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RUTA 27 · LOW

Mares pide licencia al PAN de BCS y abre la puja por La Paz

El dirigente estatal se separa del cargo para competir por la capital sudcaliforniana. Roberto García Mancillas queda al frente del partido mientras se define el método interno.

Ilustración editorial de Ruta 27 sobre coaliciones y negociaciones partidistas
Ilustración editorial de Ruta 27; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

Rigoberto Mares Aguilar pidió licencia como presidente del PAN en Baja California Sur para buscar la candidatura a la alcaldía de La Paz. Roberto García Mancillas queda al frente del partido. Ya son cuatro los aspirantes blanquiazules a la capital, en un estado donde en 2027 se elegirán gubernatura, cinco alcaldías y 21 diputaciones.

Rigoberto Mares Aguilar confirmó que solicitó licencia como presidente del Comité Directivo Estatal del Partido Acción Nacional (PAN) en Baja California Sur. El motivo es explícito: registrarse en el proceso interno que definirá la candidatura blanquiazul a la alcaldía de La Paz. La decisión tiene dos efectos inmediatos. Uno, libera al dirigente de sus obligaciones partidistas para recorrer colonias. Dos, obliga al panismo sudcaliforniano a reorganizar su mando a unos meses de que arranque formalmente el ciclo electoral en el que se elegirán gubernatura, cinco alcaldías y 21 diputaciones locales.

Mares dijo que se registrará “conforme a los tiempos, reglas y convocatoria” del partido, y describió el mecanismo interno como el que designará a “las y los coordinadores de la Defensa de la Patria, la Familia y la Libertad en Baja California Sur, lo que eventualmente se convierte en una candidatura”. Es decir, el propio aspirante asume que el nombre del cargo interno dista del cargo de elección popular que busca.

Ante su salida temporal, Roberto García Mancillas fue designado secretario general en funciones de presidente del PAN estatal. No es un detalle menor: la licencia es temporal y la fórmula “en funciones” deja abierta la ruta de retorno a la dirigencia si el proceso interno no le favorece. La evidencia disponible no precisa la duración de la licencia ni si el partido ya publicó la convocatoria con fechas y método de selección.

La competencia interna ya está poblada. Azucena Meza, Lavinia Núñez y Mario Riecke se registraron antes que Mares, de modo que el panismo de La Paz acumula cuatro aspirantes a la candidatura municipal. La Paz es, además, la capital y el municipio electoralmente más pesado del estado, en una entidad donde más de 600 mil personas podrán votar en 2027.

La lectura política

El movimiento es, en la práctica, una precandidatura de facto. No hay todavía candidatura registrada ni, con la evidencia disponible, constancia de que Mares haya formalizado su inscripción: lo que hay es una licencia y un anuncio. Pero la secuencia —separarse del cargo, activar recorridos territoriales, declarar públicamente la intención— es la arquitectura estándar con la que un dirigente partidista se convierte en aspirante sin decirlo con el vocabulario legal.

La figura de “coordinador de la Defensa de la Patria, la Familia y la Libertad” importa por lo que hace, no por lo que se llama. Funciona como un filtro interno que permite al PAN ordenar su oferta electoral sin abrir todavía el capítulo de precampañas formales: nombra una responsabilidad organizativa donde después se leerá una candidatura. Es el eufemismo habitual de la política mexicana y también una protección de calendario: la vida interna de un partido antes del arranque formal del proceso electoral no se rige por las mismas reglas ni los mismos plazos que una precampaña.

Hay además una dimensión de equilibrio interno. Quien llega al proceso desde la presidencia del comité estatal trae estructura, agenda y conocimiento del padrón militante; es la ventaja evidente. El costo es la percepción de cancha inclinada, y ahí está el valor político de la licencia: es un gesto de imparcialidad hacia los otros tres aspirantes y, a la vez, una forma de blindarse ante una eventual impugnación. Para el PAN la disyuntiva es doble: una contienda interna larga puede oxigenar la competencia o desgastar al partido antes de la elección; una definición temprana por la vía de la cúpula puede ahorrar tiempo y abrir una fractura. La evidencia no permite saber cuál camino tomará; falta ver la convocatoria, el método y si habrá coalición.

Lo que sí puede afirmarse es la señal que envía a aliados y adversarios rumbo a 2027. En una entidad donde se elige gubernatura, cinco alcaldías y 21 diputaciones, controlar la candidatura de La Paz coloca a un actor en posición de negociar el resto del tablero estatal. Mares no solo busca una alcaldía: se posiciona en el reparto de poder que definirá la oferta del PAN en Baja California Sur.

Qué sigue

Los siguientes pasos verificables son acotados. Primero, la publicación de la convocatoria interna del PAN estatal con reglas, plazos y método de selección, y el registro formal de Mares si aún no ocurre. Segundo, la definición de la dirigencia: García Mancillas quedó en funciones y el partido tendrá que decidir si convoca a un relevo definitivo o espera el desenlace interno. Tercero, el arranque oficial del proceso electoral, previsto para diciembre de 2026, que fija el calendario al que se ajustarán tanto el PAN como el resto de los partidos. Falta, además, un dato que la evidencia no ofrece: si el blanquiazul competirá solo o en coalición, lo que cambia radicalmente el valor de la candidatura de La Paz.