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IEE Colima aprueba paridad 2027; 50+1 alerta simulación

La objeción no es al principio de paridad, que la colectiva da por vigente, sino a la fórmula de neutralidad que podría dejar el cumplimiento en el porcentaje. En 2024 Colima llegó a 16 mujeres de 25 diputaciones.

Ilustración editorial de Ruta 27 sobre Congreso y reglas electorales
Ilustración editorial de Ruta 27; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

Leticia Zepeda Mesina, presidenta de la colectiva 50+1 en Colima, advirtió que los lineamientos del IEE para 2027 podrían dejar la paridad en un simple porcentaje. Cuestiona la cláusula que declara las postulaciones “no a favor de ningún género” y pide candidaturas competitivas rumbo a una elección donde también se renueva el Congreso local.

La presidenta de la colectiva 50+1 Capítulo Colima, Leticia Zepeda Mesina, advirtió que los lineamientos aprobados por el Instituto Electoral del Estado de Colima (IEE) para garantizar la paridad en las elecciones de 2027 podrían dejar a las mujeres con el porcentaje cumplido y menos condiciones reales de competencia. Su objeción no es al principio de paridad, que da por vigente, sino a la cláusula que establece que las postulaciones no sean “a favor de ningún género”.

Para Zepeda, esa redacción —que en su literalidad no suprime la obligación de postular mujeres y hombres en condiciones de paridad— puede funcionar como techo: los partidos cumplen el número y colocan a las candidatas donde sus posibilidades de triunfo son menores. “No podemos decir que está mal, que no se tomó en consideración la paridad; sin embargo, cuántas veces hemos visto que se le da la vuelta”, planteó en declaraciones difundidas el 9 de octubre de 2026, y trajo a la conversación el mecanismo clásico de simulación: mujeres postuladas y electas que después fueron obligadas a renunciar. “Decíamos: que haya mujeres ocupando las candidaturas, y si ganaban, las hacían renunciar”, recordó.

El piso que pide no perder tampoco es menor. Recordó que en 2024 el Congreso de Colima quedó integrado por 16 mujeres de 25 diputaciones —64 por ciento del total— y que 12 de las 16 diputaciones de mayoría relativa las ganaron mujeres. Mencionó que el estado tiene una gobernadora y que por primera vez seis mujeres encabezan presidencias municipales. “Las mujeres no queremos candidaturas de relleno, no queremos ser un porcentaje; queremos competir, queremos ganar y queremos gobernar”, dijo. Y dejó un pendiente: hay un municipio colimense que nunca ha sido gobernado por una mujer electa mediante el voto popular.

La paridad como regla de ubicación

El desacuerdo no es semántico ni un detalle de redacción. La paridad se vuelve efectiva con al menos tres piezas: el porcentaje de fórmulas, la alternancia de géneros según la posición que ocupan en la lista y la distribución entre distritos y municipios, con criterios de competitividad para evitar que a las mujeres les toquen las demarcaciones donde el partido obtiene históricamente menos votos. Esa distinción no es un invento de la colectiva: la jurisprudencia del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) ha desdoblado la paridad en dimensiones numérica, horizontal, vertical y sustantiva. Una cláusula de neutralidad no anula esas piezas, pero tampoco las exige. Cuando el resto del lineamiento no las vuelve obligatorias, la paridad se agota en el 50 por ciento y la diferencia se mide en un solo lugar: en qué casillas quedan las candidatas.

La lectura política

El IEE es el árbitro local con autonomía para traducir el mandato de paridad en reglas operativas, y ahí está su incentivo: un lineamiento redactado en clave simétrica lo mantiene fuera de la disputa con los partidos, mientras que uno con criterios de competitividad explícitos lo obliga a confrontarlos. Para los partidos el cálculo es inverso: con reglas de mínimos, cumplir no cuesta estructura, dinero ni negociación interna, y sin criterios de ubicación cada dirigencia recupera discrecionalidad para acomodar a sus cuadros, incluidos los que compiten por los mismos espacios que las aspirantes mujeres.

Frente a eso, 50+1 es una colectiva sin voto en el consejo del IEE: su palanca es la presión pública y, en su caso, la impugnación, no la negociación formal de las reglas. El calendario refuerza el punto. Colima llega a 2027 con los mejores indicadores de género de su historia reciente —una gobernadora, mayoría de mujeres en el Congreso, seis alcaldesas—, un escenario donde relajar una regla es menos visible en el discurso y más decisivo en la letra pequeña de las planillas. Además, 2027 combina elecciones federales intermedias y locales: los criterios de paridad que el INE fije para las diputaciones federales convivirán con los del IEE en la misma boleta, así que cualquier asimetría entre ambos marcos será material de comparación pública y, potencialmente, de impugnación.

La evidencia disponible tiene un límite: no incluye el texto íntegro del lineamiento ni la votación del consejo electoral, y tampoco una respuesta pública del IEE o de los partidos a la advertencia. No permite verificar, por ejemplo, si la paridad se extiende a la postulación al gobierno del estado, terreno donde opera más por acuerdo entre partidos que por regla de porcentaje. Sin esos documentos, el retroceso que 50+1 anticipa queda como advertencia, no como hecho consumado.

Qué sigue

- La publicación íntegra del lineamiento, que permitirá verificar si conserva criterios de competitividad y alternancia. - Las posturas del IEE y de los partidos ante la advertencia; hasta ahora no hay respuesta pública documentada. - Eventuales impugnaciones de partidos o colectivas ante el TEPJF cuando las reglas se apliquen. - El registro de candidaturas de 2027: ahí se verá en qué distritos y ayuntamientos quedan las mujeres. - La definición de la candidatura al gobierno de Colima, donde la paridad depende de acuerdos partidistas más que de porcentajes.