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RUTA 27 · LOW

Martha Reyes descarta 2027 y expone el apetito partidista por empresarios

La presidenta de Coparmex Sinaloa afirma que todas las fuerzas políticas le ofrecieron la gubernatura o un ayuntamiento, y que rechazó todo por temor. Su “ahorita no” mantiene viva la pregunta de quién surtirá de candidatos a los partidos.

Ilustración editorial de Ruta 27 sobre coaliciones y negociaciones partidistas
Ilustración editorial de Ruta 27; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

Martha Reyes Zazueta, presidenta de Coparmex Sinaloa, descartó ser candidata en 2027 y aseguró que todos los partidos le ofrecieron la gubernatura o alguna presidencia municipal. Dijo que rechazó las invitaciones por miedo a lo ocurrido en otras contiendas y que seguirá al frente del organismo. El episodio deja abierta la pregunta de quién surtirá de candidatos a los partidos en Sinaloa.

Martha Reyes Zazueta, presidenta del Centro Empresarial de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) en Sinaloa, descartó participar en el proceso electoral de 2027 y reveló que todas las fuerzas políticas del estado le ofrecieron postularla. “Me han ofrecido de todo, estoy hablando de todos (los partidos), la candidatura a gobernador, presidente municipal”, declaró el jueves 8 de octubre en conferencia de prensa en las oficinas del organismo en Culiacán.

El dato pesa porque Sinaloa renovará gubernatura y ayuntamientos en 2027. Que una dirigencia gremial —no un cuadro partidista— reciba ofertas de todos los partidos sugiere que las fuerzas políticas están buscando nombres con estructura propia fuera de su militancia, en un estado donde el riesgo de competir se volvió un argumento explícito del propio descarte. Reyes puso el temor en el centro: “Ahorita no… Me da mucho miedo, sinceramente me da mucho miedo porque hemos visto los resultados en otras partes”. No precisó a qué entidad, a qué episodios ni a qué fecha se refería.

Una oferta de todos, sin un solo nombre

La presidenta de Coparmex Sinaloa no identificó partidos, cargos específicos ni municipios, y ninguna fuerza política ha confirmado o desmentido públicamente el acercamiento. Hasta ahora, la afirmación se sostiene en una sola fuente: la propia interesada. Eso no la invalida —una ronda de ofertas de ese tipo rara vez se documenta—, pero acota lo verificable: se sabe que ella sostiene haber recibido invitaciones; no se sabe quién las hizo, en qué orden ni con qué condiciones.

Reyes Zazueta dijo que no aceptó ninguna y que su prioridad es la presidencia del organismo, desde donde gestiona ante el gobierno estatal resultados para el sector. Sobre los perfiles que se han destapado rumbo a 2027 sostuvo que quien llegue al gobierno “no puede equivocarse” y debe tener experiencia política.

La lectura política

El “no” de Reyes es también un posicionamiento. Al declinarlo desde la tribuna de Coparmex, la dirigente convierte la negativa en capital político sin costo de campaña: queda como la empresaria que los partidos buscaron y que no se dejó. Y la forma importa: dijo “ahorita no”, no “nunca”. Esa reserva temporal mantiene abierta una puerta que, en términos legales, todavía no existía: no hay candidatura registrada, no hay precandidatura de facto, no hay siquiera aspiración declarada. El tramo formal —precampañas, registro, campañas— aún no arrancaba al momento de la declaración.

La segunda consecuencia apunta a los partidos. Un ofrecimiento plural a un mismo perfil, si es exacto, sugiere dificultad para producir candidaturas competitivas con cuadros propios y confirma que la ruta empresarial sigue siendo una cantera recurrente. También deja a las dirigencias en una posición incómoda: nadie puede confirmar la oferta sin exhibir debilidad y nadie puede negarla sin contradecir a una lideresa con interlocución en el sector. Ese silencio, en Sinaloa, es parte de la historia.

Hay un tercer efecto, más lento: la declaración reordena la relación entre el empresariado local y la sucesión. Reyes fija un criterio público —experiencia política para quien gobierne— que funciona a la vez como mensaje a los aspirantes y como carta de negociación de la agenda gremial, sin necesidad de ocupar la boleta. Es la diferencia entre ser candidato y ser el interlocutor al que los candidatos le deben explicaciones.

Lo que falta para sostener una lectura más fuerte es básico: nombres de los partidos, fechas de los acercamientos y, sobre todo, una confirmación independiente. Sin eso, el episodio se sostiene como declaración política relevante, no como evidencia de una operación en curso.

Qué sigue

- Si Coparmex Sinaloa o su presidenta precisan la versión ante preguntas concretas: qué partidos, cuándo y para qué cargo. - Si alguna fuerza política responde públicamente y confirma o niega el acercamiento. - El calendario del árbitro electoral estatal, con convocatoria, precampañas y plazos de registro, que definirá la ventana real en la que se negocian las candidaturas locales. - Si el sector empresarial sinaloense termina colocando cuadros propios en planillas locales, aunque no sea en la gubernatura. - Si la agenda gremial —gestiones ante el gobierno estatal y el frente laboral, como el reparto de utilidades— se traduce en posiciones del organismo sobre los perfiles de 2027.