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RUTA 27 · MEDIUM

Marybel Villegas tantea al PT y tensa la sucesión de 2027 en Quintana Roo

La senadora por Morena admite pláticas con Alberto Anaya mientras evalúa no registrarse en las coordinaciones municipales de su partido, tras desconocer la designación de Gino Segura.

Ilustración editorial de Ruta 27 sobre coaliciones y negociaciones partidistas
Ilustración editorial de Ruta 27; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

Marybel Villegas Canché, senadora por Morena y exaspirante a la gubernatura de Quintana Roo, dijo que sostiene pláticas con dirigentes partidistas, entre ellos Alberto Anaya, líder nacional del PT, y que evalúa no registrarse en las coordinaciones municipales de Morena. Ocurre tras desconocer la designación de Gino Segura como coordinador estatal rumbo a 2027.

Marybel Villegas Canché, senadora por Morena y exaspirante a la gubernatura de Quintana Roo, confirmó que sostiene conversaciones con dirigentes partidistas, entre ellos Alberto Anaya, líder nacional del Partido del Trabajo (PT), para buscar apoyo de cara al proceso electoral de 2027. Lo dijo en entrevista en el Senado. La frase no anuncia una candidatura: anuncia que la senadora dejó de tramitar su futuro político exclusivamente dentro de su propio partido, y que está dispuesta a que se sepa.

El dato más duro es una negativa. Villegas evalúa no registrarse en la etapa de coordinaciones municipales de Morena. "Estamos valorando no registrarnos en la coordinación municipal, que ahorita está esa etapa, y estamos platicando con varios líderes de partidos y, pues, obviamente, con el propio Anaya. Apenas me voy a platicar con él", declaró. Preguntada sobre si buscaría la gubernatura por otra fuerza, respondió: "Hay pláticas que vamos a hacer. No quisiera yo comentar algo que todavía no hay, no hay nada".

El origen del distanciamiento es la designación de Gino Segura como coordinador estatal de los Comités de Defensa de la Transformación en Quintana Roo, una posición que en la organización interna está ligada a la definición de la candidatura al gobierno del estado. Villegas desconoció los resultados de las encuestas difundidas por Morena el 15 de septiembre y criticó que se le atribuyera apenas cuatro por ciento de conocimiento público, pese a que —sostuvo— fue la senadora más votada en su momento y acumula casi 25 años de trayectoria. También cuestionó la trayectoria de Segura, a quien ubicó como un político de incorporación reciente y con antecedentes en el Partido Verde Ecologista de México (PVEM).

De su partido no espera corrección de ruta: afirmó que no confía en que el proceso de selección de coordinaciones municipales arroje resultados distintos y por eso considera no participar. Del PT dijo que ha informado que realizará una encuesta, aunque reconoció desconocer en qué etapa se encuentra ese procedimiento. Anunció además que seguirá recorriendo Quintana Roo para reunirse con militantes y recoger el descontento por el nombramiento de Segura. En el mismo tramo afirmó que Morena ha caído más de 13 puntos en la entidad, sin precisar encuestadora ni metodología, por lo que ese dato no puede darse por verificado.

De la inconformidad interna al tanteo externo

Hasta aquí, el hecho verificable es una conversación, no una candidatura. No hay registro, convocatoria ni proceso de selección abierto en el PT para Quintana Roo, y Villegas no ha renunciado a Morena ni ha sido expulsada. La propia senadora se encargó de acotarlo: "no hay nada". Tampoco existe, con la evidencia disponible, un compromiso del PT de postularla. Lo que hay es un canal abierto, y público.

La lectura política

El movimiento cumple una función práctica: construir una alternativa verificable fuera de Morena para elevar su valor de negociación dentro de Morena. Mientras la única ruta visible sea la coordinación estatal que ya quedó en manos de Segura, la senadora negocia sin palanca. Una plática con el PT, en cambio, introduce un costo para su partido: la posibilidad de que una figura con arraigo y casi 25 años de carrera busque por fuera lo que en casa le cerraron. Es presión con destinatario claro, no una salida consumada.

Para Anaya, el cálculo es de bajo riesgo. El PT ha marchado en coalición con Morena en los últimos procesos federales y no tiene incentivo inmediato en romperla; abrir el canal con una inconforme le da un activo de negociación —un interlocutor, información y una carta para discutir espacios rumbo a 2027— sin comprometer nada. Si la inconformidad en Quintana Roo crece, el PT puede cobrarla; si se desinfla, la conversación no deja factura.

El costo lo carga Morena. Su problema no es Villegas en lo individual, sino la señal: el mecanismo de coordinaciones funciona como filtro disciplinario, y quien queda fuera de él puede buscar oxígeno en los partidos aliados. Eso convierte cada inconformidad estatal en una fuga potencial hacia la coalición, donde el margen de maniobra se negocia fuera de casa. Quintana Roo agrega un ingrediente: es una plaza con gobierno estatal propio, y la sucesión de 2027 se define con anticipación.

Falta un elemento para sostener que existe una precandidatura de facto por el PT: no hay encuesta aplicada, ni fecha, ni definición sobre si el partido competiría solo o en coalición. Con lo que hoy se sabe, esto es posicionamiento y presión, no candidatura.

Qué sigue

Los próximos pasos verificables son acotados. Primero, si Villegas se registra o no en el proceso de coordinaciones municipales de Morena, decisión que ella misma situó como inminente. Segundo, la encuesta que el PT anunció para la entidad: su aplicación, fecha y resultado, hoy sin calendario público. Tercero, el desenlace de la conversación con Anaya y si de ahí sale algo más que un contacto. Cuarto, el recorrido que la senadora anunció por Quintana Roo y si ese descontento se traduce en respaldo orgánico medible o se queda en queja. Y quinto, la reacción de la dirigencia estatal de Morena ante una senadora que negocia por fuera: gesto de incorporación, indiferencia o sanción.