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Ibarra disputa la 4T en Los Cabos y pide piso parejo en la encuesta
El aspirante a la coordinación municipal convierte su paso por PAN y PT en respuesta a las críticas y exige condiciones equitativas antes de que exista convocatoria para el proceso en Los Cabos.

Ernesto Ibarra Montoya confirmó que competirá por la coordinación municipal de la 4T en Los Cabos, luego de que Manuel Cota Cárdenas quedara al frente de la coordinación estatal en Baja California Sur. Pide “piso parejo” y una encuesta para la definición municipal. El punto de fondo es el método: quien lo fija ordena la sucesión rumbo a 2027. No hay convocatoria ni fecha.
Ernesto Ibarra Montoya confirmó que buscará contender por la coordinación municipal de la Cuarta Transformación (4T) en Los Cabos y pidió que esa definición se resuelva mediante una encuesta con condiciones equitativas, lo que llamó “piso parejo”. La confirmación llegó después de que concluyó el proceso por la coordinación estatal en Baja California Sur, y reinstala en el municipio una pregunta que el resultado estatal no cerró: no quién será el coordinador, sino con qué reglas se decidirá.
Ibarra respondió así a los cuestionamientos por su paso por distintas fuerzas políticas. “Prefiero ser chapulín, pero no rata”, dijo, y sostuvo que sus cambios de instituto no han ocurrido únicamente por interés electoral, sino por diferencias con las dirigencias y decisiones que, afirmó, afectaron sus propias aspiraciones. “Yo no cambio por cambiar, cambio porque me traicionan”, expresó. Recordó su paso por el Partido Acción Nacional (PAN) y por el Partido del Trabajo (PT), y ubicó sus desacuerdos en la definición de candidaturas y espacios políticos.
El aspirante aseguró contar con alrededor de 11 años de trabajo territorial en Los Cabos, dijo que seguirá recorriendo colonias y sumando simpatizantes rumbo al proceso interno, y advirtió: “Hay doctor Ibarra para rato”. Sobre el resultado estatal, manifestó respeto hacia el ganador, Manuel Cota Cárdenas, afirmó mantener una relación cordial con él y no descartó trabajar a su lado, aunque condicionó esa colaboración a conocer antes su visión para Baja California Sur y, en particular, para Los Cabos.
La entrevista ocurrió durante un encuentro convocado por Milena Quiroga Romero, luego de que concluyera el proceso que llevó a Cota Cárdenas a la coordinación estatal. Los tramos que la evidencia disponible no cubre son igual de relevantes: no consta convocatoria, fecha ni método oficial para la definición municipal, ni bajo qué partido o coalición competiría Ibarra.
La lectura política
“Coordinación municipal” no es un cargo de elección popular ni una candidatura registrada. En la práctica, ha funcionado como la figura interna con la que la 4T ordena la selección de perfiles y, por su lugar en el calendario, como antesala de la candidatura a la presidencia municipal rumbo a 2027. Por eso la petición de Ibarra no es una demanda de neutralidad técnica: es una disputa por el método, y el método define el resultado. Una encuesta abierta favorece a quien exhibe 11 años de recorrido territorial y estructura propia; una definición por acuerdo de cúpulas favorece a quien controla la dirigencia. Es el dilema que en cada proceso interno se resuelve, casi siempre, antes de que alguien vote.
El momento de la petición también manda una señal. Pedir piso parejo justo después de un proceso estatal ya resuelto equivale, en los hechos, a cuestionar la imparcialidad del árbitro sin romper con él: Ibarra deja abierta la puerta a colaborar con Cota Cárdenas mientras registra públicamente que no aceptará un resultado cocinado. Es la postura de quien quiere seguir dentro del juego sin renunciar a su margen de negociación.
El apodo tiene costo y él lo administra. Su paso por PAN y PT lo convierte en blanco de la crítica más eficaz en un electorado que castiga la migración partidista; al responder “prefiero ser chapulín, pero no rata”, desplaza el eje del debate de la lealtad partidista a la corrupción, terreno donde el chapulín pierde menos. En términos estrictos, lo que hay hoy es un posicionamiento con intención declarada de competir, no una precandidatura formalizada: para sostener una lectura más fuerte faltaría método en marcha, respaldo partidario o convocatoria publicada.
Qué sigue
El primer dato verificable será la convocatoria y la regla: si la definición municipal se hace por encuesta, quién la levanta, con qué muestra, con qué ponderación territorial y quién la audita. El segundo, la posición de Cota Cárdenas y de las dirigencias estatales ante esa exigencia, que hasta ahora no aparece fijada. El tercero, el vehículo: bajo qué instituto o coalición buscaría Ibarra la coordinación, asunto que su historial entre PAN y PT vuelve relevante.
No hay fechas públicas para el capítulo de Los Cabos, y el proceso electoral formal rumbo a 2027 —el que administra el Instituto Nacional Electoral (INE)— todavía no arranca. Lo que se juega antes de ese calendario es el reparto anticipado: quién llega con estructura propia, quién con el respaldo de la cúpula, y quién queda fuera antes de que exista una boleta.