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INE paga nómina con ahorros: el recorte ya toca su operación

La Junta General Ejecutiva analiza una transferencia compensada: no hay dinero nuevo, sólo reacomodo. Es el tercer ajuste del año para sostener al personal de honorarios permanentes.

Ilustración editorial de Ruta 27 sobre financiamiento y fiscalización electoral
Ilustración editorial de Ruta 27; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

El INE reasignará 146 millones 460 mil 443 pesos de ahorros de 2026 para pagar a su personal de honorarios permanentes en el último trimestre. La Cámara de Diputados ajustó el presupuesto y el Instituto ya había usado una reasignación previa para el tercer trimestre. No es un aumento: llega al proceso electoral de 2027 pagando nómina con economías.

INE paga nómina con ahorros: el recorte ya toca su operación

El Instituto Nacional Electoral (INE) reasignará 146 millones 460 mil 443 pesos de ahorros y economías generados durante 2026 para garantizar el pago, en el último trimestre del año, del personal contratado bajo el régimen de honorarios permanentes. La cifra importa menos por su tamaño que por su función: es el tercer movimiento del año para que la nómina de una parte medular de la estructura institucional no se interrumpa, y ocurre cuando el ciclo electoral hacia 2027 ya consume capacidad operativa del Instituto.

La directora ejecutiva de Administración, Liliana Díaz de León, explicó ante la Junta General Ejecutiva que la medida no representa un incremento al presupuesto global autorizado para el Capítulo 1000 —servicios personales—, sino una transferencia compensada de recursos. Del total, 139 millones 280 mil 707 pesos corresponden al Capítulo 1000 y 7 millones 179 mil 736 pesos al impuesto sobre nómina.

El origen del ajuste es un hecho previo: el recorte que la Cámara de Diputados aplicó al presupuesto del INE para 2026 dejó, en un primer momento, recursos suficientes sólo para cubrir a este personal durante el primer semestre. Una reasignación posterior garantizó el tercer trimestre. Ahora la Junta analiza echar mano de economías generadas en el presupuesto base, la operación y diversos proyectos de la cartera institucional para cerrar el cuarto.

Díaz de León sostuvo que el objetivo es evitar una reducción del personal necesario para atender la operación institucional y proyectos estratégicos, y aseguró que la reasignación no afectará metas ni objetivos de las áreas, porque se trata de recursos ya contemplados en el presupuesto autorizado.

El paquete administrativo viajó en la misma sesión en que la Junta General Ejecutiva aprobó otro ajuste, de naturaleza simbólica: el cambio del manual de identidad para abandonar el morado —que había detonado señalamientos por su parecido con el del gobierno de la Ciudad de México y con el partido PAZ— y adoptar una gama de grises para el imagotipo. Dos decisiones, un mismo contexto: un Instituto que administra recursos escasos y, a la vez, sospechas sobre su imagen.

La lectura política

El nombre formal del movimiento es "transferencia compensada". Su función práctica es otra: el INE está financiando con ahorros la continuidad de personal que debió quedar cubierto por el presupuesto ordinario. Tres parches trimestrales consecutivos no describen una eventualidad administrativa, describen una insuficiencia estructural: el techo aprobado por la Cámara no alcanza para la nómina de los honorarios permanentes, pieza clave de la operación en campo, en módulos y en la logística del proceso electoral.

Los incentivos apuntan en direcciones distintas. Para el INE, cada reasignación es preferible a despedir personal a un año de la jornada federal de 2027: conserva capacidad instalada y evita una señal de desmantelamiento. Para la mayoría legislativa que ajustó el presupuesto, la estrechez impone disciplina sin necesidad de reforma legal alguna: el Instituto termina eligiendo entre proyectos. Ese es el punto fino, y el que la evidencia no permite cerrar: no se ha detallado de qué proyectos de la cartera institucional saldrán los 146 millones. Mientras ese desglose no se publique, la afirmación de que no se afectarán metas es una declaración de la autoridad, no un hecho verificado.

El episodio del color mira el mismo fenómeno desde otro ángulo. Que el Instituto modifique su identidad visual ante el riesgo de parecerse a un partido muestra que la disputa por su percepción es tan sensible como la disputa por su dinero. Ninguna de las dos decisiones constituye, por sí sola, evidencia de un plan para debilitar al árbitro; en conjunto, dibujan un Instituto a la defensiva, obligado a justificar su gasto y a corregir su imagen.

Rumbo a 2027, el dato relevante no es el monto sino la recurrencia. Lo que falta saber es si el INE llegará a la contienda pagando nómina con economías de proyectos o con un presupuesto que alcance para operar el año completo.

Qué sigue

La propuesta está presentada ante la Junta General Ejecutiva y requiere su aprobación formal; después deberá reflejarse en el presupuesto modificado y en los informes de ejecución del Instituto. En paralelo, la discusión del Presupuesto de Egresos de 2027 en la Cámara de Diputados definirá con cuánto dinero operará el INE durante el año electoral: ahí se sabrá si la lógica de los parches trimestrales se repite o se corrige. Queda pendiente, además, un documento: el desglose de los proyectos de la cartera institucional que ceden recursos.