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INE evalúa urna electrónica en Tamaulipas para 2027: casillas especiales, el primer ensayo
La vocal de la Junta Distrital Ejecutiva 05 del INE en el estado dijo que Durango y Coahuila ya usaron el dispositivo en 2024 y que la decisión sobre qué entidades entran al piloto se tomará entre enero y febrero.

La vocal de la Junta Distrital Ejecutiva 05 del INE en Tamaulipas, Karla Belén Ortega Saavedra, dijo que la urna electrónica podría estrenarse en el estado en 2027, solo en casillas especiales. No hay dictamen: la Dirección de Organización Electoral definirá en enero o febrero qué estados entran al piloto. Tamaulipas compite por ser sede de la prueba.
El 2 de octubre de 2026, Karla Belén Ortega Saavedra, vocal de la Junta Distrital Ejecutiva 05 del Instituto Nacional Electoral (INE) en Tamaulipas, informó en rueda de prensa que la urna electrónica podría utilizarse por primera vez en el estado en la elección de 2027, en casillas especiales. La precisión importa: no hay acuerdo del Consejo General, no hay dictamen y la decisión no depende de ella. Lo que existe es una candidatura institucional —la de Tamaulipas— para entrar al programa piloto que el INE ya ensaya en otras entidades.
Ortega Saavedra situó el antecedente en 2024, cuando Durango y Coahuila usaron el dispositivo en casillas especiales. Explicó que la Dirección de Organización Electoral realiza pruebas a nivel nacional y que será hasta enero o febrero cuando se defina qué estados albergarán el ejercicio. “Se está impulsando, esperando que nos tomen en cuenta para la prueba piloto”, declaró. La frase delimita el estatus real del anuncio: es una aspiración de la estructura local, no una determinación de la autoridad central.
Un piloto acotado a las casillas especiales
El universo elegido no es casual. Las casillas especiales se instalan para electores en tránsito —quienes están fuera de su distrito el día de la jornada— y operan con un número acotado de boletas, lo que las convierte en el punto donde con más frecuencia se agotan los votos disponibles y se generan inconformidades. Probar ahí una urna electrónica permite medir el dispositivo en un entorno de bajo volumen y alta vigilancia, sin exponer el conjunto de la jornada federal.
Sobre el funcionamiento, la vocal afirmó que el equipo no está conectado a ninguna red de internet y que el conteo se coteja con el comprobante impreso que emite la máquina. Añadió que el control del doble voto se apoya en el acceso al padrón nacional, en el registro del “libro negro” y en la tinta indeleble. Son garantías enunciadas por la autoridad electoral; no fueron verificadas de forma independiente en esa rueda de prensa.
La lectura política
El anuncio funciona, en la práctica, como una solicitud pública de sede. Una vocal distrital no decide la política de instrumentos electorales —esa atribución es de la Dirección Ejecutiva de Organización Electoral y, en su caso, del Consejo General—, pero sí puede colocar a su entidad en la conversación. Eso es lo que ocurrió. El movimiento no configura una candidatura ni un posicionamiento partidista: es gestión institucional con rédito territorial, del tipo que suele preceder a los ensayos operativos que luego se replican.
El incentivo del INE es doble. Por un lado, reducir tiempos y costos en el tipo de casilla más problemática. Por otro, construir una narrativa de modernización verificable con pruebas acotadas que no comprometan la elección completa. El incentivo de Tamaulipas es más simbólico que material: aparecer como entidad pionera en un terreno donde el escrutinio será alto, y donde cualquier partido puede convertir una falla técnica en argumento de desconfianza.
Ahí está el riesgo. La votación electrónica en México carga con una sospecha política difícil de disolver: una urna electrónica es más fácil de impugnar en el discurso que una boleta de papel. Que el piloto se limite a casillas especiales —el universo más pequeño y menos decisivo del día— reduce ese costo, pero no lo elimina.
Falta, además, el elemento que permitiría una lectura más ambiciosa: no hay documento público que detalle el programa, el número de casillas contempladas ni el esquema de resguardo del equipo. Sin ese soporte, la afirmación más fuerte que la evidencia permite es que Tamaulipas está en la lista de candidatas, no que ya esté seleccionada.
Qué sigue
La definición está anunciada para enero o febrero, a cargo de la Dirección Ejecutiva de Organización Electoral. De ahí se desprende una secuencia verificable: la lista de estados que entrarán al piloto, el diseño operativo de la casilla especial con urna electrónica, la eventual aprobación del Consejo General del INE y la capacitación de quienes operarán el dispositivo. Cualquiera de esos pasos —o su ausencia— dirá si el anuncio del 2 de octubre era el arranque de una prueba real o solo una aspiración de temporada.