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INE busca 50% de participación en Baja California; el voto joven es la incógnita
La meta es rebasar el 48.7% registrado en 2024 durante la jornada del 6 de junio de 2027. El vocal ejecutivo del instituto en el estado aclara que se trata de un deseo, no de un pronóstico institucional.

El INE en Baja California quiere superar 50% de participación el 6 de junio de 2027, tras el 48.7% de 2024. Pablo Sergio Aispuro Cárdenas, vocal ejecutivo estatal, admite que es su expectativa personal, no un pronóstico. El reto: 63% de los jóvenes de Tijuana no votó entre 2009 y 2024. Movilizarlos cambia el tamaño y el perfil del electorado rumbo a 2027.
El Instituto Nacional Electoral (INE) en Baja California se fijó una meta para el 6 de junio de 2027: rebasar 50% de participación. La referencia es el 48.7% de 2024, año de elección presidencial. La cifra vale menos como pronóstico que como diagnóstico: existe un bloque de electorado que simplemente no aparece y su tamaño —no el de los convencidos de cada partido— definirá el piso de la próxima elección federal.
Pablo Sergio Aispuro Cárdenas, vocal ejecutivo de la Junta Local Ejecutiva del INE en Baja California, presentó el trazo largo de esa participación. La entidad pasó de 38% en 2021 a 48.7% en 2024, casi diez puntos de diferencia. Recordó que en 2018, otra presidencial, llegó a 52.61%, mientras que en 1991 y 1994 se registraron 77.8% y 79%, cifras de otro sistema de partidos y de otra relación entre ciudadanía y urnas.
La comparación exige cuidado: entre 2021 y 2024 no cambió sólo la disposición ciudadana, cambió el tipo de elección. La de 2021 fue intermedia; la de 2024, presidencial. Y 2027 volverá a ser intermedia, cuando se renueve la Cámara de Diputados. El punto de partida realmente comparable es aquel 38%. Superar 50% no sería continuar una tendencia, sino romperla.
El foco está puesto en los jóvenes. El funcionario señaló que 63% de la población de 18 a 29 años en Tijuana no votó entre 2009 y 2024, y describió el patrón: la primera elección se cumple y después sigue un retiro que se prolonga hasta cerca de los 34 años. El padrón estatal ronda los 3 millones 458 mil ciudadanos y todavía crecerá con los trámites de inscripción y actualización que continúan en octubre, noviembre, diciembre y enero.
Como referencia aritmética, 48.7% sobre un padrón de 3.458 millones equivale a poco más de 1.68 millones de votos; alcanzar 50% implicaría unos 45 mil sufragios adicionales. El cálculo es ilustrativo: el porcentaje oficial se mide sobre la lista nominal, menor al padrón, y el denominador todavía se mueve.
Para cerrar esa brecha, el INE anticipa trabajo con universidades, preparatorias, organizaciones de la sociedad civil, partidos políticos, gobiernos y medios de comunicación. Aispuro Cárdenas puso además un límite explícito a la meta: "Me gustaría hablar con ustedes después de la elección y que suba del 48.7% del 2024 al 50 y tantos por ciento. Pero eso es mi gusto, ni me comprometo ni tengo una bola de cristal".
La lectura política
Ese deslinde no es un detalle retórico. Al llamar "expectativa personal" a la meta, el vocal ejecutivo convierte el 50% en objetivo organizativo y no en compromiso institucional medible. La diferencia importa: si la cifra fuera un pronóstico oficial, el desempeño de la Junta Local quedaría atado a una variable que no controla, el ánimo del electorado. Como deseo declarado, en cambio, sirve para justificar convenios, recursos y presencia territorial sin firmar un resultado.
El segundo elemento es distributivo. La autoridad electoral no puede favorecer a ninguna fuerza, pero ampliar el electorado nunca es neutral en sus efectos: incorporar a quien se abstuvo altera la composición del voto emitido. La evidencia disponible no permite decir a quién beneficiaría ese bloque joven de Tijuana; ese dato falta y cualquier afirmación en ese sentido sería especulación. Lo que sí puede afirmarse es que Baja California llega a 2027 con un electorado volátil, capaz de moverse casi diez puntos en tres años. En distritos donde el margen es estrecho, 45 mil votos no son un detalle.
Hay un tercer flanco, más incómodo. La lista de aliados para promover el voto incluye partidos políticos y gobiernos. Es una decisión comprensible —el INE no llega solo a preparatorias y universidades—, pero coloca a la autoridad en un terreno donde la frontera entre informar y movilizar será cuestionada, sobre todo por quien pierda. La señal que reciben los partidos es doble: habrá más esfuerzo institucional por ampliar la participación y, al mismo tiempo, el instituto ya avisó que no garantiza el resultado.
Qué sigue
El primer dato verificable es el tamaño final del listado nominal. Los trámites de inscripción y actualización se extienden hasta enero, así que la meta real de 50% se recalculará con ese número y no con el padrón actual.
Después vienen los acuerdos: convenios con universidades, preparatorias, organizaciones civiles, partidos, gobiernos y medios, cuyo contenido y alcance serán observables en los próximos meses. La propia autoridad electoral ha anticipado que para 2027 aumentarán las casillas en la entidad, ajuste que también depende del listado nominal definitivo.
El resultado se conocerá la noche del 6 de junio de 2027, y la pregunta será sencilla: la participación se parecerá más al 38% de la última intermedia o al 48.7% de 2024. Ahí se sabrá si el 50% era una meta o sólo un deseo.