RUTA 27 · LOW
INE aprueba 4,048 emisoras para 2027 y la UANL medirá la cobertura
El catálogo fija qué radiodifusoras y canales quedan obligados a transmitir pautas partidistas y define quién vigilará el trato informativo a las candidaturas, ya sin la variable de 'descalificaciones sutiles' que anuló el TEPJF.

El INE aprobó el catálogo de 4,048 emisoras de radio y televisión para las elecciones de 2027 y encargó a la UANL el monitoreo de noticiarios en precampañas y campañas. El acuerdo fija dónde se repartirán las pautas partidistas y quién medirá la cobertura, en un ciclo donde el TEPJF ya anuló la variable de 'descalificaciones sutiles'.
El Instituto Nacional Electoral (INE) aprobó el catálogo de 4 mil 48 estaciones de radio y canales de televisión que operarán en la cobertura de las elecciones de 2027 —el año en que se renueva la Cámara de Diputados y se celebran comicios locales concurrentes— y designó a la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) para monitorear los noticiarios de precampañas y campañas federales. A primera vista es un acuerdo de calendarización. En la práctica, es la decisión que delimita el terreno más regulado de la contienda: el espacio radioeléctrico, donde el INE es el único intermediario entre partidos, gobiernos y concesionarios.
El catálogo reparte así: 2 mil 344 estaciones de radio (mil 433 comerciales y 911 públicas o sociales) y mil 704 canales de televisión (mil 213 comerciales y 491 públicos o sociales). En 18 entidades, 31 radiodifusoras transmiten en lenguas indígenas nacionales; siete estaciones de radio y una televisora lo hacen en idiomas distintos al español. Todas quedan obligadas a transmitir los mensajes de autoridades electorales, partidos y candidaturas conforme a las pautas que administra el INE: el mecanismo por el que ningún partido compra tiempo aire por su cuenta.
El acuerdo fija además una ventana de silencio. Las emisoras deberán suspender la propaganda gubernamental desde el inicio de las campañas y hasta la conclusión de la jornada electoral. Quedan a salvo la información de las propias autoridades electorales y las campañas de servicios educativos, salud y protección civil ante emergencias.
Quién vigila el aire
La otra mitad del acuerdo es la vigilancia. El INE convocó a 35 instituciones de educación superior con carreras de Comunicación, Periodismo o disciplinas afines; tres presentaron propuesta —la UANL, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y la Universidad Iberoamericana— y la regiomontana obtuvo la mayor calificación técnica y económica. La Secretaría Ejecutiva ponderó su experiencia en análisis de medios y perspectiva de género, su plan de trabajo, sus protocolos de contingencia y el equipo propuesto. El monitoreo registrará tiempos por candidatura, géneros periodísticos y tratamiento informativo.
El ejercicio llega después de un revés. En julio, el Consejo General aprobó una metodología que incluía la llamada Variable 14, para identificar "mecanismos discursivos indirectos de descalificación" —ironía, sarcasmo, minimización— contra precandidaturas y candidaturas. El 26 de agosto, la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) la dejó sin efectos por unanimidad: sin parámetros objetivos, advirtió, el criterio podía inhibir la libertad de expresión y el ejercicio periodístico. El INE anunció dos días después que la eliminaría. El monitoreo sobrevive con el resto de sus variables.
La lectura política
El catálogo y el monitoreo son las dos piezas con las que el INE administra el sonido de la campaña. La primera distribuye un recurso que no se compra en el mercado: la pauta iguala a partidos con y sin dinero, y por eso las disputas por su administración suelen ser tan duras como las electorales. La segunda produce el registro público con el que los partidos alimentan sus quejas por cobertura desigual.
La sentencia del TEPJF movió la frontera: el INE podrá contar minutos y clasificar géneros, pero no calificar el tono. Quienes buscaban que el organismo vigilara la descalificación indirecta perdieron ese terreno; los medios y comentaristas recuperaron un margen que la variable original estrechaba. El costo para el INE es que su monitoreo queda más descriptivo que sancionador, y ese límite no lo repuso el acuerdo aprobado ahora.
La designación de la UANL envía una señal de descentralización: el monitoreo federal se producirá fuera de la Ciudad de México, desde una entidad con calendario electoral propio en 2027. Es una inferencia de efecto, no de intención: el expediente solo documenta criterios técnicos y económicos, y no hay evidencia de que haya pesado otra consideración.
Queda un hueco evidente. El catálogo cubre radio y televisión, no plataformas digitales, pódcast ni redes sociodigitales, donde se libra una porción creciente de la disputa narrativa. El acuerdo tampoco precisa cómo se calificarán las variables que sobrevivieron ni cuál será la ruta sancionadora. El catálogo queda fijo antes de que arranquen las precampañas y antes de que exista una sola candidatura registrada.
Qué sigue
La UANL deberá instrumentar la metodología sin la Variable 14 y entregar sus primeros reportes cuando inicien las precampañas y campañas federales. Las emisoras, en tanto, esperan la notificación y las pautas correspondientes; el acuerdo es impugnable ante la Sala Superior del TEPJF en los plazos que marca la ley.
El INE sigue armando el proceso: el 7 de octubre aprobó 41.4 millones de pesos para materiales institucionales y para chalecos y mochilas de supervisores y capacitadores asistentes electorales, señal de que el calendario operativo ya corre. La prueba política llegará cuando se publiquen los primeros conteos de cobertura y los partidos decidan si los usan como evidencia o como munición.