, necesitamos al PT desde 2018", dijo, y rechazó que Morena haya maltratado a sus socios. Sobre las quejas petistas —el PT advirtió una posible fractura y su dirigente Reginaldo Sandoval acusó que en Morena "se sienten sobrados"— respondió que esas voces "se arreglan" y que el arreglo corresponde a los dirigentes de cada partido.

También dio el estado del procedimiento: las candidaturas se definen mediante encuestas y faltan mediciones por aplicarse. Es decir, el conflicto no está cerrado; está a media tabla.

Para justificar su llamado a la paciencia, Martínez contó su propio caso. En 2023 buscó la candidatura de Morena a la gubernatura del Estado de México; la obtuvo Delfina Gómez. Reconoció que la decisión le generó malestar y que, días después, respaldó a la entonces candidata y se sumó a su campaña.

La lectura política

El mensaje cumple una función precisa: fijar la narrativa antes de que la fije el aliado molesto. Si el reparto de posiciones se presenta como consecuencia de encuestas, el resultado deja de ser un agravio de Morena contra el PT y se convierte en un dato. Con eso, Martínez desvía la acusación de maltrato hacia el terreno de los dirigentes de cada partido y saca a Morena del banquillo. Se trata de gestión de expectativas más que de un anuncio de posición: aquí no hay candidatura registrada, precandidatura formal ni definición sobre el futuro del propio senador. Lo que hay es un posicionamiento y, en la práctica, lo coloca como vocero de la unidad, una función que suele pesar cuando se reparten las posiciones que faltan.

El método tiene un costo previsible. Cuando la candidatura depende de una encuesta, la disputa se traslada al diseño del instrumento, a quién mide y a cómo se interpreta el resultado. En esta declaración no hay impugnación metodológica de los inconformes; si aparece, será la siguiente fase del conflicto y la más difícil de administrar.

Los incentivos de los aliados son simples: cada partido mide su valor por el número y la calidad de las posiciones que recibe, y el PT y el PVEM aportan votos y estructura que Morena necesita para competir en gubernaturas y en la Cámara de Diputados. La amenaza de ir solos es, por eso, una carta de negociación. También es una carta con límite: los antecedentes de 2018 y 2024 muestran que la alianza se ha repetido pese a los pleitos.

Qué sigue

Lo verificable es acotado. Primero, las encuestas que faltan: su publicación y la reacción de quienes no salgan favorecidos dirán si la inconformidad se queda en declaraciones o escala a impugnaciones. Segundo, la postura formal del PT y del PVEM —no de voces aisladas— sobre si van en coalición total, parcial o con candidaturas separadas. Tercero, el trámite: los convenios de coalición se registran ante el Instituto Nacional Electoral (INE), que fija plazos y condiciones; ahí se sabrá si el llamado de Martínez se tradujo en acuerdo o en la fractura que él mismo anticipó.