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IMSS aprueba 8% salarial y basifica a 10,939; disidencia desconoce el acuerdo
El Consejo Técnico validó el alza tras rechazar el 6.8%. Zoé Robledo la defiende como financieramente viable, pero un bando de trabajadores la impugna y exige la salida del dirigente sindical Rafael Olivos.

El Consejo Técnico del IMSS aprobó un incremento salarial global del 8% —4% al salario tabular y 4% a la ayuda de renta— y la basificación de 10,939 trabajadores, luego de que la base rechazara el 6.8%. Zoé Robledo sostiene que es viable sin afectar servicios. La disidencia impugna el acuerdo, lo llama ilegal y condiciona su aceptación a la renuncia del líder sindical Rafael Olivos.
El Consejo Técnico del Instituto Mexicano del Seguro Social aprobó un incremento salarial global del 8 por ciento —4 por ciento directo al salario tabular y 4 más a la ayuda para el pago de renta— y un plan de basificación para 10 mil 939 trabajadores. La decisión llegó después de que la oferta previa del 6.8 por ciento fuera rechazada, y convierte una revisión salarial en un pulso abierto sobre quién controla la representación de los trabajadores del instituto.
Zoé Robledo, director general del IMSS, informó que la autorización se concretó este miércoles tras concluir las negociaciones la noche anterior con el Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social. “Ayer por la noche concluyó el diálogo entre IMSS y Sntss. En consecuencia, esta mañana sesionó el Consejo Técnico; aquí tenemos el acta, se aprobó un incremento adicional para que pase de 6.8 a 8 por ciento”, declaró junto al titular de la Secretaría del Trabajo, Marath Bolaños.
El aumento se aprobó por vía institucional, pero sin una nueva consulta a la base trabajadora para ratificarlo, y ese vacío es el eje del conflicto. Robledo defendió la viabilidad financiera con eficiencias, austeridad, mejores compras, digitalización e ingresos del empleo formal, y subrayó que el 4 por ciento al tabular supera la inflación. El dirigente sindical Rafael Olivos lo calificó como el mayor aumento frente a la inflación en 20 años y llamó a la reconciliación.
La lectura política
El hecho central es que el IMSS y la dirigencia sindical cerraron un acuerdo que la propia base no validó. Robledo gana margen: el Consejo Técnico le dio respaldo formal y puede presentar el alza como decisión de gobierno, no como concesión sindical. También gana la Secretaría del Trabajo, que aparece como garante del diálogo. Olivos, en cambio, queda en una posición vulnerable: el acuerdo que firmó es el que sus disidentes impugnan, y su permanencia se volvió moneda de cambio.
La disidencia no impugna solo el monto: cuestiona la legitimidad del procedimiento y la representación de Olivos. Rafael Soto, enfermero del Centro Médico Nacional Siglo XXI, sostuvo que el 4 por ciento al tabulador y 4 a otra prestación no suman 5.5 por ciento real mensual, y calificó el aumento de “unilateral” e “ilegal” porque, argumentó, debía pasar por un congreso extraordinario estatutario. Otro vocero, Octavio Fernández, afirmó que el acuerdo se dio “a nuestras espaldas”.
La protesta se trasladó del Hospital Siglo XXI al Zócalo y los inconformes convocaron una marcha nacional el 30 de octubre hacia Gobernación. El conflicto ya no es solo salarial: es una disputa por el control del Sntss y por el reconocimiento de derechos del personal suplente y del régimen de jubilaciones y pensiones. Las facciones disidentes no coinciden entre sí: unas condicionan la aceptación del alza a la salida de Olivos y otras se deslindaron de esa exigencia.
Institucionalmente, el IMSS refuerza su capacidad de decisión vía Consejo Técnico, pero deja abierta la pregunta sobre la validez estatutaria del acuerdo. La basificación de 10 mil 939 trabajadores, incluidos contratados durante la pandemia, y las 31 mil 700 cirugías adicionales en turnos nocturnos y fines de semana amplían el paquete más allá del salario. El riesgo para el gobierno es que el conflicto sindical contamine la narrativa de mejora del servicio.
Qué sigue
El primer punto de verificación es si el Sntss convoca o no un congreso extraordinario para ratificar el acuerdo; sin ese paso, la impugnación disidente conserva argumento. El segundo es la marcha del 30 de octubre hacia Gobernación, que medirá la fuerza real de los inconformes. El tercero es la respuesta de la Secretaría del Trabajo y de Gobernación ante una demanda que ya no es solo económica. Falta un elemento para saber si el alza se sostendrá sin conflicto: no hay evidencia de que la base haya sido consultada ni de que el Consejo Técnico haya fijado un mecanismo de ratificación.