RUTA 27 · MEDIUM
Imelda Castro acompaña a Sheinbaum en Culiacán y tensa el límite electoral
La señalada virtual candidata de Morena al gobierno de Sinaloa llegó al evento con resguardo de la Guardia Nacional, entre saludos y fotografías. Es la tercera aspirante morenista que aparece en una gira presidencial en un mismo fin de semana.

El 20 de septiembre de 2026, Imelda Castro, señalada virtual candidata de Morena a Sinaloa, asistió al evento de Claudia Sheinbaum en Culiacán, se fotografió con asistentes y llegó con resguardo de la Guardia Nacional. La presidenta evitó responder si eso constituye acto anticipado de campaña. Es el tercer caso del fin de semana, junto a Chihuahua y Baja California.
El 20 de septiembre de 2026, Imelda Castro —señalada como virtual candidata de Morena a la gubernatura de Sinaloa— apareció en el evento que la presidenta Claudia Sheinbaum encabezó en Culiacán. Llegó en una camioneta con resguardo de la Guardia Nacional, saludó a asistentes y se tomó fotografías. El guion público del acto era otro: la defensa de la soberanía y la permanencia del Ejército.
La escena no es un accidente de logística. Ese día, en el mismo espacio, una reportera local preguntó a la presidenta por los señalamientos de actos anticipados de campaña. Sheinbaum no respondió: "gracias, gracias". La evasión es hoy la parte más estable del formato.
Mismo método, tres estados
Sinaloa cerró un fin de semana de giras presidenciales con aspirantes en primera fila. El sábado, Sheinbaum estuvo en Ciudad Juárez, donde asistieron Andrea Chávez y Cruz Pérez Cuéllar, ubicados en el mismo grupo de aspirantes morenistas, y aprovecharon para tomarse fotografías con el público. Chávez negó ante la prensa local estar cometiendo actos anticipados de campaña: "este es un evento del gobierno federal, acudimos en representación del pueblo chihuahuense, sin etiquetas, sin aspiraciones", dijo.
Ese mismo día, en Tijuana, Julieta Ramírez, virtual candidata de Morena a Baja California, acudió a un evento masivo en una entidad donde se reportan actos anticipados, incluido el hallazgo de miles de folletos suyos y un almacén en Mexicali. Cuestionada por la prensa, dijo dos veces que no entendía la pregunta y luego ofreció respetar "las indicaciones que nos brinden las autoridades electorales". El domingo, en Culiacán, Castro llegó en camioneta, con resguardo federal, saludó y se dejó fotografiar.
El método es idéntico en los tres casos: no hay mitin propio, no hay discurso de precampaña, no hay llamado al voto. Hay una fotografía con la presidenta dentro de un acto oficial.
La lectura política
En términos legales, la información disponible no muestra candidatura registrada ni precandidatura formal de Castro ante el Instituto Electoral del Estado de Sinaloa (IEES) ni ante el Instituto Nacional Electoral (INE). En términos políticos, lo ocurrido en Culiacán funciona como una precandidatura de facto: la coloca en el sitio del favorito sin obligarla a asumir las formalidades —y los costos— de un registro.
El incentivo explica por qué el formato se repitió tres veces en 48 horas. El aspirante gana visibilidad ante la militancia y material fotográfico sin firmar un acto de campaña; el argumento de Chávez —que se trata de un evento del gobierno federal— es precisamente el escudo disponible: si el acto es oficial, la asistencia se presume ciudadana.
La presidenta gana otra cosa: margen de arbitraje. Al no responder, no convierte su gira en precampaña ni tiene que desmentir a una correligionaria; conserva la decisión sin haberse comprometido con nadie. Quien pierde, por ahora, son los aspirantes sin acceso a esas giras y la autoridad electoral, que solo puede actuar con denuncia y prueba.
La jurisprudencia electoral ha exigido acreditar elementos personal, temporal y subjetivo: llamado al voto, contexto de contienda y mensaje excluyente. La asistencia sola difícilmente los cubre; lo que alimenta un expediente es la acumulación —tres estados en un fin de semana, escoltas, fotografías y, en Baja California, papelería impresa—. Para hablar de un patrón sistemático y no de coincidencias de agenda faltaría el registro completo de giras e invitados; lo verificable hoy es la coincidencia en un mismo fin de semana.
En Sinaloa hay un elemento adicional: el acto tuvo marco de seguridad. Sheinbaum llamó a respetar la soberanía y aseguró la permanencia del Ejército. Ese encuadre da cobertura temática a la asistencia y vuelve más difícil separar acto de gobierno de posicionamiento electoral.
Qué sigue
El primer indicador verificable es si el IEES o la Unidad Técnica de lo Contencioso Electoral del INE abren expediente por estos hechos; hasta ahora no consta denuncia en la información disponible. Después, el método con el que Morena definirá Sinaloa —encuesta, consenso o designación— y su fecha. También importa si Castro reaparece en la siguiente gira presidencial y con qué formato, y si la presidenta sostiene la fórmula de no responder. El reloj de fondo es el arranque formal del proceso electoral, cuando las reglas de precampaña y fiscalización dejen de ser interpretables.