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INE Edomex proyecta 21,806 casillas y abre la ruta a 2027
La lista nominal mexiquense, de 13.3 millones de electores, obliga a la autoridad a montar el operativo más grande del calendario federal. Los partidos ya avisaron que vigilarán cada casilla.

El INE en el Estado de México instaló su Consejo local y estimó 21,806 casillas para el 6 de junio de 2027, 5.2% más que en 2024, con 13.3 millones de electores en lista nominal. En la entidad se elegirán 40 diputaciones federales. Los partidos ya pidieron equidad y advirtieron vigilancia: la disputa por 2027 empezó por el terreno.
INE Edomex proyecta 21,806 casillas y abre la ruta a 2027
La Junta local del Instituto Nacional Electoral (INE) en el Estado de México estimó instalar 21,806 casillas el 6 de junio de 2027, 5.2 por ciento más que en 2024, al declarar instalado el Consejo local que marca el arranque formal de la organización del proceso federal en la entidad con más electores del país. El cálculo no es un trámite administrativo: define el tamaño del operativo más grande del calendario y anticipa el terreno sobre el que las fuerzas políticas ya discuten la equidad.
El vocal Martín Martínez Cortázar precisó que al 31 de agosto el padrón electoral mexiquense asciende a 13 millones 456 mil 071 personas y la lista nominal a 13 millones 321 mil 395, cifras que seguirán moviéndose conforme avance la actualización. En la entidad se elegirán 40 diputaciones federales de mayoría relativa y la jornada coincidirá con la elección local. El funcionario llamó a los actores políticos a que "la emoción no rebase los límites de la prudencia" y a que nadie ponga sus objetivos personales por encima de la ley. Sobre la confianza ciudadana fue explícito: "no se solicita ni se decreta, se construye paso a paso, con decisiones consistentes, reglas iguales para todas y todos".
Hay un dato que conviene verificar antes de usarlo como referencia: la información difundida ofrece dos fechas distintas para el corte definitivo de la lista nominal —4 de abril y 4 de julio—. La cifra que se convierta en definitiva determinará el número final de casillas, de boletas y de ciudadanos por insacular.
De la casilla al litigio
La casilla es la unidad donde se mide la capacidad territorial real de un partido, y su multiplicación tiene consecuencias concretas: más ciudadanos sorteados para integrar mesas directivas, más capacitación, más logística y más puntos donde puede impugnarse el día de la jornada. Un crecimiento de 5.2 por ciento no es marginal en una elección donde cada casilla puede traducirse en votos y en actas.
En la misma sesión, los partidos fijaron posiciones. Movimiento Ciudadano advirtió que vigilará de cerca al INE y que no tolerará "resultados mediocres". El Partido del Trabajo anunció seguimiento riguroso y denuncia institucional de actos que vulneren la equidad. El PRI exigió imparcialidad, se quejó de que Morena lleva meses tratando de adelantarse al calendario electoral y pidió garantías contra el uso de recursos públicos, además de mapas de riesgo y mecanismos de protección. Morena dijo que velará por el apego a los principios rectores del debido proceso, y la representación de Somos se quejó de promoción personalizada.
La lectura política
En estricto sentido, aquí no hay candidatura, precandidatura ni aspiración alguna en juego: lo que se instala es infraestructura y un árbitro. Esa distinción importa porque el acto cumple una función política precisa: fijar el marco institucional antes de que arranquen las definiciones partidistas. Quien controla la organización del proceso controla el calendario, el padrón y la geografía donde se contarán los votos, y el INE busca blindar ese terreno con anticipación.
El llamado a la prudencia no es retórica suelta. Llega en una entidad donde las quejas por supuesto adelanto de campañas y por promoción personalizada ya se formularon el mismo día en que se abrió el proceso formal. El mensaje del vocal va dirigido a los partidos, pero también a los gobiernos y a los aspirantes que operan antes de que exista precampaña: el INE avisa que observará conductas que todavía no tienen sanción clara en los tribunales.
Los incentivos también explican el resto. Para Morena, ganar sin mancha en el estado más poblado del país es un requisito de legitimidad rumbo a 2027, y perderlo abriría una discusión interna sobre su maquinaria territorial. Para el PRI y el resto de la oposición, la organización del proceso es la oportunidad de reposicionar su narrativa: pasar de la derrota a la exigencia de imparcialidad les devuelve visibilidad ante el electorado que aún no define su voto. Y para el INE, el Edomex es el examen más visible de su capacidad operativa desde 2024: cualquier falla aquí se convierte en señal nacional.
El padrón de más de 13.3 millones de electores —el más grande del país y en crecimiento— convierte a la entidad en un botín cuya disputa se adelantará por la vía de la vigilancia mutua antes de que se dispute por la vía del voto.
Qué sigue
El proceso entra en su fase administrativa: aprobación y publicación del calendario integral por el Consejo General del INE, instalación de los consejos distritales en la entidad, definición del corte definitivo de la lista nominal —cuya fecha debe aclararse— y, más adelante, el sorteo para integrar las mesas directivas de casilla. En paralelo, los partidos deberán definir sus reglas internas de selección; el PRI ya pidió coordinación permanente con las autoridades y mecanismos de protección antes de la jornada. El indicador a observar en los próximos meses no será el número de casillas, sino si las quejas por adelanto de campañas y promoción personalizada escalan a procedimientos formales ante el INE o se quedan en el pronunciamiento político.